28 julio 2014

LEGALIDADES ILEGITIMAS

Quiero ser muy breve. Se trata de reflexionar sobre las acerbas críticas a Jordi Pujol por sus cuentas no declaradas en el “extranjero”. Este texto no es una defensa de Jordi Pujol; es, sencillamente, una reflexión sobre los parámetros lingüísticos e ideológicos a los que estamos sometidos. No pretendo justificar a Pujol por no declarar a la “hacienda pública” sus dineros en el “extranjero”. Me limito a comentar una parte de lo que se incluye en ambos conceptos.

En primer lugar, “hacienda pública”. Una nación sometida a un Estado que no sólo le es ajeno sino, sobre todo, enemigo (basta con constatar el expolio fiscal reconocido incluso por las medidas de los agentes imperiales como Montoro y compañía) no tiene “hacienda pública”. Para ser una Hacienda con ese nombre la nación debería tener su propio Estado y una Hacienda a su servicio. No pagar a la Hacienda española ¿equivale a defraudar a la “hacienda pública” cuando Cataluña no tiene una “hacienda propia”?

En segundo, ¿qué es eso del “extranjero”? En mi opinión es mucho más extranjero, con relación a Cataluña, España que Andorra. Si nos movemos dentro de unos parámetros nacionales, para Cataluña y para nuestro país, el auténtico “extranjero” y expoliador es el Estado español. Desde el punto de vista de la legitimidad propia, ¿es un delito no pagarles?

Tenemos un ejemplo próximo, en el espacio y no tan lejano en el tiempo. Los insumisos. El ser “insumiso” al ejército español era una forma de “fraude” a la “sociedad española”. El servicio al ejército siempre ha sido considerado como un servicio a la “sociedad”. Negarse a hacerlo era una forma de “defraudarla”. Se me puede contestar diciendo que nuestros insumisos, o los catalanes, eran personas perfectamente solidarias con su sociedad y que realizaban todo tipo de tareas “sociales”. Y estoy de acuerdo. Pero no servían a un ejército extranjero con funciones bélicas.

¿En virtud de qué principio, como no sea el del “sentido reverencial del dinero” del que hablaba el alavés, fascista por otra parte, Ramiro de Maeztu, se puede hablar de fraude sólo cuando se habla en sentido monetario? Esa acepción es muy propia de la civilización judeocristiana en la que nos hemos educado y corresponde a una sobrevaloración de todo lo relacionado con el mismo. Algo parecido ocurre con la sexualidad, aunque ese sea otro asunto.

El coste personal de los sacrificios personales y económicos que Pujol haya podido hacer por Cataluña, en la etapa del franquismo, incluso encarcelado por su régimen, y posteriormente me resulta en gran parte desconocido, pero supongo que si se le asignara un valor monetario no sería nulo, sino bastante elevado. La Hacienda “pública” española no lo va a reconocer nunca. Incluso lo añadirían, si pudieran, al “debe” que suponen sus “obligaciones” económicas con ella misma.

Este texto no pretende ser un exculpatorio de Jordi Pujol, sino una reflexión sobre los criterios que nos marca un contexto político de subordinación. ¿Podemos saber si en un Estado catalán independiente Pujol y su familia habrían obrado de la misma manera? Creo que la mayor parte de las críticas que han surgido, tanto desde Cataluña como desde otras partes, parten de ese supuesto previo que es la “unidad de España” y la existencia de un “Estado español” que funciona por encima del bien y del mal y que da servicio a todos sus “ciudadanos” de forma equitativa. Premisa falsa a todas luces.

El principal problema es que tanto Jordi Pujol como, en general, el mundo político que se presenta en el Principado de Cataluña, se mueve dentro de las premisas denunciadas. Piensan que no pagar a la Hacienda española, una hacienda que les expolia y roba, es un delito de fraude. Creen, también, que Andorra, un Estado cuya lengua oficial es el catalán, es más “extranjero” que España. La primera emancipación es la mental.

NOTICIAS DE NAVARRA 2014/07/31

DEIA 2014/08/02

14 julio 2014

NESTOR


Néstor, que a todos superaba en el consejo…

¡Vigilad así, hijos míos! No sea que alguno se deje vencer del sueño y demos ocasión para que el enemigo se regocije. (Néstor)

ILÍADA

Se nos ha ido, a los noventa años, uno de los grandes del arte vasco del siglo XX. Al tener noticia de su muerte he recordado al Nestor clásico, el de la Ilíada y la Odisea. El narrado por el aedo Homero. En ambas epopeyas, el personaje presentado por Homero aparece siempre como el consejero experto y equilibrado, la persona de experiencia a la que todos atienden y siguen sus juicios y que, cuando no lo hacen, pronto se percatan de su error. Tal fue el caso de Agamenón al privar a Aquiles de Briseida, del que presto tuvo que retractarse para deshacer la cólera y lograr su reincorporación a las huestes aqueas frente a Troya.

Nuestro Nestor, Basterretxea, ha fallecido hoy. Amigo de Jorge Oteiza con el que colaboró en tantos proyectos, fue uno de los parteros de la gran renovación artística iniciada entre nosotros en la segunda mitad del siglo pasado. También nuestro Nestor ejerció, como el clásico descrito por Homero, la labor asesora, aconsejante, a quienes, más jóvenes, se acercaban al magisterio de su experiencia.

Este breve recuerdo no pretende hacer una exposición de sus méritos en el campo de las artes plásticas. Otros, expertos, lo pueden hacer con mucha mayor capacidad. Intento recomponer el compromiso militante que siempre mantuvo Nestor con su patria. Es hora de abandonar complejos y de valorar el patriotismo como una virtud cívica de primera magnitud, sobre todo en una tesitura como la nuestra. Vivimos en una situación no democrática. Una  nación que no disfruta del estatus normal del que gozan otras de su entorno. Una nación sometida a dos estados que, en la práctica, actúan como enemigos.

En contextos normales, el Estado es una herramienta de construcción social. Provee las instancias básicas para la convivencia de las personas y grupos bajo su control. Ofrece educación, cultura, sanidad, infraestructuras de todo tipo. Promueve el valor y uso de la lengua o lenguas que se hablan en su territorio. Tiene la capacidad de hacerlo visible en el concierto internacional.

Nuestro caso es, precisamente, el contrario. Nuestra lengua y cultura habrían desparecido si tal cuestión dependiera de los estados a los que estamos subordinados. Nuestra presencia internacional es irrisoria. Algo, poco, se salva de esta persecución gracias a los sistemas de convenio y concierto económico con el Estado español, mantenidos a duras penas y que navegan en mares cada vez más procelosos.

Nestor fue un incorruptible. Siempre estuvo con la gente de su pueblo, siempre se sintió incorporado en ese anhelo de recuperación de Navarra como el Estado de todos los vascos. Siempre se definió como un “navarro de Bermeo”. Sirvan estas líneas como un pequeño homenaje desde Nabarralde a una persona, un artista, que participaba de su mensaje y que, con su esfuerzo personal y artístico, siempre lo apoyó de forma incondicional y desinteresada.

NOTICIAS DE GIPUZKOA 2014/07/15 

NOTICIAS DE NAVARRA 2014/07/15

12 julio 2014

INDEPENDENCIA Y RELATO

El pasado sólo está fijado definitivamente cuando no hay porvenir

Raymond Aron
Dimensions de la conscience historique


En 2012 se produjo entre nosotros un importante debate, un «combate por la historia» en el sentido que utilizó Lucien Febvre en su libro así titulado. Se refería a los acontecimientos de la etapa 1512-1530 ocurridos en la parte sudpirenáica del reino de Navarra, independiente hasta entonces. Este ‘combate’ se expresó entonces en dos aspectos del mismo problema.

Por un lado, el hecho de que la historia se escribe siempre desde el presente; son los intereses políticos y sociales actuales los que buscan e interpretan lo sucedido en el pasado para reafirmar sus posiciones. En su libro Histoire et mémoire, Jacques Le Goff indica:

“La idea de que la historia está dominada por el presente descansa ampliamente sobre una frase célebre de Benedetto Croce que afirmaba que ‘toda historia es historia contemporánea’. Croce entiende aquí que ‘por muy alejados en el tiempo que parezcan los acontecimientos que cuenta, la historia en realidad se relaciona con las necesidades presentes y con las situaciones presentes en las que resuenan esos acontecimientos”

Por otro, se encuentra la capacidad de realizar un relato coherente, no sólo de esos hechos sino el conjunto de la historia de la sociedad que los sufrió. En ese combate, evidentemente intelectual, quedó muy claro que vencieron quienes planteaban lo sucedido como una conquista violenta, seguida de una ocupación militar y una subordinación política posterior. Perdieron quienes proponían la tesis de “conquista ‘beneficiosa’ para una Navarra desgarrada y en vías de disolución”, cuestión que se demostró falsa de arriba abajo. Se ganó una batalla, pero la guerra continúa. Quienes la perdieron entonces cuentan, sobre todo, con el apoyo incondicional del poder político del Estado español.

En ambos aspectos, resumidos en la construcción del relato desde la inmediatez e intereses del presente, se encuentra, entre bambalinas, el conflicto por la hegemonía social y política hoy. En la obra ya citada, Le Goff escribe también:

“La memoria colectiva ha sido una apuesta importante en la lucha de fuerzas sociales por el poder. Convertirse en amo de la memoria y del olvido es una de las grandes preocupaciones de las clases, de los grupos, de los individuos que han dominado y dominan las sociedades históricas. Los olvidos, los silencios de la historia son reveladores de estos mecanismos de manipulación de la memoria colectiva”

El que tiene la capacidad de “convertirse en amo de la memoria y del olvido” es quien escribirá el relato de lo que la sociedad correspondiente va a apreciar que sucedió. Y esta percepción, como afirman Berger y Luckmann en su obra “La construcción social de la realidad”, tiene los mismos efectos reales sobre su capacidad de acción que si las cosas hubieran acontecido de otro modo.

En los diversos relatos que permanecen vigentes en nuestra sociedad sobre la memoria e historia de Navarra, todos menos uno responden al modelo “oriental” tal lo como describió Edward Said en su libro “Orientalismo”, es decir al construido a su medida por el propio conquistador y dominante, los imperios español y francés, en este caso. En ellos Navarra aparece como una construcción forjada desde la perspectiva imperial. Este relato responde a sus intereses y dominio. Si nuestra sociedad, hoy, no tiene la capacidad de construir un relato propio, en el que Navarra aparezca como sujeto histórico y político diferenciado, “el Estado vasco” como dice Mikel Sorauren, y no como una simple provincia española más, o como otro de los siete “herrialdes” de Euskal Herria, será muy difícil avanzar hacia nuestra emancipación.

El problema principal radica en que la mayor parte de las opciones políticas que se presentan entre nosotros aceptan, tanto desde el punto de vista de población como del territorial, el relato que nos han construido desde la dominación. Aceptan sin crítica las organizaciones territoriales y humanas impuestas por quienes nos quieren tener subordinados. Mientras el relato de la realidad humana y territorial de nuestro pueblo se siga planteando con base a lo que nos han fabricado, los elementos de base para una política liberadora serán débiles y la ventaja de quienes nos dominan seguirá aumentando.

La emancipación nacional, opino, debe pasar necesariamente por uno, o varios, puntos de ruptura con las legalidades impuestas por la dominación. El primer punto de ruptura consiste en el establecimiento de nuestro propio relato y la crítica y superación de los impuestos. El segundo, debe conducir a la definición de nuestro propio sujeto político, con base precisamente, en ese relato. A partir de ambas premisas, que son en realidad la misma, los elementos de ruptura consiguientes se podrán precisar y alcanzar con mayor claridad. La construcción de un relato propio, coherente, permitirá la definición de un sujeto constituido políticamente, autodeterminado, en un largo proceso histórico, aunque interrumpido por sucesivos actos de conquista y ocupación de partes del mismo por sus voraces vecinos. Este sujeto, pensamos algunos, es el único que puede dar sentido al ejercicio del derecho a la libre disposición del pueblo vasco.

Con estas bases, la estrategia, y el consiguiente debate sobre el proceso, se articulará sin los equívocos actuales: la CAV por un lado, la CFN, por otro, Iparralde, no sabe no contesta…, y se podrán obtener consensos estables y efectivos que permitan ver luz al fondo del túnel y consolidar logros efectivos en el camino a la normalización, a la democracia, o lo que es lo mismo, a la independencia.

NOTICIAS DE NAVARRA 2014/07/15

DEIA 2014/07/18

30 junio 2014

NAVARRA ORIENTAL

Inglaterra conoce Egipto, Egipto es lo que Inglaterra conoce; Inglaterra sabe que Egipto no es capaz de tener autogobierno, Inglaterra confirma que, al ocupar Egipto, Egipto es para los egipcios lo que Inglaterra ha ocupado y ahora gobierna; la ocupación extranjera se convierte, pues, en ‘el fundamento principal’ de la civilización egipcia contemporánea: Egipto necesita –de hecho, exige- la ocupación británica.

Edward W. Said
Orientalismo

Hay una línea de pensamiento que se inicia en el primer tercio del siglo XX con Víctor Pradera y que tiene en la actualidad a Jaime I. del Burgo como principal adalid que afirma con contundencia la vocación española de Navarra. El “ser” de Navarra lleva implícita la españolidad desde sus orígenes históricos en la Alta Edad Media. Su principal valedor histórico fue Claudio Sánchez Albornoz.

Otros piensan que Navarra fue un reino hispano medieval independiente, sí, y que fue ocupado militarmente por Castilla en 1512, también, pero que supo sacar provecho de la “incorporación” que siguió a la conquista y dominio. Que se mantuvo “reino de por sí” dentro de la monarquía española, hasta que por necesidades de la “modernidad” cedió mediante una ley “paccionada” en 1841 su estatus de reino y pasó a ser una provincia, “foral” por supuesto, más de la “nación española”. Juan Cruz Alli y una gran parte del pensamiento conocido como “navarrismo”, avala esta tesis.

El pensamiento carlista aceptó parte de esta teoría, pero consideró como una injusticia “no pactada” la ley de 1841 y pretendió siempre un retorno al estatus foral anterior al Convenio de Bergara de 1839, acontecido tras la derrota de la guerra de los Siete Años. Hacía extensivo este planteamiento a la situación foral de las tres Provincias Vascongadas.

Cuando en el siglo XIX surgen las reivindicaciones nacionales modernas también se expresaron en nuestro entorno. En primer lugar, consistió en la reivindicación histórica y cultural de una Navarra independiente, vasca de lengua y cultura. Fue la Asociación Eúskara de Navarra y no tuvo ninguna concreción política. En este contexto, tuvo mucho más éxito político el movimiento creado por los hermanos Arana Goiri, padres del nacionalismo vasco moderno. En su perspectiva, Navarra era uno de los siete territorios constitutivos de Euzkadi. Todos ellos con una soberanía originaria que fue cedida, mediante pactos, a Castilla en diversas etapas. Estos pactos formaban la base del “Sistema Foral Vasco”.

Hoy en día estamos en condiciones de plantear la realidad histórica de Navarra como el Estado de los vascos. La máxima estructura política que el pueblo vasco ha construido a lo largo de su historia ha sido el reino de Navarra. A través del mismo se forjó su nacionalización, sobre todo durante la Baja Edad Media y el comienzo de la Moderna. Las sucesivas conquistas y minoraciones sufridas han conducido a la actual realidad de una nación, Euskal Herria desde el punto de vista lingüístico y cultural, troceada y desgarrada desde el político. Las fechas que marcan este proceso son: 1200, en la que los territorios occidentales pasaron a manos de Castilla; la de 1512, en la que fue conquistada la Alta Navarra y la de 1620, en la que, a manos de la monarquía francesa, se perdió cualquier resto de soberanía.

Este punto de vista no concibe nuestro país como la suma de “siete provincias”, lo percibe como un conjunto lingüístico y cultural, pero, sobre todo político, vertebrado en torno al Estado de Navarra. Navarra es la denominación política de ese conjunto humano y territorial conocido desde su pertenencia al Imperio Romano como Vasconia. No son siete realidades, es una. Menguada, troceada y enfrentada internamente por los dos imperialismos que históricamente la han ambicionado y terminado por repartirse.

De modo semejante a como Aristóteles afirma, en su Metafísica, que “el ser se dice (o mejor, se entiende) de muchas maneras” nos encontramos con que también “Navarra se entiende de muchas maneras”. Aquí se han expuesto cinco. De ellas, en cuatro se presenta Navarra como lo que es en la actualidad la Comunidad Foral, antes provincia, de Navarra. Es decir que en las cuatro primeras se acepta que Navarra es (el “ser” que diría el estagirita) lo definido y determinado por los imperialismos que la han dominado a lo largo de la historia. Por eso, además de la Comunidad Foral española, tenemos una folklorizada “Basse Navarre” dentro del departamento francés de Pyrénées-Atlantiques.

Si en el texto de E. Said, citado al comienzo, sustituimos “Egipto” por “Navarra” e “Inglaterra” por “España” podemos hacer una reflexión interesante. En efecto: “España conoce Navarra. Navarra es lo que España conoce”. Esto es algo que se percibe con claridad en los cuatro primeros planteamientos. En todos ellos, Navarra es lo que España define como “Navarra”. Es el mismo proceso que denuncia Said en su libro “Orientalismo”. Oriente es un concepto creado por los intereses imperialistas occidentales para moldear los pueblos, países y estados sometidos, de forma que vean su dominación como algo “natural” y que la acepten de buen grado.

Si seguimos, siempre con E. Said: “la ocupación extranjera se convierte, pues, en ‘el fundamento principal’ de la civilización navarra contemporánea”. Hemos rizado el rizo y ya es la propia ocupación la que se erige como legitimadora de la existencia actual de Navarra.

Siempre que se acepte, con la conocida tautología de Del Burgo, que “Navarra es Navarra”, es decir la CFN, se está aceptando el modelo “orientalista”. El modelo de subordinación generado desde España y Francia. Desde su interior es prácticamente imposible alcanzar nuestra emancipación. Para evitarlo tienen preparadas todas, ¡todas!, las trampas legales, paralegales, ilegales; así como cualquier tipo de violencia: simbólica, amenazante o positiva, para evitarlo.

Mientras Oriente siga aceptando su constitución como una construcción del imperialismo occidental y reflejo necesario del mismo, seguirá siendo incapaz de hacer que sus pueblos, sus naciones y sus estados se emancipen según una lógica propia. La lógica de la libertad no impuesta.

Del mismo modo, mientras sigamos percibiendo Navarra como una simple provincia (o comunidad autónoma, tanto da) de España, creada y construida por ella, nuestras posibilidades de emancipación serán muy escasas. Mientras se siga considerando la provincia de Navarra como un “herrialde” más y al resto de “territorios” como otros “herrialdes” definidos según la lógica imperial de España y de Francia, es muy difícil que madure un proceso liberador. Tampoco se podrá tener claro el “sujeto” del evidente “derecho a decidir”. 

La primera condición de libertad es la capacidad de construir un relato propio. Si se acepta el construido por los ocupantes nunca saldremos de la tela de araña en la que nos han envuelto. La “Navarra Oriental” no es Roncal ni tampoco la Alta Navarra de Euskal Herria. Es la Navarra despistada, incapaz de establecer su memoria y relato y, por lo mismo, de emanciparse.

NOTICIAS DE NAVARRA 2014/07/03

DEIA 2014/07/14

04 junio 2014

NOAIN 2014, TIEMPO DE INDEPENDENCIA

En nuestro entorno más próximo hay dos procesos en marcha cuyo objetivo manifiesto es la independencia política de sendas naciones europeas: el Principado de Cataluña y Escocia. La conmemoración, un año más, de la batalla de Noain, en la que el reino de Navarra vio arrebatada la independencia de su parte territorial y demográfica más importante a manos del incipiente imperio español, es un momento oportuno para reflexionar sobre la falta de un proceso similar en Navarra; es decir, una vía orientada a la consecución de su independencia, a la recuperación de su Estado histórico.

Afirmaba Stendhal que “los pueblos no tienen nunca más que el grado de libertad que su audacia conquista sobre el miedo”.y en nuestro país, nuestra nación, parece que el miedo se impone sobre la audacia. El miedo en forma de  no querer llamar a las cosas por su nombre y disimular la radical y democrática reivindicación de independencia tras otras denominaciones más tibias, en el mejor de los casos, o detrás de ninguna en el peor.

Si no tenemos la audacia de reconocernos como sujeto y de fijarnos como principal objetivo político su consecución en forma de Estado propio, nadie nos lo va a reconocer por nuestros ancestros paleolíticos que tan maravillosamente pintaron Altxerri y Ekain, ni por la existencia durante un milenio de un reino independiente que “asombrará al mundo”, ni por la pervivencia de una lengua preindoeuropea sin parientes próximos conocidos. Nada de ello nos servirá, por sí solo, para garantizar nuestra presencia efectiva en el mundo.

La única garantía radica en nuestra voluntad política, en nuestra audacia, en nuestra capacidad de anteponer una perspectiva nacional a las miopes visiones partidistas, en el diseño de una estrategia que sea capaz de hacer frente eficaz y eficientemente a las políticas asimilacionistas y destructivas, formas ya calificadas desde mucho tiempo atrás como imperialistas. Los estados español y francés tienen como objetivo nuestra desaparición del mapa como sociedad diferenciada. No oponer a ese empeño una estrategia propia, equivale a entrar en su juego; y la preeminencia de las opciones partidarias sobre el objetivo de la independencia de la nación es una muestra palpable de ello.

La Unión Europea –Unión de estados, no lo olvidemos-, no va a solucionar ningún problema que nosotros no seamos capaces de plantear y resolver por la única vía como se resuelven los conflictos sociales y políticos: estableciendo la confrontación a nivel estratégico, en el plano de la relación de fuerzas sociales. Muchos pretenden hacerla equivaler a los resultados electorales y esto no es exacto. Los resultados electorales pueden ofrecer tendencias, pero no expresan fielmente la realidad profunda y de largo alcance de la confrontación social, ya que están muy mediados por los aparatos de propaganda de los estados, y alienados por los mecanismos de asimilación del sistema jurídico-político. Son un reflejo pálido y puntual en el tiempo y en el espacio.

Noain siempre ha sido un referente en la reivindicación de que la sociedad vasca nunca ha aceptado por su propia voluntad los procesos de conquista que la han ocupado y troceado a lo largo de siglos. Noain ha sido y sigue siendo un foco de la resistencia del pueblo vasco frente al asimilacionismo hispano-francés. Noain debe ser también una expresión del inicio de la estrategia necesaria, la vía vasca, para avanzar realmente hacia el logro de nuestro único objetivo democrático: la independencia del Estado de Navarra.

01 junio 2014

OSASUNA

Osasuna. La salud. ¡A la suya señores! Osasuna es también el nombre del principal equipo de fútbol de Pamplona. Parece que en los últimos tiempos ambas acepciones del término, como sustantivo y como nombre propio de un club, andan por caminos revueltos.

La salud, el sistema sanitario, sea Osasunbidea u Osakidetza, está sufriendo profundos recortes que repercuten inexorablemente sobre la calidad del servicio que recibe el “paciente”; ¡uy!, ¡perdón! el “cliente”, que es la forma políticamente correcta de denominarlo en la actualidad.

Los recortes han producido estragos en muchos de los servicios que se creían garantizados por el “estado del bienestar”. Y, de modo alarmante, se han cebado en el sistema sanitario. Atención primaria, especialidades, listas de espera crecientes, etc. producen una grave sensación de impotencia y malestar… ¡en el cliente!, que es precisamente aquél de quien decían que siempre tenía razón. Parece que la tenía de bastante más calidad cuando era simplemente… paciente.

No obstante esta deriva sobre el deterioro del sistema sanitario, quisiera hacer una reflexión sobre el contenido del nombre propio. Se ha dicho muchas veces que el Club Atlético Osasuna es el único equipo de Vasconia que participa normalmente en la primera división de la liga española, hasta este año en que ha descendido a segunda, que llevaba un nombre en euskera. En efecto, ni el Athletic, ni la Real (¡vaya título democrático!), ni el Deportivo Alavés tienen nombre vasco.

Parece que los recortes asociados a la crisis, unidos a una gestión pésima, de la que no me encuentro capaz de hablar dada mi nula afición a ese espectáculo de masas que se conoce como fútbol profesional, han provocado su descenso de categoría.

Aprovechando eso de que “a perro flaco todo son pulgas” ahora resulta que Osasuna se ha convertido en el receptáculo de todas las obleas por parte de los sectores que, con pleno autoodio, aborrecen de lo propio. Ya se han escuchado voces que dicen que Osasuna no es lo más importante para Navarra (cosa, por otra parte, cierta), que el equipo de fútbol de una ciudad lleva “normalmente” su nombre (como ejemplos: Sevilla, Salamanca etc.) y otras muestras de menosprecio hacia… ¡Osasuna! Es decir que, por un lado, Osasuna es prescindible y que, por otra, lo obligado es que haya un equipo de fútbol en la Liga española que lleve el nombre de su ciudad, obviamente Pamplona.

Cuando hablamos de fútbol, aquí y ahora, estamos visualizando un mapa, nos estamos sintiendo “acogidos” por lo que ese mapa contiene de nacionalismo, dicen que banal, pero que de banal tiene muy poco. El espectáculo fútbol, “la liga”, es uno de los medios de nacionalización más potente de que disponen quienes controlan el poder en el marco del Estado español.

Incluso esa pequeña motita de polvo que puede empañar su “una, grande y libre” o su “Navarra foral y española”; ese mínimo desajuste que constituye el hecho de que haya tres equipos de fútbol vascos sin nombre vasco y que el único que lo lleva sea el de un territorio que ellos afirman que no lo es, les produce tal desasosiego, lo consideran tan importante desde el imaginario simbólico, tanto español como navarro, que tiene todos los visos de que creen llegada la hora de prescindir del mismo.

Si me pusiera serio diría que, si lo llegan a perpetrar, sería un atentado más (¡y van…!) contra el acervo pamplonés y de todos de los navarros, porque Osasuna es signo de salud, lingüística claro, pero sobre todo de memoria y patrimonio.


13 mayo 2014

GUTXIAGOTASUN KONPLEXUAK


Kalean irakurri berri dut paskin bat, nire etxe ondoan itsatsia; «herri bat gara», zioen hango esloganean, «erabakitzeko eskubidea» galdegiten duen kanpaina baten harira. Lekuz kanpo utzi nau. Zerbaitek huts egin dit… Begien bistakoa da, herri bat gara; baina, honezkero, jakin beharko genuke hori baino zerbait gehiago garela. Nazio bat. Ibilbide luzeko subjektu kolektibo bat, Estatu bat eratua duena. Nahiz eta konkistatu egin dioten. Baina gai izan da antolatzeko eta subiranotasunaz, hainbat erakundez eta lurralde berezkoaz hornitzeko. Nolanahi ere, kolektibitate fundamentuzkoa, politika gaitasunean maila askoz ere handiagokoa, zerbait sendoago eta herri batek baino kaudimen handiagoa duena.

Ez dakit ulertzen didazun. Esate baterako. Lan izango banu helburu, nire curriculuma aurkeztu beharko nuke. Bidezkoa izango litzateke erakustea Fisikako doktoretza, baita hainbat kargutan, ikertegitan eta adar askotako enpresetan hainbat urtetan izandako eskarmentua, eta, agian, maila jakin bateko zientzia aldizkarietan egindako kolaborazioak… Naturala. Jakina, irakurtzen ikasi nuela ere adieraz nezakeen nire aurkezpenean. Edo batxilergoa amaitu nuela. Baina datu hori garrantzigabea da nire curriculumenerako. Doktore baldin banaiz, aurrez lizentzia lortu dudalako da, eta, horrenbestez, eskolaurrea eta batxilergoa gaindituak ditudalako. Zentzugabea da, eta, gainera, gutxietsi egiten du nire tituluak balioztatzeko dudan gaitasuna, eta horrek berak balioa kentzen dio ustez nire gaitasunari.

Begien bistakoa da, emantzipazioaren borroka arrakastaz burutan ateratzeko gai den gizarte indarrak berekin dakar subjektu gisa eraturiko herri bat izatea. Herri bat baino zerbait gehiago. Eta, alde horretatik, eskuratutakotzat eta sendotutakotzat hartu behar dira hainbat datu; osterantzean, eratzean berean atzera egingo du, desegin egingo da, giza talde gisa sakabanatzeraino eta deuseztatzeraino.

Eskuratutako eta sendotutako datu multzo horren artean dugu euskaldunok, besteak beste, nazio egitatea. Baskonia nazio bat da, eta horren adierazgarri da baieztatzea ez garela ez espainolak eta ez frantsesak. Horixe da Arana Goiriren ekarpen handia. Ziurtzat jotzen du herri honen existentzia eta gaitasuna, eta halakotzat gaitzen du nazioz osaturiko mundu batean, beste bat gehiago balitz bezala definitzen du euskal nazioa.

Bada eskuratutako beste datu bat: euskal herri honek Estatu bat sortu zuen, Nafarroako Erreinua, eta hura mendeetan existitu izana erabakigarria izan zen gero nazio bihurtzeko. Konkistatu egin zuten 1200. urtean, 1512-1530ekoetan, eta indarkeriaz hartu 1620an, baina oraindik ez du etsiak hartu. Horrexegatik, baldin eta subiranotasunaz gabeturiko naziotzat eta Estatutzat jotako herriak bere emantzipazioa galdegiten badu, edo, bestela, antolaera askea edo autodeterminazioa baliatzea, horko baldintza horietan, nazioarteko instantzietan igarobide errazagoa aurkitzen du.

Horregatik guztiagatik, «herri bat gara» formularen bidez adieraztea gure existentzia lehen hezkuntzako edo batxilergoko curriculumarekin etsitzea da ikertegi prestigiodun bat helburu izan beharrean. Uko egitea da trebakuntzarik gorenari, titulu nabarmenenei.

Gizarte edo gizabanakoen alorreko psikologiako edozein adituk ohartaraziko digunez, eritasunen bat agerrarazten dute halako jarrerek. Ez da ez naturala eta ez sanoa. Nortasun nahasmenduren bat adierazten du merezimenduak hala ezkutatzeak. Kasurik soilenean, ezjakintasuna; memoria galtze bat, norberaren ezagutza baliabideak, norberaren balioa galtzerainokoa. Kasurik korapilatsuenetan, diagnostiko bihurriagoa; norberaren buruarekiko lotsa, gutxiagotasun konplexuak, autoestimu galera...

Baliteke halako teknika darabiltenek uste izatea «behetik jota» atxikimendu gehiago lortuko dituztela «erabakitzeko eskubide» hori lortzeko helburuan. Pertsonen nahiz taldeen atxikimenduak, horiek ez «euskal nazio» eta ez «Estatu nafarra» ez onartuagatik, «euskal herri» apal bezain soil horrekin liluraraziak. Arduragabeak halakoak! Ez gure nazioa eta ez gure Estatua onartzen ez duten horiek aspertzeraino erakutsi izan dute ez dutela onartzen gure herria, ezta mugei dagokienez ere. Segi dezatela «sekula existitu ez den Euskal Herriarengatik» borrokan; ez dituzte konbentzituko. Ez dago ikusi nahi ez duena baino itsuagorik. Edo ikusi nahi ez duelakoa egiten duena baino itsuagorik.

Arestian aipatu paskin horretan bertan, «herriaren ordua da» dio aurrerago. Ahazturik Estatu batek ematen duela herritartasun estatusa. Herritar euskaldun edo nafar izango gara, baldin eta gure geure estatua lortzen badugu. «Herria» deitzekotan, modu kontsekuentean eta askatzailean egin behar da, inongo «herritartasunen» mende jarri gabe, halakoek mendekotasuna eta esanekotasuna baino ez baitakarte.

Gure gaitasunak onartu beharra daukagu, eta ahalik eta etekinik handiena atera gure kapital politikoari. Jakina, herri bat «ere bagara». «Guk —euskal herria, Nafarroako Estatuko herri historikoa—, gure gogoa adierazten dugu eratzeko…». Baina ez ditzagun sekula ahantz nazio eta Estatu berezko baten balioa. Etorkizun aske batek bere burua harro onartzen duen gizarte bat du abiaburu. Autoestimua da erronka kolektibo bat jotzeko baldintza sine qua non. Konplexuak, aldiz, mendekotasunetik eratorritako lasta izaki, areagotu egiten du gure erabakitasunik eza eta ezintasuna, geure buruaz zalantza eginarazteraino.

BERRIA 2014/05/13

08 abril 2014

VÍCTOR ALEXANDRE EN NAVARRA

Catalunya y Euskal Herria, independencias indisociables

No tengo ninguna duda de que Euskal Herria seguirá los pasos de Catalunya cuando ésta culmine –o incluso antes– su transición nacional para convertirse en un Estado independiente de Europa. Así lo expresé en el ciclo de conferencias que tuvieron lugar en Usurbil, Azpeitia e Iruñea a finales de marzo, organizadas por Nabarralde, y que quizás se amplíen a otras ciudades. En primer lugar, desde aquí, quiero agradecer a esta entidad no sólo su invitación sino también la cálida acogida que me dispensaron, la perfecta organización que había detrás y el interés y el alto nivel intelectual del numeroso público que asistió a los tres actos. Es impresionante el esfuerzo que dedican a la libertad de su país personas como Luis Martínez Garate, Mirari Bereziartua, Angel Rekalde, Tasio Agerre y tantos otros. Sin ellos, sin personas así, con una fuerza y una perseverancia indestructibles, es imposible que un país sometido a la voluntad de un tercero pueda avanzar en la reivindicación de sus derechos. En Catalunya, por ejemplo, son esta clase de personas de la llamada sociedad civil las que están conduciendo el proceso. Esa es la clave del éxito de la Via Catalana.

España, como es lógico, lo ve de otro modo. En aquel país existe la convicción de que el proceso catalán es un invento de Artur Mas, de su gobierno y de su partido con el fin de desviar la atención de cuestiones básicas como los recortes sociales. Así lo repiten día tras día PP, PSOE, Ciudadanos y UPyD. Sin embargo no es cierto. En absoluto. Las cosas son justo al revés. La gente ha comprendido que la base de todas las políticas sociales es la independencia y Artur Mas, desde la presidencia de un país expoliado y amordazado, es tan sólo uno más de los millones de catalanes que han dicho basta a la opresión española. No hay más que ver la unidad de dos formaciones tan diametralmente opuestas como Convergència –centroderecha– i la CUP –equivalente a la izquierda abertzale– para entender lo que está sucediendo. Quiero decir con eso que, si bien es obvio que Artur Mas lidera como presidente el proceso político, es la sociedad catalana, desde todos los ámbitos, la que está marcando la ruta a seguir. En otras palabras: es la sociedad quien lidera a Artur Mas, no al revés. De hecho, parece que en España alguien ha empezado a darse cuenta de ello, puesto que, siguiendo su praxis tradicional de amordazar a todas las personas, entidades y partidos que le son desafectos, está profiriendo amenazas de ilegalización a la Assemblea Nacional Catalana y a Òmnium Cultural. Es decir, contra las entidades que realmente encabezan el proceso independentista de Catalunya y contra sus presidentas, Carme Forcadell y Muriel Casals, respectivamente.

Ese sindicato de nostálgicos de 1939 que es Manos Limpias, cuya existencia consiste en hacer el trabajo sucio a la ultraderecha encarnada por la FAES y el gobierno español, llega incluso a acusar a Forcadell y Casals de sedición. Sedición porque, según ellos, “se alzan contra la autoridad establecida”. Por lo visto, pedir que la gente se exprese a través de las urnas es para España un delito. El mismo delito del que acusan a Artur Mas con el fin de que se le aplique la Ley orgánica 20/2003 que castiga “con pena de prisión de tres años e inhabilitación absoluta por un tiempo superior entre tres y cinco años” a la autoridad que convoque una consulta popular. Ya dijo el portavoz del PP en el Congreso español, Alfonso Alonso, que el derecho a decidir no es posible “ni por las armas ni por las urnas”. A ese extremo han llegado, a criminalizar las urnas. Es un extremo que causa estupor en los países de tradición democrática, pero que es muy normal en un país de tradición absolutista como España, que bebe de las fuentes de Castilla.

Ahora, por consiguiente, estamos recogiendo los frutos de una Transición tutelada por el franquismo y por las fuerzas armadas cuyos dirigentes, en lugar de ser llevados frente a un tribunal penal internacional por crímenes contra la humanidad, han sido honorados y reverenciados y han llegado a presidir Comunidades Autónomas y a fundar partidos políticos como el que hoy gobierna el Estado español. Eso hace que ese partido, el Partido Popular, condecore a nazis y falangistas en pleno siglo XXI, subvencione a la Asociación Francisco Franco y mantenga en pie aquel monumento fascista a la barbarie que es el Valle de los Caídos. Todo tiene su lógica, y si bien es cierto que, por razón de vida, la persecución de los demócratas de hoy no pueden llevarla a cabo los totalitarios de entonces, no hay duda de que el poder se encuentra en manos de sus hijos ideológicos.

Yo, personalmente, no he olvidado nunca aquella gran mentira de la Transición que proclamaban PP y PSOE según la cual “en España se pueden defender todas las ideas políticas –también las independentistas– siempre que sea de manera pacífica y democrática”. Era una mentira que no comprometía, ya que tanto Catalunya como Euskal Herria estaban nacionalmente anestesiadas después de siglos de opresión y el independentismo era testimonial. Pero ahora las cosas han cambiado. Ahora hay una inmensa mayoría de catalanes que exige decidir su futuro político por medio de una consulta y que no va a hacer marcha atrás. Y eso ha puesto en evidencia la mentira. La gran mentira de la Transición. La prueba es que no sólo se está criminalizando al independentismo como opción política, sino que se pretende ilegalizar y encerrar en prisión a todas aquellas personas y entidades que lo promuevan.

“No llegarán tan lejos”, puede pensar alguien de buena fe. Pero cabe recordar que Arnaldo Otegi sigue en prisión con cargos inconcebibles en un país democrático y que si la izquierda abertzale pudo concurrir a las últimas elecciones fue gracias a presiones ocultas de la Unión Europea. Si de España dependiera, aquella ilegalización persistiría. Baste añadir los actuales intentos del gobierno español por ilegalizar la ‘estelada’, la bandera independentista catalana –la misma que la oficial, pero con una estrella dentro de un triángulo en la parte superior– y las sanciones económicas impuestas por la policía al público que cantaba el himno de Catalunya –sí, el himno oficial– a la entrada del estadio de Mestalla, donde jugaban el Valencia y el Nàstic de Tarragona el 19 de diciembre de 2013.

El problema de España es que tanto Artur Mas como la Assemblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural no tienen tras ellos únicamente a un partido político, tienen a un país, tienen a un 80% de catalanes que quieren expresarse sobre la independencia por medio de las urnas. Y si eso no es posible, porque España lo impide, los dos pasos siguientes serán elecciones plebiscitarias y una posterior Declaración Unilateral de Independencia. Dicho de otra manera: el gran error de España es haber reducido el contencioso con Catalunya a una simple cuestión de nombres –Artur Mas, Carme Forcadell, Muriel Casals…– sin comprender que esos nombres no son más que las cabezas visibles de un movimiento que no tiene retorno y que cambiará espectacularmente el mapa político de la península ibérica. De ahí el título de mis conferencias, “La independencia de Catalunya antesala de la independencia de Euskal Herria”, ya que la independencia de ambos países es indisociable e inevitable. Sería inevitable la de Catalunya si Euskal Herria tomara la iniciativa y lo será la de Euskal Herria tras la iniciativa de Catalunya. Tenemos historia y realidades distintas, es cierto, pero nuestro antagonista es el mismo y compartimos tres valores humanísticos: nuestra voluntad de ser, la defensa de una lengua perseguida y nuestro respeto por el derecho a la libertad de los pueblos.
Víctor Alexandre


28 marzo 2014

¿INDEPENDENCIA?: LAS COSAS CLARAS

La sentencia del Tribunal Constitucional español, emitida ayer 25 de marzo de 2014, referente a la Declaración de Soberanía realizada por el Parlament de Catalunya el 23 de enero de 2013, precisa el problema con detalle y permite centrar la cuestión.

En primer lugar, frente a la declaración del Parlament en la que se afirmaba que “El pueblo de Catalunya tiene, por razones de legitimidad democrática, carácter de sujeto político y jurídico soberano”, responde con su absoluta negación. No existe el pueblo catalán a efectos jurídicos o políticos. En efecto, la sentencia dice: “Si en el actual ordenamiento constitucional sólo el pueblo español es soberano, y lo es de manera exclusiva e indivisible, a ningún otro sujeto u órgano del Estado o a ninguna fracción de ese pueblo puede un poder público atribuirle la cualidad de soberano”. Y añade que nadie tiene “el poder de quebrar, por su sola voluntad”, “la indisoluble unidad de la nación española”. Más claro, agua. El único sujeto posible es el pueblo español, encarnado en la indisoluble nación española.

En segundo lugar, la sentencia incluye algunas referencias “al derecho a decidir de los ciudadanos de Cataluña”. Así, por ejemplo, afirma: “en el marco de la Constitución una comunidad autónoma no puede unilateralmente convocar un referéndum de autodeterminación para decidir sobre su integración en España”. No obstante queda “abierto” el camino del “diálogo político para la regulación del derecho a decidir”. “Si se reforma la Constitución, queda completamente abierto”.

En tercer lugar una breve reflexión desde nuestra posición; desde Euskal Herria, desde Navarra, y desde nuestra voluntad de conseguir un Estado propio e independiente (porque de eso se trata, tanto en Cataluña como aquí). Cuando abordamos la situación real y la resistencia del Estado español a permitir que las naciones sujetas bajo su jurisdicción se gobiernen con su propia decisión (y organización estatal), ¿de qué estamos hablando? No dejemos que los discursos o la ideología nos cieguen. Se supone que estamos en un régimen democrático, y por lo tanto es el demos, el pueblo, quien decide. Esto se reconoce en esa sentencia. La trampa, en este régimen de autoridad y dominación, reside en la definición del ‘demos’, del pueblo en cuestión. El mío, viene a decir el Tribunal, el español, vale; es pueblo. El tuyo, el vasco, el catalán, no lo son.

El debate, el conflicto en estos términos de política real, no está pues en el “derecho a decidir”, sino en la definición del sujeto político, el sujeto de la soberanía. Los catalanes lo tienen claro, y por eso han trabajado (y han conseguido) verse como colectividad en estos términos, como sujeto de la acción política. Nosotros, sin capacidad para afrontar la raíz del escollo democrático, seguimos mareando la perdiz. Es una pena, por lo que supone de desvío del objetivo, pérdida de tiempo y energías, y por el desánimo y desmotivación que puede seguir de ahí.

El presupuesto necesario es precisamente aquel al que se cierran en banda los magistrados españoles de su Tribunal Constitucional y es consecuencia de esa definición, pues implica plantear la independencia como único objetivo democrático. He ahí el quid de la polémica, esta vez al desnudo, sin trampa ni cartón. 

INDEPENDENTZIA?: ARGI ETA GARBI


2014ko martxoaren 25ean Auzitegi Konstituzionalak emandako sententziak, Kataluniako Parlamentuak 2013ko urtarrilaren 23an egindako Subiranotasunaren Adierazpenari dagokionak, arazoa ongi zehazten du eta gauzak argi eta garbi azaltzen ditu.

Lehenik, Kataluniako Parlamentuak zioenari (“Kataluniako herria bada, legitimitate demokratikoko arrazoiengatik, subjektu politiko eta juridiko subiranoa”) ezezko biribila ematen dio. Ez dago herri kataluniarrik, ondorio juridiko edo politikoetarako. Izan ere, hauxe dio sententziak: “Oraingo ordenamendu konstituzionalean herri espainiarra soilik bada subiranoa, eta esklusiboki eta modu zatiezinean da hala, botere publiko batek ezin dio aitortu subiranotasunik Estatuko beste subjektu edo organo bati edota herri horren zati bati”. Eta gaineratzen du inork ez duela ahalmenik “bere borondate hutsez, nazio espainiarraren batasun zatiezina hausteko”. Garbiago, ezin. Egon daitekeen subjektu bakarra herri espainiarra da, nazio espainiar zatiezinean hezurmamitzen dena.

Bigarrenik, sententziak “Kataluniako herritarren erabakitzeko eskubideari” dagozkion aipamen batzuk jasotzen ditu. Hori horrela, hau dio: “Konstituzioaren baitan, autonomia-erkidego batek ezin du aldebakartasunez autodeterminazioari buruzko erreferendumik antolatu, Espainian integratu ala ez erabakitzeko”. Hala ere, “irekita” geratzen da “erabakitzeko eskubidea arautzeko elkarrizketa politikoaren” bidea. “Konstituzioaren erreforma eginez gero, guztiz irekita geratzen da”.

Hirugarrenik, hausnarketa txiki bat egin nahi dugu gure aldetik, Euskal Herritik, Nafarroatik, Estatu propioa eta independentea lortzeko dugun borondatea abiapuntutzat hartuta (hori baita kontua, bai Katalunian, bai hemen). Benetako egoerari begiratzen diogunean eta Estatu espainolak bere menpean dituen nazioen burujabetza (beren estatua) onartzeko duen erresistentzia ikusten dugunean, zertaz ari gara? Ez gaitzaten itsutu diskurtsoek eta ideologiek. Ustez erregimen demokratiko batean gaude eta, beraz, demos-a da, herria, erabakitzen duena. Hori aitortzen da sententzia horretan. Tranpa, baina, nagusikeriaren eta zapalketaren erregimen honetan, “demos” edo herri horren definizioan datza. Nirea, dio Auzitegiak, espainola, da herria; horrek balio du;  Zurea, euskalduna, kataluniarra, ez da hala.

Beraz, eztabaida, politika errealean gatazka izango litzatekeena, ez dago “erabakitzeko eskubidea” delakoan, baizik eta subjektu politikoaren definizioan, subiranotasunaren subjektua izango litzatekeen horretan. Katalanek garbi ikusi dute, eta horregatik lan egin dute bere burua ekintza politikoaren subjektu gisa ikusten duen kolektibitatea sortzeko (baita lortu ere). Gu berriz, oztopo demokratikoaren muinari heldu ezinik, noraezean gabiltza. Tamala da, helburutik urruntzen baikara horrela, denbora eta indarra galtzen ditugu eta, hortaz, gogogabetuta eta adorerik gabe gelditzen gara.

Hain zuzen ere, Auzitegi Konstituzionaleko epaile espainolek beti ixten duten bidea da guk egin behar duguna, definizio horren ondorio dena. Izan ere, independentzia helburu demokratiko bakartzat planteatzea dakar berekin. Hortxe dago auziaren koxka, argi eta garbi, tranparik eta trikimailurik gabe.

BERRIA 2014/03/30

04 marzo 2014

COMPLEJOS DE INFERIORIDAD


Acabo de leer en un pasquín pegado en la calle, junto a mi casa, el eslogan “somos un pueblo”, a cuenta de una campaña de propaganda que reclama el “derecho a decidir”. Me ha descolocado. Algo no me cuadra... Es evidente que somos un pueblo; pero a estas alturas de la historia deberíamos saber que somos algo más. Una nación. Un sujeto colectivo de largo recorrido que ha construido un Estado. Aunque se lo hayan conquistado. Pero que ha sido capaz de organizarse y dotarse de soberanía, instituciones y territorio propio. En cualquier caso, una colectividad con fundamento, con una cualificación política de mucho más nivel, algo más sólido y con más solvencia que un pueblo.

No sé si se me entiende. Pongamos un caso. Si aspirara a un trabajo, tendría que presentar mi currículo. Lo procedente sería exhibir el doctorado en Física, además de una serie de años de experiencia en cargos y centros de investigación o en empresas de distinto ramo y, tal vez, colaboraciones en revistas científicas de determinado nivel... Lo natural. ¡Claro que podría iniciar mi presentación indicando que aprendí a leer! O que acabé el bachillerato. Pero este dato resulta irrelevante para mi currículo. Si soy doctor es porque antes me he licenciado y, por lo mismo, he superado el parvulario y el bachillerato. Es absurdo y además desmerece mi capacidad de valorar mis títulos, lo cual desacredita mi supuesta capacitación.

Es evidente que la fuerza social capaz de llevar adelante, con éxito, la lucha por la emancipación, exige un pueblo constituido en sujeto político. Algo más que un pueblo. Y, en este sentido, hay datos que deben considerarse como adquiridos, consolidados, ya que de lo contrario nos encontramos ante un retroceso en su constitución, una descomposición que se traduce en una disgregación y disolución como grupo humano.

Entre ese conjunto de datos adquiridos y consolidados los vascos tenemos el hecho nacional. Vasconia es una nación y eso se expresa afirmando que no somos españoles ni franceses. Es la gran aportación de Arana Goiri. Da por supuesto la existencia y capacidad de este pueblo y cualifica su presencia en un mundo conformado por naciones, definiendo la vasca como una más.

Otro dato adquirido es que este pueblo vasco creó un Estado, el reino de Navarra, y que su existencia de siglos contribuyó de modo decisivo a su nacionalización. Fue conquistado, en 1200, 1512-1530 y violentado en 1620, pero no se ha resignado a ello. Por lo mismo, si el pueblo, cualificado como nación y como Estado privado de su soberanía, exige su emancipación o, de otro modo, el ejercicio de la libre disposición o autodeterminación, en estas condiciones encuentra, ante las instancias internacionales, una vía de tránsito más sencilla.

Por todo ello, manifestar nuestra existencia con la fórmula de “somos un pueblo” es contentarse con un currículo de primaria o bachiller a la hora de aspirar a uno de los centros de investigación de prestigio. Es renunciar a la cualificación más elevada, a los títulos más significativos.

Como cualquier experto de psicología, social o individual, nos advertirá de inmediato, algo enfermo se revela en esas actitudes. No es natural, ni sano. Algún trastorno de identidad se expresa en ese ocultamiento de méritos. En el más simple de los casos, desconocimiento; una pérdida de memoria que conlleva el extravío de los propios recursos cognitivos, del propio valer. En casos más complicados, un diagnóstico más tortuoso; vergüenza de uno mismo, complejos de inferioridad, pérdida de autoestima...

Cabe la posibilidad de que quienes utilizan esta táctica piensen que tirando “por lo bajo” van a lograr más adhesiones a su pretendido “derecho a decidir”. Adhesiones de personas o grupos que no reconocen la “nación vasca” ni el “Estado navarro”, pero a los que cautiven con esa humildad y simpleza del “pueblo vasco”. ¡Incautos! Los que no reconocen nuestra nación ni nuestro Estado han demostrado hasta la saciedad que tampoco reconocen, ni en los términos, nuestro pueblo. Pueden seguir peleando por esa “Euskal Herria que nunca ha existido”; no les van a convencer. No hay peor ciego que el que no quiere ver. O que hace ver que no quiere ver.

El pasquín antes citado dice a continuación que “es la hora de la ciudadanía”. Olvida que la ciudadanía es un estatus que lo otorga un Estado. Sólo seremos ciudadanos vascos o navarros cuando tengamos nuestro propio Estado. Si se apela al “pueblo” hay que hacerlo de modo consecuente, liberador, y sin someterlo a “ciudadanías” que sólo nos suponen dependencia y sumisión 

Debemos reconocer nuestras capacidades y rentabilizar al máximo nuestro capital político. Por supuesto, ‘también’ somos un pueblo: “Nosotros el pueblo vasco, el pueblo del histórico Estado de Navarra, declaramos nuestra voluntad de constituirnos en…”. Pero nunca dejemos en el olvido el valor de la nación y del Estado propio. Un futuro en libertad comienza en una sociedad que se acepta a sí misma con orgullo. La autoestima es una condición sine qua non para afrontar retos colectivos. Los complejos, en cambio, un lastre derivado de la dominación, que fomenta nuestra indecisión e impotencia, y nos hace dudar de nosotros mismos.

DEIA 2014/03/14

05 febrero 2014

ESPAÑA Y EL PRINCIPIO DEMOCRÁTICO


Con motivo del proceso que se conoce como Vía Catalana, el gobierno del Estado español, más concretamente su ministro de asuntos exteriores García Margallo, ha enviado a todas sus embajadas y delegaciones fuera de su territorio un escrito de unas 200 páginas titulado “Por la convivencia democrática”. Es un texto largo en el que se trata de argumentar la posición española frente a los intentos actuales de emancipación y logro de la independencia del Principado de Cataluña.

Se trata de un texto centrado sobre la situación catalana y sus relaciones históricas y actuales con España, pero no puede eludir el entrar en los asuntos generales relacionados con el derecho de autodeterminación, el “derecho a decidir” o el “principio democrático”. Muchas cuestiones de las planteadas, la mayor parte, se hacen de forma falaz y sesgada a favor de los intereses de la potencia imperial que, en el caso presente, es España.

Como nuestra nación se encuentra subordinada al mismo Estado que Cataluña, es interesante analizar cómo se plantean en dicho documento alguno de estos conceptos generales y cómo, frente a la interpretación española, es necesario presentar el punto de vista de la teoría política y social aceptada comúnmente por los estados democráticos. De este modo podemos adquirir las armas ideológicas necesarias para oponernos a sus pretensiones asimilacionistas.

Con independencia de que otras personas y en otros foros planteen las críticas al entramado político conceptual del citado documento, así como a sus soportes históricos y económicos, me voy a centrar en un punto casi escogido al azar pero que es un ejemplo paradigmático de la posición española.

Afirma el manifiesto del ministro español de exteriores:

El concepto de principio democrático se vale de un adjetivo, "democrático", para presentarse como inatacable. Lo cierto es que la democracia es, esencialmente, diálogo, pacto, acuerdo. Cuando se propone una acción política que lo que persigue es el fin del pacto, del acuerdo, que es en lo que consiste la convivencia es impropio hablar de un principio democrático.

El .que niega un principio democrático por lo tanto, no es el gobierno de España; el que lo niega es el separatismo que niega el principio de la concordia y de la convivencia que es la columna vertebral de la democracia. E! gobierno de España no rechaza, sino que apuesta por la convivencia, aquella que rechazan los independentistas; cree en el valor del diálogo y de la palabra y no en el de las decisiones unilaterales; el núcleo central de la vida política española fomenta la solidaridad, frente a la insolidaridad del independentismo.

La realidad de España es todo lo contrario de “diálogo, pacto, acuerdo”. Es intransigencia, conquista, imposición. Lo que ellos llaman “nación española” es el resultado de una serie histórica de ocupaciones militares, destrucción de las instituciones sociales y políticas de los territorios sometidos, supresión de las lenguas propias, discriminación y aculturación general. Cuando no destrucción de sus propias poblaciones comenzando por los guanches canarios, tierra desde la que escribo este texto.

El único principio democrático para una nación sometida es el de su libertad, su independencia. Ese es el contenido real del “derecho de autodeterminación” y no el de un hipotético “derecho a decidir” en la votación de un “referéndum” organizado por un sistema político cuyas funciones principales son: impedir la existencia normal y pacífica de las naciones subordinadas al mismo, destruir sus lenguas y culturas y su explotación económica en favor de la metrópoli. Todo ello montado bajo el control del conjunto de instituciones, armadas y sin armar, del Estado opresor.

Nuestra primera liberación es la mental, la de las categorías con las que percibimos el mundo y actuamos en el mismo. El uso de las palabras no es inocente. Lo mismo que no podemos decir impunemente: “aquí en España” o llamar “gabachos” a nuestro connacionales de Lapurdi, tampoco podemos decir con responsabilidad que estamos en un régimen democrático, ni normal. Nuestra única normalidad es la independencia de España y Francia. La única democracia, la que construyamos nosotros desde nuestro propio Estado. Ese es nuestro “principio democrático”.Todo lo demás es marear la perdiz, ocultar la realidad de nuestro sometimiento y, en suma, colaborar con la dominación.



19 diciembre 2013

MINISTROAREN HITZAK

Eztabaida garratz batek astindu du Nafarroa Garaiko agenda publikoa. Guardia Zibilak inolako frogarik gabe ETA euskarazko D ereduan infiltratu dela baieztatzen duen ikerketa filtratu du. Adibide gisa, Iturramako institutua.  Konspirazioaren teoria, ikuskizun mediatiko eta borraren politikaren zerbitzura jarria. Uxue Barkosek Espainiako Parlamentuan azalpenak eskatu ditu eta Jorge Fernández Díaz Barne ministroak honela erantzun dio: bere gobernua legegintzako hainbat neurri aztertzen ari omen dela “irakaskuntza ETAren fanatismo terroristaren zerbitzura jarri nahi dutenek bereganatu eta beraien errelatoarekin historikoki benetan gertatu dena itxuragabetzea ekiditzeko”.

Adierazpen gaizto hauek sortu duten kritika uholdea ministroaren erantzunaren lehen segmentuan zentratu dira. Baina Fernándezek esanak bi enuntziatu ditu, “eta” juntagailuari esker batzen direnak, eta hortaz plano berdinean aurkitzen direnak: ETAren infiltrazioa eta errelato historikoaren desitxuratzea.

Jakina da ETAren aitzakiaz edozer eta edonor kriminalizatzeko azpijokoaren tradizio sendoa. “Dena da ETA” lelopean alderdi politikoak, artistak, tabernak, komunikabideak eta baita dantza eta kanta egiten duten pailazoak ere zaku penalean sartu dituzte. Are gehiago, 36an Nafarroako eskola maisuekin areketan egindako “garbiketaren” oroitzapena gogoan, aipatutako ikerketari buruzko amesgaizto maltzurrak sortzen zaizkio bati. 

Prebentzio eta osasun demokratikoaren jarrera hartuta, kezkatzeko arrazoiak ugari dira:

  • Ez dago jakiterik delako ikerketa hori epaile baten aginduz egin den, arrazoi edo salaketaren bat medio. Guardia Zibila (Barne Ministerioa?) bere kasa dabilen agente politiko gisa agertzen zaigu. 
  • Guardia Zibilak beraien jarrera ideologikoagatik eta pentsatzeko moduagatik zelatatu ditu irakasleak, ez da inon inolako delituren zantzurik.
  • Ikerketa txostena ez da argitaratu; inork ez ditu ikerketaren nondik norakoak ezagutzen; susmo eta amen-omenak dira nagusi. Inork ezin du bere burua defendatu edo gertatua salatu. Zurrumurrua ekintza legegile gisa erabili da (ministroak eman baitu honen berri).
  • Irakaskuntza eredu bakarra kriminalizatzen da, doktrinamendua praktikatzen duten beste asko bere horretan utziz: ikastetxe erlijiosoak, Opus Deirenak, adibide garbi bat aipatzearren.
  • D eredua zelatatzerakoan euskararen mundua kriminalizatzen da oro har, zeharka, baina esplizituki.

Hala eta guztiz ere, kritika guztiak euskararekiko erasoan eta D ereduko irakasleei egin mehatxuan zentratu dira. Barne ministroak Uxue Barkosi eman erantzunaren bigarren zatia oharkabean pasa da. Emendiozko perpausa bat erabiliz, terroristak ikasgeletatik kanporatu nahi dituela eta haiek historian gertatu denaren errelatoa egin dezatela ekidin nahi duela dio.

Ikuspegi zorrotz batetik, ezin dira irakasle “terroristen” presentzia eta hauek ikasgeletan historia eta memoriari buruz irakatsi dezaketena alderatu.  

Demagun kriminal konbiktu batek literatura ingelesa irakasten duela, eta beste pertsona batek, printzipioz deliturik egin ez duenak, ikasgai bera irakasten duela. Batak eta besteak Shakespeare-ren teatroa eta poesia azaltzeko gaitasun bera izango lukete, ongi ala gaizki, errudun edo errugabe kondizioak zer ikusirik ez duelako. Delitugilea izateak ez du pertsona bat zerbait irakasteko ez gaitzen.

Baina aferak beste ñabardura bat hartuko luke Swift edo Joyce azaltzeko bi irakasle ezberdin erabiliko balira, biak errugabeak, baina bata irlandarra eta bestea ingelesa. Jakina da bi idazleak irlandarrak direla eta bertako problematika landu zutela beraien obratan. Aipatu bi irakasleek egingo luketen analisia oso ezberdinak izango litzateke, bakoitzaren jatorriak sortutako  “aurreiritzien” ondorioz.

Ministro espainolaren hitzek gure herriaren errelatoa kontrolatzeko borondatea ezkutatzen dute. Are gehiago, aginte gorenak adierazi du nahi hori, eta kontrol penaleko tresnak (Guardia Zibila kasu) eta “terrorismo” delituengatik epaitzeko mehatxuak erabili ditu horretarako. Laburbilduz: errepresio-bidea.

Estatuaren neurri hertsatzaileen oinarrian errelatoaren eztabaida dago. Historiaren narrazioa, eta honek dakarren oroimen historikoa gobernuko agintarien kezka nagusia bihurtu da. Balizko errudunak terroristak direla esatea kriminalizazio hutsa besterik ez da, poliziak gai honetan esku sartzeko aitzakia.

Baliteke ere errelatoaren ardura hasieratik hor egon izana, eta arreta makiaveliko batek gidatua orain arte azaleratu ez izana; inor ez dadin errelatoaren garrantziaz ohartu. Zoru etikoaz hainbeste mintzatzen garen honetan, historia argumentuzko zorua dela esan dezakegu, errealitate sozial jakin bati buruz jendeak duen sentimenduaren euskarria. Uste sendoen, leialtasunen, jarreren… iturri da historia. Leialtasunen argamasa. Herriaren ikuspegia adierazten du narrazio jakin baten bitartez, eta subjektuak, pertsonaiak, gertakariak, errudunak eta interpretazioak definitzen ditu.

Bien bitartean, ez diogu eztabaida honi anekdotaz haraindi usaia hartu. D ereduaren kriminalizazioa salatzen dugu, bai; euskararen jazarpena eta errepresioa akusatzen dugu, bai; baina ez gara oraino ohartu ororen gainetik ministroa gure memoriaren eta errelatoaren jaun da jabe egin nahi dela. Eta berau monopolizatzeko indarra erabiltzen du. Esandakoa, ez diogu usaina hartu ere egin. 

Angel Rekalde / Luis María Martínez Garate

LAS PALABRAS DEL MINISTRO

Una agria polémica sacude la agenda pública de la Alta Navarra. La Guardia Civil filtra un informe que sostiene, sin ninguna prueba, sin que nadie pueda corroborar sus datos, que ETA se infiltra en el profesorado del Modelo D de enseñanza en euskera. Para ejemplo, el instituto de Iturrama. La teoría de la conspiración al servicio del espectáculo mediático y la política de la porra. Cuando Uxue Barkos pide explicaciones en el Parlamento español, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, le replica que su gobierno estudia medidas legislativas para "evitar que la función docente sea usurpada por quienes quieren ponerla al servicio del fanatismo terrorista -de ETA- y tergiversar con su relato lo que ha sucedido históricamente".

La mayor parte de las críticas que esta sucia jugarreta ha suscitado se han decantado por el primer segmento de esa respuesta, esa frase copulativa que consta de dos enunciados, unidos por la conjunción ‘y’, que por lo mismo se sitúan en el mismo plano de importancia: la infiltración de ETA y la tergiversación del relato histórico.

Desde luego, el juego de criminalizar con la vitola de ETA tiene una tradición asentada. El ‘todo es ETA’ ha servido para poner contra las cuerdas penales desde formaciones políticas, artistas, tabernas, hasta medios de comunicación o payasos que cantan y bailan. Más aún, con el recuerdo de la limpieza cunetera que se hizo en el 36 con los maestros de escuela en Navarra, la insinuación del informe despiertas pesadillas más que siniestras.

Hay razones para la inquietud desde una posición de prevención y salud democrática:

  • No existe constancia de que esa supuesta investigación se haya abierto a petición de juez, por alguna causa o denuncia. La Guardia Civil (¿el Ministerio del Interior?) se presenta como agente político, que actúa por su cuenta.
  • La Guardia Civil investiga a los profesores según su posición ideológica, el modo de pensar, ya que no consta delito alguno.
  • El informe elaborado no se ha publicado; nadie conoce sus términos; todo son rumores y presunciones. Nadie se puede defender o denunciar. El bulo como instrumento de acción legislativa (el ministro lo anuncia).
  • Se criminaliza un modelo de enseñanza, cuando no se investigan otros que también adoctrinan, como los centros de la iglesia, del Opus Dei, por citar los más evidentes.
  • Al tratarse del Modelo D, el mensaje conlleva una criminalización indirecta, pero explícita, del mundo del euskera.

Sin embargo, las críticas y comentarios se han centrado en el ataque al euskera y la amenaza a los profesores y a la misma enseñanza. Lo que ha pasado desapercibido ha sido la segunda parte de la respuesta del ministro a Uxue Barkos. En frase copulativa, dice querer evitar la presencia de terroristas en las aulas, y que no sean esos supuestos quienes realicen la transmisión del relato de lo que ha sucedido en la historia.

Desde un punto de vista formal no se puede equiparar la presencia objetiva de profesores “terroristas” con el mensaje matizado sobre la historia y la memoria que puedan transmitir en las aulas.

Supongamos un criminal convicto y condenado que impartiera clases de literatura inglesa y, otra persona, en principio inocente, que impartiera la misma asignatura. Tanto el uno como el otro podrían explicar la poesía y el teatro de Shakespeare bien o mal, sobre lo que nada influiría su condición, o no, de culpable. El haber sido un delincuente no incapacita para enseñar una materia.

Otro asunto sería explicar a Swift o a Joyce por dos profesores distintos, ambos no delincuentes, pero uno irlandés y el otro inglés. Es conocido que ambos autores son de origen irlandés y que abordaron su problemática en sus obras. Los análisis que construirían ambos respetables profesores, sus relatos, serían diferentes y sería efecto de los “prejuicios” (digámoslo sin carga valorativa) inherentes a sus diferentes orígenes.

Detrás de la respuesta del ministro español, explícita en el calor de la controversia, aflora una voluntad de controlar el relato del país, en palabras de la máxima autoridad, y utilizar para ello instrumentos de control penal como es la propia Guardia Civil y las amenazas de juicio y condena por delitos tipificados como “terrorismo”. En síntesis: la vía represiva.

Lo que está en el trasfondo de la actuación de los sistemas coercitivos del Estado español es el debate del relato. Lo dice el ministro. La narración y explicación de la historia y de la consiguiente memoria que generan se erigen en primera inquietud de las autoridades de la gobernación. La alusión a que sean terroristas los culpables supuestos no deja de ser una mera criminalización, una simple justificación para que la policía entre a saco en el asunto.

Es posible que ello haya sido así desde siempre, y que no haya aparecido hasta ahora por precaución maquiavélica; para que nadie sea consciente de la importancia del relato. En efecto, ahora que algunos esgrimen el concepto discutible del suelo ético, el relato de la historia es un suelo argumental e imaginario, un soporte del sentir de las gentes en torno a su realidad social. Es fuente de convicciones, de lealtades, de posiciones... Es una argamasa de legitimidades. Es la visión de país tramada en una narración más o menos consistente, que define sujetos, protagonistas, hechos, culpabilidades, interpretaciones.

Mientras tanto, en este debate nosotros no rascamos bola más allá de la anécdota. Acusamos la criminalización del modelo D, sí; denunciamos la persecución y represión del euskera, también; pero se nos escapa que, sobre todo, el ministro quiere erigirse en el dueño del relato y de nuestra memoria. Y para monopolizarlo, esgrime la fuerza bruta. Lo dicho, no rascamos bola.


15 diciembre 2013

HERNANIKO KRONIKA.NET


HITZALDIA ASTEARTEAN - KOLDO MARTINEZ GARATE
«’Inperioko’ puska bat galdu duenero Espainiak trauma bat bizi izan du»
Koldo Martinez Garatek (Iruñea, 1949) dioenez, Espainiak nekez onartuko du Katalunia eta hemengo independentzia. Asteartean hitz egingo du, 19:00etan Biteri kultur etxean, Hernani Errotzen taldeak antolatuta.
2013/12/15 - Igandea
Hitzaldia abenduaren 17­an, Biterin: Catalunya ¿un próximo estado independiente?
Erantzuiozu zeure galderari: Kata­lunia independiente izango al da?
Espero dut baietz, eta espero dut ikustea. Baina duda egiten dut laister izango denik. Ez behintzat 2014an. Gauza zaila da, konplikatua.

Utziko al dio Espainiak independiente izaten?
Politikan beti gauza bera gerta­tzen da bi interes elkarren parean jartzen direnean: indarrak erabakitzen duela. Espai­niak ez dio onartuko inoiz ez Ka­ta­luniari eta ez guri independen­tzia. Espainiako kultura politikoa horretan oinarritu da, menperatzean, eta uniformitatean; totalitarismoan, azken batean (korrupzioan eta pelotazoan ez esateagatik). Hori bistakoa da, inperioa izan dira, eta gu gara haren azken arrastoak.
Gauza izango al gara kata­lu­niarrak eta euskaldunak presioa egin eta hori lortzeko? Haiek ez dakite zer den «hitz egitea», eta dialogatzea. Hitz egingo dute, erabakitzen badute ez zaiela komeni gu euren inperioan izatea. Inperioko puska bat galdu duenero trauma eragin dio Espainiari.

Nazioarteak nola hartuko luke Katal­unia independiente bat? Eta ze ondorio izango lituzke Kataluniarako bertarako?
Nazioarteko egoera da guk ima­ginatu dezakegun errealismo gordinenekoa. Gaur egungo inongo Estatuk ez du esango etorkizunean Katalunia (edo estatu nafarra) onartuko dituenik. Hor laguntzarik ez da izango seguruenera. Horrela­koe­tan ez dago beste auke­rarik: norberak berea egin, eta bere buruari laguntzea. Eta geure kasuan, bi nazio geranez inperio beraren barruan, elkar hartu behar genuke nolabait, baina zail ikusten dut.
Baina aldi berean, behin independentzia sendo deklaratuz gero, nazioarteko errealismo horrek berak segituan onartzen du. Esloveniari begiratu besterik ez dago.

Katalunia pauso bat aurrerago al dago hemen gaudena baino?
Neurri batean aurrerago daude. Katalunian debate osoa independentziari buruz egiten ari dira. Hemen nahastuago gabiltza, beste hainbat arazori buruz ari garelako: presoena adibidez, edo bigarren mailako besteren bat, hondakinak eta abar. Kontua da, indarrez ekin behar zaiola berez helburu demokratikoena denari: independentzia lortzeari.
Kataluniarrek inbidia digute gauza batean, horretan be­raiek baino gehiago baikara. Gauza bat lortzeko zenbateraino entregatzen garen hemen, gizarte mugimendua ez da geratzen hemen.

Irakurri izan dizugu, Kataluniako ereduak ez duela balio honako. Zergatik?
Nazio bakoitza ezberdina izaten da historiatik hasi, memoriatik segi, eta egunerokoraino. Ez dago eredu bat denentzat balio duenik. Bakoitzak berea idatzi behar du. Besteen garaipenak eta porrotak kontuan hartzea ona da, gai baldin bagara bere kontestuan ulertzeko.

Zuk Nafarroan ikusten duzu bidea, independentzia baterako, alegia, ´bide nafarra´ defendatu izan duzu etorkizuneko estatu independiente baterako. Azalduiguzu…
Luzea den arren, laburtzen saiatuko naiz, hiru puntutan: 
1.- Gizarte bat (nazioa) men­­pean badago, memoria historikorik gabe, kondenatua dago menperatzailearen na­zioan sartzera. Historiaren errelatoa beharrezkoa du nazio batek. Ez badauka, etsaiarena onartuko du.
2.- Gizarte batek (nazioak) noizbait Estatu bat eduki badu, argumentu on bat dauka es­kuartean. Estatuak funtzio bat izaten du, gizartea nazionalizatzea. Nafar Erreinuarekin horixe gertatu zen hemen. Hori mantendu egin da gugan, eta independentzia haren kondar gisa geratzen zaigu gure foru sistemarekin.
3.- Nafarroa ardatz izateak etorkizuneko euskal Estatuan lurraldetasun arazoak konpontzea lekarke, hainbat konkisten ondoren sortu zaizkigun arazoak.

Aukera jarriko balitzaie, zer bozkatuko lukete euskaldunek?
Uste dut bozkek, okupazioaren eta zatitzearen bidez osatutako sistema politikoaren barruan emandako bozka guztiek, bat ere indarrik ez dutela independentziarako bidean. Aske garenean soilik bozkatu ahal izango dugu askatasunez. Indepen­den­tzia erabili egin behar da, bizi, baliatu.
Estrategiaren bat markatzeko gai bagara independentziarako bidea egiteko, orduan bai, errekurtso taktiko guztiak erabili ahal izango ditugu hartarako, eta baita hauteskundeak ere. Baina independentzia inoiz ezin da egon hauteskunde kontrolatu batzuren baitan.

KRONIKA.NET 2013/12/15