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27 junio 2011

REFLEXIONES SOBRE LA INTERVENCIÓN DE IBARRETXE

El pasado día 23 de junio, dentro del ciclo que anualmente organiza Nabarralde con motivo de la conmemoración de la Batalla de Noain, Juan José Ibarretxe, ex-lehendakari de la CAV, planteó una aproximación a la realidad actual de nuestro país y sus relaciones en el contexto mundial. Al hilo de las cuestiones tratadas por Ibarretxe en su conferencia, se me ocurren las siguientes reflexiones:

1.- Ibarretxe mantiene la tradición bizkaitarra de considerar a Euskal Herria como la suma de siete territorios independientes entre ellos, pero que conforman una especie de “nación cultural”, a través de una lengua común, el euskera, y una cultura social semejante a todos ellos. Se deja en el tintero el origen político de la nación navarra por medio del Estado que forjó el pueblo vasco en la Alta Edad Media, el reino de Pamplona primero y de Navarra ya en la Baja. Según Lacarra, fue este Estado el que nacionalizó a los vascos.

2.- La disociación que presenta Juan José Ibarretxe entre “democracia” y “nación” como conceptos diferentes, casi opuestos, me recuerda a la que a finales de los años sesenta se comenzó a extender por nuestro país bajo la forma de cuestión “social” frente a cuestión “nacional”. Si muchos de los elementos activos de aquella sociedad no se percataban hace 50 años, o en muchos casos lo ocultaban interesadamente, que la cuestión social básica para un pueblo sometido es la nacional, hoy sucede algo semejante con quienes enfrentan cuestión “democrática” con cuestión “nacional”. Las “soluciones” que se pretendan dar a los conflictos planteados en una sociedad con un problema nacional pendiente, resultan parciales y provisionales y, lo que es más importante, apoyadas en la órbita social y territorial de la nación dominante, por lo que implican su mantenimiento en un estado de subordinación y, como consecuencia, son vías no liberadoras. La cuestión democrática básica de una sociedad dominada consiste en lograr su emancipación a través del ejercicio del derecho de libre disposición, que equivale a lograr su estatus como Estado independiente. No hay democracia sin soberanía.

3.- El ex-lehendakari de la CAV sigue manteniendo una ambigüedad, tal vez inconsciente, en la denominación del país de los vascos. Afirma que, para él, Euskadi es lo mismo que Vasconia o Euskal Herria, realidad que hace coincidir en teoría con el “zazpiak bat” antes citado. No obstante, en la práctica, cuando se asoma a nuestra realidad sociopolítica más próxima y habla, por ejemplo, de porcentajes de población necesarios para plantear una votación sobre lo que él denomina “derecho a decidir”, siempre imagina en exclusiva las tres provincias que conforman la actual CAV. En otro caso obtendría resultados muy diferentes.

4.- Considero importante precisar que no se debe confundir una votación de las características propuestas por Juan José Ibarretxe como expresión de lo que denomina como “derecho a decidir”, bajo un sistema de dominación y con sus condiciones impuestas (sistema político y judicial, coercitivo, educativo y, sobre todo, propagandístico), con el ejercicio real del Derecho de autodeterminación.

5.- A pesar de la valoración teórica que plantea Ibarretxe de la capacidad demostrada por el pueblo vasco en su práctica social, económica y política a lo largo de la historia, no la coloca en el centro del conflicto actual y como base para su emancipación; parece siempre subordinarla a la participación incondicional en las instituciones impuestas por los estados dominantes y a la actuación cotidiana dentro de sus instituciones como única vía política posible.

JUAN JOSÉ IBARRETXE: I + D + i + K

El ex lehendakari Juan José Ibarretxe clausuró el pasado jueves día 23 de junio el ciclo de Conferencias que con motivo de la Conmemoración de la Batalla de Noain organiza cada año Nabarralde con una charla titulada "Orain Bai". Como síntesis de la misma planteó la ecuación I + D + i + K, en la que considera se contiene el meollo de lo que debe ser cualquier sociedad que pretenda tener un futuro digno en un mundo que ya está entre nosotros. Son conocidos sus tres primeros elementos: Investigación, Desarrollo e Innovación. Ibarretxe hizo hincapié en que los tres pueden ser comunes a cualquier sociedad avanzada del siglo XIX, pero que lo específico, lo que les da un valor propio, un valor añadido, es el cuarto elemento: en nuestro caso la K de Kultura, cultura propia de una sociedad con una larga trayectoria histórica y una importante tradición de cultura social y política. En este sentido destacó la labor realizada por Nabarralde y animó a seguir en la misma línea: "hay que sembrar semilla aunque no llueva, aunque parezca que se hace en el desierto"; sin semillas plantadas previamente, cuando llueva de verdad nada puede fructificar, dijo citando al tunecino Monuf Marzhoui.

Ibarretxe insistió en que todos aquellos que prevén la evolución de cualquier sociedad avanzada en este siglo plantean como elemento básico de la misma la "identidad", que en el fondo es lo que representa la K de anterior ecuación. Una sociedad sin una identidad definida, no es capaz de afrontar con éxito los retos actuales. Será una sociedad desestructurada, sin iniciativa y perdida en los conflictos y problemas que sacuden al mundo.

Planteó los falsos debates de los que debemos huir, como son las interesadas contraposiciones entre lo "universal" y lo "local", los derechos individuales frente a los colectivos y la reducción de la mejora de la sociedad al puro crecimiento económico. Frente a ello propuso la complementariedad de lo "local" que es la forma de construir lo "universal", o la imposibilidad de existencia de derechos individuales sin los colectivos y viceversa, de los colectivos sin los individuales. Precisó que el modelo que une crecimiento, desarrollo y felicidad está agotado y que hay que afrontar los retos que suponen la pobreza, el cambio climático, la multiculturalidad, los problemas alimentarios y energéticos y, en general, los derivados de la cultura.

Presentó sus tesis sobre el "derecho a decidir", citando entre otras muchas, una frase del Nobel de Economía Joseph Stiglitz, en la que afirma que los países que tienen futuro son los que han tomado las riendas de su destino en sus manos. A través de gráficos ilustrativos expuso la visión de que los países más dinámicos, mejor situados en el ranking mundial y con más porvenir en el mundo son pequeños y que el País Vasco puede estar entre ellos y, de hecho, a nivel de indicadores generales de calidad de vida, bienestar, desarrollo, etc., lo está.

Propuso una clasificación de los problemas nacionales en el mundo y su resolución a lo largo del siglo XX. La primera oleada nacional correspondió a la desintegración de los imperios austrohúngaro y otomano al final de la primera guerra mundial. La segunda, a los procesos de descolonización de la mitad del mismo siglo. Y la tercera, ocurrida tras el colapso de la URSS. Recientemente, dijo, han surgido en Europa diez nuevos estados, hay seis países con una autonomía importante y que pueden llegar a ser estados, sobre todo los que se encuentran en áreas democráticas, como Escocia o Flandes, mientras que los que se encuentran en zonas de escasa cultura democrática como España, como son los casos catalán y vasco, el problema se plantea como de más difícil resolución. Situó a la democracia como elemento fundamental para tener las coordenadas de salida de los nuevos procesos nacionales.

Ibarretxe hizo una llamada a la necesidad de la rápida desaparición de ETA y a la incorporación de esa "mitad de la humanidad sin historia" que son las mujeres, en todos los procesos, empezando por los de paz. "Con su participación se llevarán a buen término; sin ella, estaremos condenados a repetir los fracasos", afirmó.

24 marzo 2011

LA INEFABLE INFINITUD DE SANTI LEONE

“Beharbada Nafarroaren konkistak badu bere alde ona ere. Euskaldun guziok batuko zituen (edo ez) Estatu baten faltan, guzion iruditerian habia egin lezakeen balizko Estatu erdi-mitikoa dugu” (Memoriaren konkista. Berria).

Decía Einstein que hay dos cosas infinitas; el universo y la estupidez humana. “Y del universo no estoy seguro”.

Por suerte Leone se ha propuesto que de la memez humana no tengamos la menor duda. Con lo ingenioso que es (irudimentsu, alardea literalmente de sí mismo) está claro que invierte toda su imaginación en demostrar que puede ir más lejos que Einstein en sus mejores conjeturas.

No me imagino a los judíos especulando con que el Holocausto tuvo su lado positivo (¡Tus muertos!). Ni a los armenios calculando el aspecto beneficioso de su genocidio turco. Ni a los nativos de América valorando la porción de suerte que les cayó encima con la aparición de las naves de Colón en sus costas y su inminente exterminio. Pero debo suponer que la infinitud que proponía Einstein da para mucho.

Es curioso el predicamento que tiene Leone en el mundo abertzale y euskaltzale, y que tan animosamente utiliza para arrojar piedras al propio tejado del país. Resulta inquietante que todas sus aprensiones metafísicas en estos lugares de la memoria histórica le asalten por el lado de Nabarralde y de quienes valoran que Euskal Herria haya tenido un lugar en la historia en términos de independencia, soberanía, presencia internacional y estas ocurrencias. Y en cambio no se le escape el menor comentario cuando el nacionalismo español y el navarrismo de tradición cunetera están celebrando con todos sus medios y recursos la conquista de 1512, o la vinculan con la batalla de las Navas de Tolosa, victoria rancia de la cristiandad contra el sarraceno, efeméride racista donde las haya. En esos vomitivos eventos el ingenio de Leone sólo ve pulgas en los esfuerzos de Nabarralde por despertar una conciencia crítica que nos permita entender los orígenes de la situación actual y nuestra ubicación (indeseada en mi caso) en el Reyno de España.
Resulta divertido que ahora distinga en Nabarralde entre buenos y malos (zintzoak eta besteak); como otros nos han clasificado –en esta larga travesía- entre duros y blandos, moderados y radicales... Esperemos que esta clasificación objetivadora no llegue a la conclusión habitual de quienes, cuando descubren en el horizonte una turba de contrarios, acaban pensando que el único indio bueno es el indio muerto.

Preocupante, de verdad, que Berria le publique sus gracias.

Josemi Mtz Urmeneta

Completamente de acuerdo,
Luis María Martínez Garate

SANTI LEONEREN IRUDIMEN IRUDIMENTSUA

“Beharbada Nafarroaren konkistak badu bere alde ona ere. Euskaldun guziok batuko zituen (edo ez) Estatu baten faltan, guzion iruditerian habia egin lezakeen balizko Estatu erdi-mitikoa dugu” (Memoriaren konkista. Berria)

Einsteinek zioenez, bi gauza dira infinituak: unibertsoa eta giza ergelkeria. “Eta unibertsoarenaz ez nago ziur”.

Santi Leonek, baina, giza ergelkeriari dagokionez zalantzarik izan ez dezagun nahi du itxuraz. Hain irudimentsua izaki (hala dio harro-harro), irudimena Einstein baino urrunago irits daitekeela frogatzeko erabiltzen du, antza.

Izan ere, ez ditut irudikatzen juduak Holokaustoaren alde onari buruz espekulatzen (bai zera!). Ez eta armeniarrak turkoek eragindako genozidioaren alderdi onuragarria kalkulatzen ere. Ez eta Ameriketako indioak, Kolonen ontziek ekarritako sarraskien ondoren, beren zorte ona aintzakotzat hartzen ere. Einsteinek aipatzen zuen infinitutasunak halako gauzak dakartza, ordea.

Bitxia da Leonek mundu abertzale eta euskaltzalean duen ospea, herriaren teilatura harriak alaiki botatzeko erabiltzen duena. Gogaikarria da oroimen historikoari buruz dituen irudipen eta ustekeria metafisiko guztien jomuga Nabarralde eta Euskal Herriak historian bere lekua izan duela (independentzia, subiranotasun, nazioarteko presentzia eta abarri dagokionez) uste dutenak izatea. Eta, aitzitik, txintik ez esatea nazionalismo espainola eta tradizio faxistako nabarrismoa bere baliabide eta bitarteko guztiekin 1512ko konkista ospatzen ari direnean, edota Navas de Tolosako gudua goraipatzen hasten direnean, sarrazenoen aurkako kristiandadearen garaipen zaharmindua alegia, ospakizun erabat arrazista, ezer izatekotan. Ekitaldi okaztagarri horien aurrean, baina, gure gaurko egoeraren sorburua eta Espainiako Erreinuan dugun lekua (nahi ez duguna) ulertzeko kontzientzia kritikoa pizteko Nabarraldek egiten duen ahalegina erretolika hutsa da Leone irudimentsuarentzat. Gauza barregarria da orain Nabarralden “zintzoak eta besteak” bereiztea, beste zenbaitek ere, ibilbide luze eta gogor honetan, horrela sailkatu baigaitu: gogorrak eta bigunak, moderatuak eta erradikalak... Espero dezagun sailkapen hori ez iristea, urrutian arerio piloa ikusten dutenean, indio zintzo bakarra indio hila dela pentsatzen dutenen ondorioetara.

Kezkagarria, benetan, Berriak xelebrekeria horiek argitaratzea.

Josemi Mtz Urmeneta

Erabat ados nago,
Luis María Martínez Garate

07 agosto 2009

NAFTALINA Y OTROS OLORES

El último número de Argia (2 de agosto, 2009) incluye un reportaje sobre las iniciativas que se están poniendo en marcha en torno al 500 aniversario de la Conquista de Navarra (1512-2012). Como en otras ocasiones, aprovechando que el Arga pasa por Pamplona -como el Pisuerga atraviesa otras villas- el periodista de Argia agarra el rábano por las hojas para descalificar a Nabarralde.

De hecho, el texto concluye de esa manera: “Nabarralderi kritika”. Enhorabuena. Aunque esa campaña de reflexión en torno a la conquista de 1512, unos hechos que han marcado lamentablemente nuestra historia hasta el presente, ha sido impulsada desde Nabarralde, para Argia es una buena oportunidad para sacarnos los colores con las descalificaciones de dos autores a los que da alas, sin poner en entredicho ninguna de sus sombras.

Por ejemplo, destaca Argia el “olor a naftalina” que Juanjo Larrea, profesor de la UPV, adjudica a los trabajos de Nabarralde. Silencia en cambio el “olor a muerto”, literal, que cualquiera, sin ser profesor de ninguna universidad, puede hallar, en dosis letales, en la propia historiografía en que se sustenta Larrea. En ella, como bien sabemos, lo español se remonta a la época de los dinosaurios y la legitimidad de su producto histórico a la de los visigodos (que por ser germánicos eran arios, la raza superior, y han gozado de gran estima en las universidades españolas). Que la historiografía hispana huela a naftalina en alguna corriente ajena debe de ser un alivio en comparación con las propias miasmas en que colea.

En torno a Nabarralde se mueve gente de distinto nivel cultural, con versiones más o menos militantes, de afición y convicción más que de academia, de acompañantes más o menos animosos, entusiastas. Como ocurre en todos los sitios. Pero si buscamos esos acompañantes en la escuela en que trabaja el historiador Larrea, en la escuela hispana, podemos encontrar unos compañeros de viaje mucho más rancios y carpetovetónicos que cualquier satélite o selenita que se asiente en tierra vasca.

Extraña leer en Argia la referencia, desde la cultura vasca, a cualquier historiador de cátedra española (y la UPV entra en esa categoría; salvo honrosas excepciones) y digo que extraña porque todo lo que se ha trabajado en investigación, con honradez y sentido crítico en este campo, se ha hecho desde fuera de la academia oficial: desde Campión a Barandiaran, desde Jimeno Jurio hasta Krutwig, Pierre Narbaitz o, ya puestos, Josemari Esparza con “Navarra: de la esperanza al horror”, por abrir el campo de épocas, autores y temas. Este último tema es paradigmático: la represión de la guerra del 36 (como esos grandes temas que nos atañen) se ha investigado desde fuera de las universidades. Al contrario, todo lo oficial ha venido lastrado por el control ideológico hispano, heredero de la inquisición, muy celoso de sus ideas, y sólo se ha investigado con rigor a la contra.

Precisamente ése es el sentido de la crítica de Larrea (como se ha podido observar en el escándalo que ha sacudido los hallazgos de Iruña-Veleia): la defensa del estatus académico. La oposición y guerra sin cuartel a cualquier argumento que desestabilice los currículos oficiales y las cátedras. Y Argia les da carta blanca. De nuevo, enhorabuena.

Sorprende también la cita, repetida y cargante, la credibilidad argumental concedida a Santi Leoné (en ésta y en otras crónicas), como si fuera un oráculo de la inteligentsia; un individuo que sólo ha destacado por su descalificación a Nabarralde (buena idea que le ha abierto muchas puertas, seguramente); un “sabio” que desdeña la memoria histórica y el patrimonio colectivo. No merece la pena polemizar sobre las ocurrencias que derivan de tal punto de partida. No me imagino a nadie en Berlín, en Roma, Londres, Venecia, París, Viena, Praga... a nadie, en esas ciudades históricas, que defienda que olvidemos nuestra historia; que nos despojemos de nuestro pasado; que imaginemos nuestro país desde ahora (como si los demás no imagináramos), desde el sinsentido (porque el sentido tiene su origen y su historia), haciendo abstracción de todos nuestros problemas, de cuanto nos han despojado, de lo que hemos sido, del tesoro que es nuestra cultura colectiva.

No entiendo a nadie en la cultura europea tomando en serio a un elemento así, a nadie sosteniendo en público propuestas de semejante calibre, y que una revista presuntamente cultural lo incluya en sus páginas, como no sea para catalogarlo de mono de feria.

Luis Mª Mtz Garate y Angel Rekalde

NAFTALINA-USAINAK ETA BESTELAKOAK

Argiaren azken zenbakiak (2009ko abuztuaren 2koak) Nafarroako Konkistaren 500. urteurrenaren (1512-2012) inguruan martxan jartzen ari diren ekimenei buruzko erreportaia dakar (*). Beste zenbaitetan bezala, aukera aprobetxatuz, Argiako kazetariak bihurrera hartu ditu gauzak Nabarralde deskalifikatzeko.

Izan ere, honela amaitzen da testua: “Nabarralderi kritika”. Zorionak. Gure historiarentzat hain tamalgarria izan den 1512ko konkistaren inguruko hausnarketa-kanpaina hori Nabarraldek bultzatu badu ere, Argiarentzat aukera paregabea da, berak hauspotzen dituen bi autoreren deskalifikazioekin, gure taldea barregarri uzteko, haien esanak inondik inora zalantzan jarri gabe.

Adibidez, Juanjo Larrea EHUko irakasleak Nabarralderen lanei egozten dien “naftalina-usaina” du Argiak hizpide. Ez du txintik esaten, aldiz, edonork, unibertsitateko irakasle izan gabe, Larrearen historiografian bertan dosi hilgarrietan aurki dezakeen “hilotz-usainaz”. Historiografia horretan, ongi dakigunez, espainoltasuna dinosaurioen aroan sortutakoa da eta haren produktu historikoaren legitimitatea, bisigodoen garaian (germanikoak izanik, arioak baitziren horiek, goi-mailakoak noski, eta oso estimatuak Espainiako unibertsitateetan). Historiografia hispanikoak besteoi naftalina-usaina hartzea lasaigarria eta guzti izango da bere inguru naturala den zabor-pila kontuan hartuta.

Nabarralderen inguruan hainbat kultur mailatako jendea dabil, neurri bateko edo besteko bertsio militanteak ematen dituztenak, akademikoak baino gehiago, historiazaleak direnak eta historiaren garrantziaz konbentzituak daudenak, kide gartsuak eta ez hainbestekoak. Toki guztietan gertatzen den bezala. Baina Larrea historialariak lan egiten duen eskolan, eskola hispaniko horretan, bilatuz gero, euskal lurraldeetako edozein satelite edo selenita baino askoz kide zaharmindu eta ultra-atzerakoi gehiago aurkitu ahal izango dugu.

Harrigarria da Argian euskal kulturatik katedra espainoleko (EHU kategoria horretan sartzen da) edozein historialariri aipamena egitea, eta harrigarria diot, arlo honetan zintzotasunez eta zentzu kritikoaz egin den ikerketa-lan guztia akademia ofizialetik kanpo egin delako: Campion eta Barandiaran, Jimeno Jurio eta Krutwig, Pierre Narbaitz edo, bide batez esanda, Josemari Esparza, “Navarra: de la esperanza al horror” bere lanarekin, hainbat garai, autore eta gai aipatzearren. Lan handiak unibertsitatetik at egin dira. Aitzitik, ofiziala den guztiak espainolen kontrol ideologikoaren zama izan du gainean, ideiez hain ongi arduratzen den Inkisizioaren oinordekoarena, eta gure kontra aritzeko soilik ikertu da zorrotz.

Hain zuzen ere, horixe da Larrearen kritikaren zentzua (Iruña-Veleiako aurkikuntzen eskandaluan ikusi ahal izan dugun bezalaxe): estatus akademikoaren defentsa. Curriculum ofizialak eta katedrak ezbaian jartzen dituen edozein argudiori aurka egitea eta gerra deklaratzea. Eta Argiak haizea ematen. Berriro ere, zorionak.

Harrigarriak dira, halaber, Santi Leoneri buruzko aipamen errepikakor eta gogaikarriak (kronika honetan eta beste zenbaitetan) eta haren argudioek duten sinesgarritasuna, intelligentsiaren orakuloa bailitzan; gizon horren ekarpen bakarra Nabarralde deskalifikatzea izan da (ziur aski, ate asko ireki dizkion ideia bikaina), eta oroimen historikoa eta ondare kolektiboa gutxiesten dituen “jakintsua” dugu. Ez du merezi abiapuntu horretatik sortzen diren burutazioei buruz polemika sortzeak. Ez dut inor irudikatzen Berlinen, Erroman, Londresen, Venezian, Parisen, Vienan, Pragan... hiri historiko horietan inor ez, hau defendatzen duenik: gure historia ahantz dezagun, gura iragana bazter dezagun, imajina dezagun (besteok imajinatuko ez bagenu bezala) gure herria hemendik aurrera, hau da, zentzugabekeriatik (zentzuak bere jatorria eta bere historia baititu), abstrakzioa eginez gure arazo guztiez, kendu diguten guztiaz, izan garenaz, gure kultura kolektiboaren altxorraz.

Europako kultur munduan ulergaitza izango litzateke halako elementu bat serio hartzea, halako proposamenak publikoki egiten dituena, eta ustez kulturala den aldizkari batek bere orrialdeak hari eskaintzea, baldin eta ez bada feriako txotxongilotzat hartzeko.

Luis Mª Mtz Garate, Angel Rekalde