04 marzo 2014

COMPLEJOS DE INFERIORIDAD


Acabo de leer en un pasquín pegado en la calle, junto a mi casa, el eslogan “somos un pueblo”, a cuenta de una campaña de propaganda que reclama el “derecho a decidir”. Me ha descolocado. Algo no me cuadra... Es evidente que somos un pueblo; pero a estas alturas de la historia deberíamos saber que somos algo más. Una nación. Un sujeto colectivo de largo recorrido que ha construido un Estado. Aunque se lo hayan conquistado. Pero que ha sido capaz de organizarse y dotarse de soberanía, instituciones y territorio propio. En cualquier caso, una colectividad con fundamento, con una cualificación política de mucho más nivel, algo más sólido y con más solvencia que un pueblo.

No sé si se me entiende. Pongamos un caso. Si aspirara a un trabajo, tendría que presentar mi currículo. Lo procedente sería exhibir el doctorado en Física, además de una serie de años de experiencia en cargos y centros de investigación o en empresas de distinto ramo y, tal vez, colaboraciones en revistas científicas de determinado nivel... Lo natural. ¡Claro que podría iniciar mi presentación indicando que aprendí a leer! O que acabé el bachillerato. Pero este dato resulta irrelevante para mi currículo. Si soy doctor es porque antes me he licenciado y, por lo mismo, he superado el parvulario y el bachillerato. Es absurdo y además desmerece mi capacidad de valorar mis títulos, lo cual desacredita mi supuesta capacitación.

Es evidente que la fuerza social capaz de llevar adelante, con éxito, la lucha por la emancipación, exige un pueblo constituido en sujeto político. Algo más que un pueblo. Y, en este sentido, hay datos que deben considerarse como adquiridos, consolidados, ya que de lo contrario nos encontramos ante un retroceso en su constitución, una descomposición que se traduce en una disgregación y disolución como grupo humano.

Entre ese conjunto de datos adquiridos y consolidados los vascos tenemos el hecho nacional. Vasconia es una nación y eso se expresa afirmando que no somos españoles ni franceses. Es la gran aportación de Arana Goiri. Da por supuesto la existencia y capacidad de este pueblo y cualifica su presencia en un mundo conformado por naciones, definiendo la vasca como una más.

Otro dato adquirido es que este pueblo vasco creó un Estado, el reino de Navarra, y que su existencia de siglos contribuyó de modo decisivo a su nacionalización. Fue conquistado, en 1200, 1512-1530 y violentado en 1620, pero no se ha resignado a ello. Por lo mismo, si el pueblo, cualificado como nación y como Estado privado de su soberanía, exige su emancipación o, de otro modo, el ejercicio de la libre disposición o autodeterminación, en estas condiciones encuentra, ante las instancias internacionales, una vía de tránsito más sencilla.

Por todo ello, manifestar nuestra existencia con la fórmula de “somos un pueblo” es contentarse con un currículo de primaria o bachiller a la hora de aspirar a uno de los centros de investigación de prestigio. Es renunciar a la cualificación más elevada, a los títulos más significativos.

Como cualquier experto de psicología, social o individual, nos advertirá de inmediato, algo enfermo se revela en esas actitudes. No es natural, ni sano. Algún trastorno de identidad se expresa en ese ocultamiento de méritos. En el más simple de los casos, desconocimiento; una pérdida de memoria que conlleva el extravío de los propios recursos cognitivos, del propio valer. En casos más complicados, un diagnóstico más tortuoso; vergüenza de uno mismo, complejos de inferioridad, pérdida de autoestima...

Cabe la posibilidad de que quienes utilizan esta táctica piensen que tirando “por lo bajo” van a lograr más adhesiones a su pretendido “derecho a decidir”. Adhesiones de personas o grupos que no reconocen la “nación vasca” ni el “Estado navarro”, pero a los que cautiven con esa humildad y simpleza del “pueblo vasco”. ¡Incautos! Los que no reconocen nuestra nación ni nuestro Estado han demostrado hasta la saciedad que tampoco reconocen, ni en los términos, nuestro pueblo. Pueden seguir peleando por esa “Euskal Herria que nunca ha existido”; no les van a convencer. No hay peor ciego que el que no quiere ver. O que hace ver que no quiere ver.

El pasquín antes citado dice a continuación que “es la hora de la ciudadanía”. Olvida que la ciudadanía es un estatus que lo otorga un Estado. Sólo seremos ciudadanos vascos o navarros cuando tengamos nuestro propio Estado. Si se apela al “pueblo” hay que hacerlo de modo consecuente, liberador, y sin someterlo a “ciudadanías” que sólo nos suponen dependencia y sumisión 

Debemos reconocer nuestras capacidades y rentabilizar al máximo nuestro capital político. Por supuesto, ‘también’ somos un pueblo: “Nosotros el pueblo vasco, el pueblo del histórico Estado de Navarra, declaramos nuestra voluntad de constituirnos en…”. Pero nunca dejemos en el olvido el valor de la nación y del Estado propio. Un futuro en libertad comienza en una sociedad que se acepta a sí misma con orgullo. La autoestima es una condición sine qua non para afrontar retos colectivos. Los complejos, en cambio, un lastre derivado de la dominación, que fomenta nuestra indecisión e impotencia, y nos hace dudar de nosotros mismos.

DEIA 2014/03/14

05 febrero 2014

ESPAÑA Y EL PRINCIPIO DEMOCRÁTICO


Con motivo del proceso que se conoce como Vía Catalana, el gobierno del Estado español, más concretamente su ministro de asuntos exteriores García Margallo, ha enviado a todas sus embajadas y delegaciones fuera de su territorio un escrito de unas 200 páginas titulado “Por la convivencia democrática”. Es un texto largo en el que se trata de argumentar la posición española frente a los intentos actuales de emancipación y logro de la independencia del Principado de Cataluña.

Se trata de un texto centrado sobre la situación catalana y sus relaciones históricas y actuales con España, pero no puede eludir el entrar en los asuntos generales relacionados con el derecho de autodeterminación, el “derecho a decidir” o el “principio democrático”. Muchas cuestiones de las planteadas, la mayor parte, se hacen de forma falaz y sesgada a favor de los intereses de la potencia imperial que, en el caso presente, es España.

Como nuestra nación se encuentra subordinada al mismo Estado que Cataluña, es interesante analizar cómo se plantean en dicho documento alguno de estos conceptos generales y cómo, frente a la interpretación española, es necesario presentar el punto de vista de la teoría política y social aceptada comúnmente por los estados democráticos. De este modo podemos adquirir las armas ideológicas necesarias para oponernos a sus pretensiones asimilacionistas.

Con independencia de que otras personas y en otros foros planteen las críticas al entramado político conceptual del citado documento, así como a sus soportes históricos y económicos, me voy a centrar en un punto casi escogido al azar pero que es un ejemplo paradigmático de la posición española.

Afirma el manifiesto del ministro español de exteriores:

El concepto de principio democrático se vale de un adjetivo, "democrático", para presentarse como inatacable. Lo cierto es que la democracia es, esencialmente, diálogo, pacto, acuerdo. Cuando se propone una acción política que lo que persigue es el fin del pacto, del acuerdo, que es en lo que consiste la convivencia es impropio hablar de un principio democrático.

El .que niega un principio democrático por lo tanto, no es el gobierno de España; el que lo niega es el separatismo que niega el principio de la concordia y de la convivencia que es la columna vertebral de la democracia. E! gobierno de España no rechaza, sino que apuesta por la convivencia, aquella que rechazan los independentistas; cree en el valor del diálogo y de la palabra y no en el de las decisiones unilaterales; el núcleo central de la vida política española fomenta la solidaridad, frente a la insolidaridad del independentismo.

La realidad de España es todo lo contrario de “diálogo, pacto, acuerdo”. Es intransigencia, conquista, imposición. Lo que ellos llaman “nación española” es el resultado de una serie histórica de ocupaciones militares, destrucción de las instituciones sociales y políticas de los territorios sometidos, supresión de las lenguas propias, discriminación y aculturación general. Cuando no destrucción de sus propias poblaciones comenzando por los guanches canarios, tierra desde la que escribo este texto.

El único principio democrático para una nación sometida es el de su libertad, su independencia. Ese es el contenido real del “derecho de autodeterminación” y no el de un hipotético “derecho a decidir” en la votación de un “referéndum” organizado por un sistema político cuyas funciones principales son: impedir la existencia normal y pacífica de las naciones subordinadas al mismo, destruir sus lenguas y culturas y su explotación económica en favor de la metrópoli. Todo ello montado bajo el control del conjunto de instituciones, armadas y sin armar, del Estado opresor.

Nuestra primera liberación es la mental, la de las categorías con las que percibimos el mundo y actuamos en el mismo. El uso de las palabras no es inocente. Lo mismo que no podemos decir impunemente: “aquí en España” o llamar “gabachos” a nuestro connacionales de Lapurdi, tampoco podemos decir con responsabilidad que estamos en un régimen democrático, ni normal. Nuestra única normalidad es la independencia de España y Francia. La única democracia, la que construyamos nosotros desde nuestro propio Estado. Ese es nuestro “principio democrático”.Todo lo demás es marear la perdiz, ocultar la realidad de nuestro sometimiento y, en suma, colaborar con la dominación.



19 diciembre 2013

MINISTROAREN HITZAK

Eztabaida garratz batek astindu du Nafarroa Garaiko agenda publikoa. Guardia Zibilak inolako frogarik gabe ETA euskarazko D ereduan infiltratu dela baieztatzen duen ikerketa filtratu du. Adibide gisa, Iturramako institutua.  Konspirazioaren teoria, ikuskizun mediatiko eta borraren politikaren zerbitzura jarria. Uxue Barkosek Espainiako Parlamentuan azalpenak eskatu ditu eta Jorge Fernández Díaz Barne ministroak honela erantzun dio: bere gobernua legegintzako hainbat neurri aztertzen ari omen dela “irakaskuntza ETAren fanatismo terroristaren zerbitzura jarri nahi dutenek bereganatu eta beraien errelatoarekin historikoki benetan gertatu dena itxuragabetzea ekiditzeko”.

Adierazpen gaizto hauek sortu duten kritika uholdea ministroaren erantzunaren lehen segmentuan zentratu dira. Baina Fernándezek esanak bi enuntziatu ditu, “eta” juntagailuari esker batzen direnak, eta hortaz plano berdinean aurkitzen direnak: ETAren infiltrazioa eta errelato historikoaren desitxuratzea.

Jakina da ETAren aitzakiaz edozer eta edonor kriminalizatzeko azpijokoaren tradizio sendoa. “Dena da ETA” lelopean alderdi politikoak, artistak, tabernak, komunikabideak eta baita dantza eta kanta egiten duten pailazoak ere zaku penalean sartu dituzte. Are gehiago, 36an Nafarroako eskola maisuekin areketan egindako “garbiketaren” oroitzapena gogoan, aipatutako ikerketari buruzko amesgaizto maltzurrak sortzen zaizkio bati. 

Prebentzio eta osasun demokratikoaren jarrera hartuta, kezkatzeko arrazoiak ugari dira:

  • Ez dago jakiterik delako ikerketa hori epaile baten aginduz egin den, arrazoi edo salaketaren bat medio. Guardia Zibila (Barne Ministerioa?) bere kasa dabilen agente politiko gisa agertzen zaigu. 
  • Guardia Zibilak beraien jarrera ideologikoagatik eta pentsatzeko moduagatik zelatatu ditu irakasleak, ez da inon inolako delituren zantzurik.
  • Ikerketa txostena ez da argitaratu; inork ez ditu ikerketaren nondik norakoak ezagutzen; susmo eta amen-omenak dira nagusi. Inork ezin du bere burua defendatu edo gertatua salatu. Zurrumurrua ekintza legegile gisa erabili da (ministroak eman baitu honen berri).
  • Irakaskuntza eredu bakarra kriminalizatzen da, doktrinamendua praktikatzen duten beste asko bere horretan utziz: ikastetxe erlijiosoak, Opus Deirenak, adibide garbi bat aipatzearren.
  • D eredua zelatatzerakoan euskararen mundua kriminalizatzen da oro har, zeharka, baina esplizituki.

Hala eta guztiz ere, kritika guztiak euskararekiko erasoan eta D ereduko irakasleei egin mehatxuan zentratu dira. Barne ministroak Uxue Barkosi eman erantzunaren bigarren zatia oharkabean pasa da. Emendiozko perpausa bat erabiliz, terroristak ikasgeletatik kanporatu nahi dituela eta haiek historian gertatu denaren errelatoa egin dezatela ekidin nahi duela dio.

Ikuspegi zorrotz batetik, ezin dira irakasle “terroristen” presentzia eta hauek ikasgeletan historia eta memoriari buruz irakatsi dezaketena alderatu.  

Demagun kriminal konbiktu batek literatura ingelesa irakasten duela, eta beste pertsona batek, printzipioz deliturik egin ez duenak, ikasgai bera irakasten duela. Batak eta besteak Shakespeare-ren teatroa eta poesia azaltzeko gaitasun bera izango lukete, ongi ala gaizki, errudun edo errugabe kondizioak zer ikusirik ez duelako. Delitugilea izateak ez du pertsona bat zerbait irakasteko ez gaitzen.

Baina aferak beste ñabardura bat hartuko luke Swift edo Joyce azaltzeko bi irakasle ezberdin erabiliko balira, biak errugabeak, baina bata irlandarra eta bestea ingelesa. Jakina da bi idazleak irlandarrak direla eta bertako problematika landu zutela beraien obratan. Aipatu bi irakasleek egingo luketen analisia oso ezberdinak izango litzateke, bakoitzaren jatorriak sortutako  “aurreiritzien” ondorioz.

Ministro espainolaren hitzek gure herriaren errelatoa kontrolatzeko borondatea ezkutatzen dute. Are gehiago, aginte gorenak adierazi du nahi hori, eta kontrol penaleko tresnak (Guardia Zibila kasu) eta “terrorismo” delituengatik epaitzeko mehatxuak erabili ditu horretarako. Laburbilduz: errepresio-bidea.

Estatuaren neurri hertsatzaileen oinarrian errelatoaren eztabaida dago. Historiaren narrazioa, eta honek dakarren oroimen historikoa gobernuko agintarien kezka nagusia bihurtu da. Balizko errudunak terroristak direla esatea kriminalizazio hutsa besterik ez da, poliziak gai honetan esku sartzeko aitzakia.

Baliteke ere errelatoaren ardura hasieratik hor egon izana, eta arreta makiaveliko batek gidatua orain arte azaleratu ez izana; inor ez dadin errelatoaren garrantziaz ohartu. Zoru etikoaz hainbeste mintzatzen garen honetan, historia argumentuzko zorua dela esan dezakegu, errealitate sozial jakin bati buruz jendeak duen sentimenduaren euskarria. Uste sendoen, leialtasunen, jarreren… iturri da historia. Leialtasunen argamasa. Herriaren ikuspegia adierazten du narrazio jakin baten bitartez, eta subjektuak, pertsonaiak, gertakariak, errudunak eta interpretazioak definitzen ditu.

Bien bitartean, ez diogu eztabaida honi anekdotaz haraindi usaia hartu. D ereduaren kriminalizazioa salatzen dugu, bai; euskararen jazarpena eta errepresioa akusatzen dugu, bai; baina ez gara oraino ohartu ororen gainetik ministroa gure memoriaren eta errelatoaren jaun da jabe egin nahi dela. Eta berau monopolizatzeko indarra erabiltzen du. Esandakoa, ez diogu usaina hartu ere egin. 

Angel Rekalde / Luis María Martínez Garate

LAS PALABRAS DEL MINISTRO

Una agria polémica sacude la agenda pública de la Alta Navarra. La Guardia Civil filtra un informe que sostiene, sin ninguna prueba, sin que nadie pueda corroborar sus datos, que ETA se infiltra en el profesorado del Modelo D de enseñanza en euskera. Para ejemplo, el instituto de Iturrama. La teoría de la conspiración al servicio del espectáculo mediático y la política de la porra. Cuando Uxue Barkos pide explicaciones en el Parlamento español, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, le replica que su gobierno estudia medidas legislativas para "evitar que la función docente sea usurpada por quienes quieren ponerla al servicio del fanatismo terrorista -de ETA- y tergiversar con su relato lo que ha sucedido históricamente".

La mayor parte de las críticas que esta sucia jugarreta ha suscitado se han decantado por el primer segmento de esa respuesta, esa frase copulativa que consta de dos enunciados, unidos por la conjunción ‘y’, que por lo mismo se sitúan en el mismo plano de importancia: la infiltración de ETA y la tergiversación del relato histórico.

Desde luego, el juego de criminalizar con la vitola de ETA tiene una tradición asentada. El ‘todo es ETA’ ha servido para poner contra las cuerdas penales desde formaciones políticas, artistas, tabernas, hasta medios de comunicación o payasos que cantan y bailan. Más aún, con el recuerdo de la limpieza cunetera que se hizo en el 36 con los maestros de escuela en Navarra, la insinuación del informe despiertas pesadillas más que siniestras.

Hay razones para la inquietud desde una posición de prevención y salud democrática:

  • No existe constancia de que esa supuesta investigación se haya abierto a petición de juez, por alguna causa o denuncia. La Guardia Civil (¿el Ministerio del Interior?) se presenta como agente político, que actúa por su cuenta.
  • La Guardia Civil investiga a los profesores según su posición ideológica, el modo de pensar, ya que no consta delito alguno.
  • El informe elaborado no se ha publicado; nadie conoce sus términos; todo son rumores y presunciones. Nadie se puede defender o denunciar. El bulo como instrumento de acción legislativa (el ministro lo anuncia).
  • Se criminaliza un modelo de enseñanza, cuando no se investigan otros que también adoctrinan, como los centros de la iglesia, del Opus Dei, por citar los más evidentes.
  • Al tratarse del Modelo D, el mensaje conlleva una criminalización indirecta, pero explícita, del mundo del euskera.

Sin embargo, las críticas y comentarios se han centrado en el ataque al euskera y la amenaza a los profesores y a la misma enseñanza. Lo que ha pasado desapercibido ha sido la segunda parte de la respuesta del ministro a Uxue Barkos. En frase copulativa, dice querer evitar la presencia de terroristas en las aulas, y que no sean esos supuestos quienes realicen la transmisión del relato de lo que ha sucedido en la historia.

Desde un punto de vista formal no se puede equiparar la presencia objetiva de profesores “terroristas” con el mensaje matizado sobre la historia y la memoria que puedan transmitir en las aulas.

Supongamos un criminal convicto y condenado que impartiera clases de literatura inglesa y, otra persona, en principio inocente, que impartiera la misma asignatura. Tanto el uno como el otro podrían explicar la poesía y el teatro de Shakespeare bien o mal, sobre lo que nada influiría su condición, o no, de culpable. El haber sido un delincuente no incapacita para enseñar una materia.

Otro asunto sería explicar a Swift o a Joyce por dos profesores distintos, ambos no delincuentes, pero uno irlandés y el otro inglés. Es conocido que ambos autores son de origen irlandés y que abordaron su problemática en sus obras. Los análisis que construirían ambos respetables profesores, sus relatos, serían diferentes y sería efecto de los “prejuicios” (digámoslo sin carga valorativa) inherentes a sus diferentes orígenes.

Detrás de la respuesta del ministro español, explícita en el calor de la controversia, aflora una voluntad de controlar el relato del país, en palabras de la máxima autoridad, y utilizar para ello instrumentos de control penal como es la propia Guardia Civil y las amenazas de juicio y condena por delitos tipificados como “terrorismo”. En síntesis: la vía represiva.

Lo que está en el trasfondo de la actuación de los sistemas coercitivos del Estado español es el debate del relato. Lo dice el ministro. La narración y explicación de la historia y de la consiguiente memoria que generan se erigen en primera inquietud de las autoridades de la gobernación. La alusión a que sean terroristas los culpables supuestos no deja de ser una mera criminalización, una simple justificación para que la policía entre a saco en el asunto.

Es posible que ello haya sido así desde siempre, y que no haya aparecido hasta ahora por precaución maquiavélica; para que nadie sea consciente de la importancia del relato. En efecto, ahora que algunos esgrimen el concepto discutible del suelo ético, el relato de la historia es un suelo argumental e imaginario, un soporte del sentir de las gentes en torno a su realidad social. Es fuente de convicciones, de lealtades, de posiciones... Es una argamasa de legitimidades. Es la visión de país tramada en una narración más o menos consistente, que define sujetos, protagonistas, hechos, culpabilidades, interpretaciones.

Mientras tanto, en este debate nosotros no rascamos bola más allá de la anécdota. Acusamos la criminalización del modelo D, sí; denunciamos la persecución y represión del euskera, también; pero se nos escapa que, sobre todo, el ministro quiere erigirse en el dueño del relato y de nuestra memoria. Y para monopolizarlo, esgrime la fuerza bruta. Lo dicho, no rascamos bola.


15 diciembre 2013

HERNANIKO KRONIKA.NET


HITZALDIA ASTEARTEAN - KOLDO MARTINEZ GARATE
«’Inperioko’ puska bat galdu duenero Espainiak trauma bat bizi izan du»
Koldo Martinez Garatek (Iruñea, 1949) dioenez, Espainiak nekez onartuko du Katalunia eta hemengo independentzia. Asteartean hitz egingo du, 19:00etan Biteri kultur etxean, Hernani Errotzen taldeak antolatuta.
2013/12/15 - Igandea
Hitzaldia abenduaren 17­an, Biterin: Catalunya ¿un próximo estado independiente?
Erantzuiozu zeure galderari: Kata­lunia independiente izango al da?
Espero dut baietz, eta espero dut ikustea. Baina duda egiten dut laister izango denik. Ez behintzat 2014an. Gauza zaila da, konplikatua.

Utziko al dio Espainiak independiente izaten?
Politikan beti gauza bera gerta­tzen da bi interes elkarren parean jartzen direnean: indarrak erabakitzen duela. Espai­niak ez dio onartuko inoiz ez Ka­ta­luniari eta ez guri independen­tzia. Espainiako kultura politikoa horretan oinarritu da, menperatzean, eta uniformitatean; totalitarismoan, azken batean (korrupzioan eta pelotazoan ez esateagatik). Hori bistakoa da, inperioa izan dira, eta gu gara haren azken arrastoak.
Gauza izango al gara kata­lu­niarrak eta euskaldunak presioa egin eta hori lortzeko? Haiek ez dakite zer den «hitz egitea», eta dialogatzea. Hitz egingo dute, erabakitzen badute ez zaiela komeni gu euren inperioan izatea. Inperioko puska bat galdu duenero trauma eragin dio Espainiari.

Nazioarteak nola hartuko luke Katal­unia independiente bat? Eta ze ondorio izango lituzke Kataluniarako bertarako?
Nazioarteko egoera da guk ima­ginatu dezakegun errealismo gordinenekoa. Gaur egungo inongo Estatuk ez du esango etorkizunean Katalunia (edo estatu nafarra) onartuko dituenik. Hor laguntzarik ez da izango seguruenera. Horrela­koe­tan ez dago beste auke­rarik: norberak berea egin, eta bere buruari laguntzea. Eta geure kasuan, bi nazio geranez inperio beraren barruan, elkar hartu behar genuke nolabait, baina zail ikusten dut.
Baina aldi berean, behin independentzia sendo deklaratuz gero, nazioarteko errealismo horrek berak segituan onartzen du. Esloveniari begiratu besterik ez dago.

Katalunia pauso bat aurrerago al dago hemen gaudena baino?
Neurri batean aurrerago daude. Katalunian debate osoa independentziari buruz egiten ari dira. Hemen nahastuago gabiltza, beste hainbat arazori buruz ari garelako: presoena adibidez, edo bigarren mailako besteren bat, hondakinak eta abar. Kontua da, indarrez ekin behar zaiola berez helburu demokratikoena denari: independentzia lortzeari.
Kataluniarrek inbidia digute gauza batean, horretan be­raiek baino gehiago baikara. Gauza bat lortzeko zenbateraino entregatzen garen hemen, gizarte mugimendua ez da geratzen hemen.

Irakurri izan dizugu, Kataluniako ereduak ez duela balio honako. Zergatik?
Nazio bakoitza ezberdina izaten da historiatik hasi, memoriatik segi, eta egunerokoraino. Ez dago eredu bat denentzat balio duenik. Bakoitzak berea idatzi behar du. Besteen garaipenak eta porrotak kontuan hartzea ona da, gai baldin bagara bere kontestuan ulertzeko.

Zuk Nafarroan ikusten duzu bidea, independentzia baterako, alegia, ´bide nafarra´ defendatu izan duzu etorkizuneko estatu independiente baterako. Azalduiguzu…
Luzea den arren, laburtzen saiatuko naiz, hiru puntutan: 
1.- Gizarte bat (nazioa) men­­pean badago, memoria historikorik gabe, kondenatua dago menperatzailearen na­zioan sartzera. Historiaren errelatoa beharrezkoa du nazio batek. Ez badauka, etsaiarena onartuko du.
2.- Gizarte batek (nazioak) noizbait Estatu bat eduki badu, argumentu on bat dauka es­kuartean. Estatuak funtzio bat izaten du, gizartea nazionalizatzea. Nafar Erreinuarekin horixe gertatu zen hemen. Hori mantendu egin da gugan, eta independentzia haren kondar gisa geratzen zaigu gure foru sistemarekin.
3.- Nafarroa ardatz izateak etorkizuneko euskal Estatuan lurraldetasun arazoak konpontzea lekarke, hainbat konkisten ondoren sortu zaizkigun arazoak.

Aukera jarriko balitzaie, zer bozkatuko lukete euskaldunek?
Uste dut bozkek, okupazioaren eta zatitzearen bidez osatutako sistema politikoaren barruan emandako bozka guztiek, bat ere indarrik ez dutela independentziarako bidean. Aske garenean soilik bozkatu ahal izango dugu askatasunez. Indepen­den­tzia erabili egin behar da, bizi, baliatu.
Estrategiaren bat markatzeko gai bagara independentziarako bidea egiteko, orduan bai, errekurtso taktiko guztiak erabili ahal izango ditugu hartarako, eta baita hauteskundeak ere. Baina independentzia inoiz ezin da egon hauteskunde kontrolatu batzuren baitan.

KRONIKA.NET 2013/12/15

26 noviembre 2013

HISTORIA BREVE DE EUSKAL HERRIA



Iñaki Egaña acaba de publicar una “Breve historia de Euskal Herria” con la editorial Txertoa. Ha aparecido en dos versiones, en euskera y en español. Es una edición muy cuidada, con buen papel e imágenes de gran calidad. Se trata de un trabajo sintético, bien escrito, expuesto con claridad y didáctico. Las entradas o encartes monográficos intercalados en el texto principal están, en general, bien elegidos y suponen un apoyo importante a su lectura.

El tratamiento de los diversos temas que sustentan la narración de la historia vasca es equilibrado. No hay asuntos que sobren ni cuestiones de importancia que se echen en falta. La interpretación que ofrece Egaña de algunos pasajes puede ser discutible ya que siempre depende de la ubicación de quien hace su lectura desde el presente. Es el caso de su exposición sobre el naciente “socialismo” o “comunismo”, de matriz española, surgido en Bizkaia a finales del siglo XIX y principios del XX.

Asimismo se pueden plantear algunas reflexiones sobre la terminología empleada. ¿Por qué hablar de “la república” al referirse a la 2ª república española? ¿No existe también en el entorno de Euskal Herria la V república francesa? ¿No existió la 1ª española? También me ha llamado la atención que, tras la unión dinástica de la duquesa Leonor de Aquitania con el futuro rey de Inglaterra Enrique II, se hable de “ocupación” inglesa y, por el contrario, cuando los franceses ganen la guerra de los 100 años y ocupen realmente las tierras vascas del norte del Pirineo, salvo la Baja Navarra, se trate sólo de la “expulsión” de los ingleses.

Hay un asunto que hace referencia al conjunto del relato planteado en el trabajo de Iñaki Egaña. La obra toma como soporte la unidad étnico-lingüística de un grupo humano. Este grupo constituyó, desde muy temprano, una sociedad cohesionada a través de una organización política basada sobre una buena acomodación a su entorno ecológico y, sobre todo, capaz de resistir los embates de los grupos “bárbaros” que fueron los que, a la postre, constituyeron las principales naciones europeas: francos, burgundios, visigodos, germanos… Esto cuajó en el ducado de Vasconia, pero, sobre todo, en el reino de Pamplona, primero, y de Navarra, después.

Koldo Zuazo vincula el surgimiento de un euskera unificado al núcleo político surgido en la Alta Edad Media en torno a Iruñea-Pamplona. Es la existencia del poder político navarro la que ha garantizado su mantenimiento hasta la modernidad. A la pregunta, en cierto modo retórica, ya planteada por Barandiarán y Mitxelena, sobre las razones de supervivencia del euskera por encima de las relacionadas con su origen, pienso que habría que tratar de responder investigando sobre un poder político propio ya en las etapas previas a la romanización. El problema es que el hilo político que mantuvo la pervivencia de la sociedad vasca anterior a la Alta Edad Media está poco investigado y, en la práctica, queda fuera del conocimiento existente a fecha de hoy. Pero esa es otra historia, que, además, una obra sencilla y de divulgación no puede, ni debe, resolver.

Se trata de un buen trabajo de divulgación. Su lectura es amena y provechosa y, como he indicado antes, su presentación es muy atractiva.



Referencias bibliográficas

Egaña, Iñaki

“Breve historia de Euskal Herria. Donostia 2013. Txertoa.

“Euskal herriaren historia laburra”, Donostia 2013. Txertoa.

17 noviembre 2013

PATRONOS, PATRIAS, PATRIMONIOS



Escribo este texto en Madrid el día 15 de noviembre. Es el día en que la Iglesia católica celebra la festividad de San Alberto Magno (finales del siglo XII-1280). Alberto era bávaro, estudió en Padua donde se hizo dominico, enseñó en Paris y tuvo como discípulo a Tomás de Aquino. Fue teólogo, por supuesto. Practicó una alquimia cauta y se le considera descubridor del arsénico. Defendió con firmeza la esfericidad de la Tierra. Roma lo hizo santo y designó como patrono de la ciencia y los científicos.

La costumbre de tomar el referente de una persona distinguida en cualquier campo práctico o de conocimiento en general como modelo no es algo exclusivo del cristianismo. Es un hecho que aparece, por ejemplo, cuando Sócrates, ante su inminente muerte por la cicuta, pidió a sus seguidores que ofrecieran un gallo a Asclepio, el dios patrono de los médicos. Es fácil que el origen de su culto estuviera en la persona del sabio egipcio Imhotep que vivió 2.000 años antes que Sócrates.

La asociación de “persona modelo” en algún campo -práctico o teórico, secular o mágico-, con una referencia religiosa y su conmemoración por los grupos dedicados a la misma profesión es algo común a muchas civilizaciones. Asclepio –el Esculapio de los romanos- fue el patrono de los médicos. Pero también lo tienen los agricultores o carpinteros.

Cuando los humanos se agrupan en sociedades estables con su territorio, diferenciadas unas de otras, que, a veces, colaboran entre sí, pero que la mayor parte del tiempo se encuentran en conflicto, adoptan también sus modelos en la forma de héroes, guerreros, sabios, personas de vida ejemplar, santos…, tanto si son míticos como reales. Las patrias suelen tener un patrono. Ambas voces tienen un mismo origen en latín: “pater” (padre).  Desde Rómulo y Remo hasta Juana de Arco, pasando por Sant Jordi, las patrias han acogido, venerado y reclamado protección de sus patronos respectivos.

En Madrid, el 15 de noviembre de 2013, he acudido a una exposición montada por CaixaForum que, con el título de “Japonismo”, trata sobre la recepción, a partir del siglo XVI, del arte nipón en la cultura occidental. En la introducción se indica textualmente que “todo empieza en el año 1549, (cuando) el jesuita español San Francisco Javier llega al archipiélago japonés y entra en contacto con una cultura oriental milenaria”. La apropiación de Francés de Xabier como jesuita “español” resulta, cuando menos, descarada. Los imperios siempre se han caracterizado por la incautación de cualquier activo propio de los países que colonizaban. Su patrimonio pasaba a formar parte del tesoro imperial. Quedaba al arbitrio del imperio su apropiación mediante desnaturalización, ocultamiento, reinterpretación o simple ignorancia. Sucede, como en la historia de Alicia en el País de las Maravillas, que quien manda puede hacer que cada cosa signifique lo que él desee.

Francés de Xabier es patrimonio de Navarra, pero quienes la conquistaron se apropiaron de su figura, tras una reconversión oportunista. La posición política y militar de su familia no resulta asimilable con facilidad desde la historia española. Su enfrentamiento a los ocupantes no dejaba ningún resquicio. Esa cuestión quedó simplemente aparcada, se ignoró. Francés se recupera por una vía indirecta, a través de su papel como misionero jesuita, como persona relevante para el mundo católico. Y es esto lo que aparece en la exposición organizada por La Caixa: Xabier es jesuita y el imperio se lo apropia como jesuita “español”. Da lo mismo que no fuera español ni de nacimiento ni de sentimientos; Francés de Xabier viajó por el mundo como portugués. Nació cuando Navarra existía, pero pronto fue fagocitada. No quedó más que España (y una parte navarra mínima en Ultrapuertos). El ya San Francisco Javier no podía ser otra cosa que español.
En esta condición de misionero, español forzado, lo convierten en patrono de Navarra, en realidad copatrono junto con San Fermín el inexistente. Pero esa es otra historia… Javier llegó a ser patrono de una Navarra rota, sometida a España. Hoy es una simple Comunidad Autónoma.

Formamos parte de una civilización en la que, a nivel simbólico como material, el cristianismo forma parte básica de su estructura profunda. En lo personal podemos ser agnósticos, ateos o de cualquier otro credo religioso, pero sin la impronta cristiana nuestra sociedad no sería comprensible.

Francés de Xabier nació en un Estado vasco libre, una patria independiente. Él y su familia fueron sus acérrimos defensores. Para nosotros debería ser accidental que fuera misionero jesuita. Habrá quienes, por sus creencias, lo quieran venerar como tal. Pues santo y bueno. Los que lo valoramos como patriota navarro, pues también. 

Desde hace años es el patrono del euskera y también de los pelotaris, el deporte vasco por excelencia. Algunos, con acierto, lo han propuesto como patrono de Euskal Herria. Ya es hora de que Francés de Xabier ascienda de categoría y pase de ser el patrono de la CFN, simple provincia española, a serlo del conjunto de la nación vasca y de su próximo Estado independiente: Navarra.


IZARONEWS 2013/11/25

NAIZ 2013/11/27

NOTICIAS DE NAVARRA 2013/12/02

DEIA 2014/01/04

04 octubre 2013

¡QUÉ PAÍS, MIQUELARENA!


Es una de las frases más utilizadas por el periodismo español desde principios del siglo XX. Ha sido atribuida, de manera apócrifa, a distintos escritores de la primera mitad del dicho siglo, entre ellos el propio Baroja. La realidad corresponde a la respuesta de un escritor de origen vasco, Pedro Mourlane Michelena (Irun 1885), a otro, del mismo origen, Jacinto Miquelarena (Bilbao, 1891) a raíz de una anécdota banal narrada por el segundo.

Para esa especie de “regeneracionismo” español, cercano a los “jóvenes nacionalistas”, neofalangistas de podrían llamar con más propiedad, que reinventó el PsoE a partir del Congreso de Suresnes en 1974, ha sido una especie de latiguillo aplicado con profusión por medios cercanos, como El País, en referencia al suyo, a España. Constituye una especie de resignación idealizada, de consuelo imposible, ante la pobre y triste realidad hispana.

Curiosamente, ambos, Mourlane y Miquelarena, se unieron al círculo que Rafael Sánchez Mazas y Ramiro de Maeztu habían formado en torno a José Antonio Primo de Rivera. Constituyeron el núcleo inicial de Falange Española. Ambos participaron en la redacción de la letra de su himno, el “Cara al Sol”. El compositor de su música fue Juan Tellería. ¡Qué país!, habría que decir, pero ya en referencia al nuestro.

Y en esas estamos, ¡qué país!, en el que entrar en una confrontación de ideas, de propuestas, de vías de solución democrática, de hojas de ruta…, parece una misión imposible. Se utiliza todo tipo de recursos para eludirlo. Vivimos en un país en el que reinan las camarillas, se imponen las consignas, impera la burocracia… Pero no se debate. Si quien sostiene algo es de mi convento, pues ¡adelante con los faroles!, y, si es de otra cuerda ¡leña al mono! O, lo que es peor, el menosprecio, el vacío más absoluto, el silencio.

En algunas ocasiones, cuando se exponen posiciones razonadas en defensa de determinadas opciones o como crítica de otras, y hay grupos o personas a quienes no gustan, es decir que no están de acuerdo con lo dicho, en lugar de exponer argumentos a la contra siempre surge algún cretino que emplea el insulto, la descalificación personal, el ataque “ad hominen”.

Y todo esto sucede en una situación histórica de grandes cambios y crisis. A nivel mundial la crisis financiera y la recesión siguen sin ver salida. La crisis energética, con la espada de Damocles del peak oil pendiente sobre nuestras cabezas –“velad pues no sabéis ni el día ni la hora”-. La crisis generalizada del Estado español, con su corrupción estructural a niveles cada vez más visibles; con Cataluña en vísperas de un proceso de independencia, con una tasa de paro inasumible por cualquier Estado que pretenda garantizar los mínimos servicios de sanidad, educación, pensiones, etc.

Y nosotros, sin darnos por aludidos. No sé si Cataluña logrará su independencia de España, pero nuestro país, tal como se perciben sus debates y sus organizaciones, la puede ver pasar como un Aston Martin conducido por Fangio. Una exhalación, un suspiro y ¡zas!, se acabó. Tal vez digamos ¡qué bonito!, ¡qué envidia! Pero volveremos al ejercicio cotidiano de reclamar competencias estatutarias o de pedir que los presos se acerquen a Euskal Herria y protestar por cada provocación que organiza el gobierno español. Hablaremos del “derecho a decidir”, eso sí, entre todos… El debate sobre la indep… ¿qué? seguirá en el limbo de los justos.

Ni siquiera se plantea la cuestión sobre la necesidad del propio debate de la independencia. Ahora parece que “no toca”. Pero da la sensación de que tampoco “toca” el debate sobre la misma. ¡Qué país, Miquelarena!

Vale, también, otra castiza expresión del mismo lugar y época, ésta del Conde de Romanones: ¡Jo… qué tropa! Había dudado en usar esta última como título del artículo. Pero me ha parecido más eufónica la primera.

NOTICIAS DE GIPUZKOA 2013/10/09

DEIA 2013/10/12

25 septiembre 2013

EUSKAL BIDEA

Caminante no hay camino; se hace camino al andar (A. Machado)

Tras comprobar en la Diada la fortaleza que demuestra la “Vía Catalana a la Independencia”, a través de la Asamblea Nacional (ANC), comentamos con algunos de la organización: ¿Cómo habéis logrado esta movilización descomunal, reunir tanta gente y con semejante orden? Es evidente que para conseguirlo se precisa la firme voluntad de una nación que, harta de España, quiere ser sujeto político con urgencia. Pero, en un sentido práctico, nos respondieron: hemos contado con 30.000 voluntarios. Desde la red “Independentistak”, uno de los presentes exclamó: ¡Ya nos gustaría reunir esa cifra en una manifestación!

Nos quedamos un tanto perplejos. ¿Sería impensable en nuestro país reunir 30.000 personas en una manifestación por la independencia? Más lejos aún, ¿no habría capacidad para encontrar esa cifra de voluntarios, si se planteara un proceso nítido, bien encaminado...? Pensamos que la respuesta es afirmativa, que hay entre nosotros ese mismo potencial (salvando las distancias proporcionales con Catalunya), o más. Claro está, con una serie de condiciones previas.

Quizás por ello hemos visto con mucho interés la iniciativa que presenta la Izquierda Abertzale. “Eraiki dezagun elkarrekin Euskal Etxea”, o con más brevedad, lo que llaman la “Vía Vasca”, en paralelo a la “Vía Catalana” que organizó la Diada del pasado 11 de septiembre, por la independencia de Cataluña, con más de 400 kilómetros de cadena humana.

De entrada, un punto sensato de esta propuesta es que no pretende realizar algo mimético a lo catalán. Las copias no siempre salen como el original. Las condiciones de partida son también distintas. Ya era hora de que alguien planteara en nuestro país una “vía” propia por la independencia; llevamos demasiado tiempo enredados en pleitos y conflictos que siempre son urgentes, candentes, pero no nos permiten avanzar, en las últimas décadas, un solo paso: presos, fiscalidades, gestión de instituciones, basuras, subidas y bajadas de banderas... Todo muy serio; pero sin movernos del sitio. Ya está bien; un objetivo claro: la independencia.

Otro capítulo, también acertado, es su llamada a la sociedad civil, a que ocupe su posición central sin dejarse suplantar y gobernar por las organizaciones burocráticas al uso, partidos y sindicatos. Si ello fuera posible, eludiríamos la camisa de fuerza de los ritmos electorales, el fuego cruzado entre facciones por la hegemonía, los intereses sectarios, la fijación cortoplacista de los objetivos, los protagonismos innecesarios, etc, etc, etc.  Con tales presupuestos, si se cumplen, sí vemos posible recuperar una capacidad de intervención que nos permita abordar retos equivalentes al de esa reciente Diada.

Una cuestión añadida, en la que entramos poco convencidos, es el llamamiento a que esta “vía” dé cabida a todos los ciudadanos, tanto a los que hoy están a favor como a los que están en contra de la independencia. Vocación de unidad, encomiable cuando menos. Por supuesto, a todos nos entusiasma la posibilidad de activar los distintos sectores del espectro ideológico al unísono; pero las cosas no funcionan en abstracto, y la unidad, como el camino, se construye paso a paso. No tiene mucho sentido hablar de aproximación de posturas y acercamiento si empezamos la casa por el tejado; si convocamos al enemigo, al contrario acérrimo a cualquier atisbo de soberanía para nuestra sociedad, y no somos capaces de convencer o dejar sitio al más cercano. Se apuesta por una vía que reúna a soberanistas y no soberanistas, pero tal vez sería más natural reunirnos antes quienes compartimos sentimientos y pensamientos. Quienes estamos abiertamente por la independencia; quienes creemos en la existencia (y el derecho a ser y decidir) de nuestro pueblo, quienes nos sentimos vascos, navarros, sometidos, con la urgencia de existir en el concierto del mundo con un lugar propio... Y luego, ya veremos.

Otra condición que nos preocupa y, en el contraste del éxito de la Diada, no vemos que se cuide, es que se necesita hablar sobre ello. Nuestro país lleva demasiado tiempo atascado, inmerso en procesos agotados, en un callejón sin salida, y no vemos que nadie trabaje otros horizontes. Si queremos independencia y proponemos una “Vía Vasca” para alcanzarla hay que pensarla, urdirla, debatirla, cargarla de razones, sugerir ideas, objetivos, iniciativas, propuestas... Hay que motivar a la población. Y entre nosotros no vemos ese debate. Se habla de proceso de paz, de nuevo estatuto... pero nada de ello nos orienta hacia lo que necesitamos. Hay que debatir de las ventajas de la independencia, de la dura carga de seguir bajo el despotismo de Estados ajenos, tan corruptos como España y tan jacobinos como Francia, de los retos de construir un Estado propio.

Por eso, saludamos con alegría la declaración de la Izquierda Abertzale en pro de la Vía Vasca, y quedamos a la espera de que nos aclare estas dudas, de que inicie los pasos, o simplemente los facilite, de que abra puertas al campo, y se inicie un proceso que nos acerque hacia la independencia. Como decía Machado, caminante son tus huellas el camino y nada más. Sin pasos no hay camino; nada más.

EUSKAL BIDEA

Ibiltari, ez dago biderik, ibiliz egiten da bidea (A. Machado)

Diadan "Independentziaranzko Bide Katalanak" Asamblea Nacional (ANC) delakoaren bitartez erakutsitako indarra ikusi ondoren, antolatzaileetako batzuekin hitz egin genuen: nola lortu duzue sekulako mobilizazio hau, hainbeste jenderekin eta halako ordenarekin? Bistakoa da hori lortzeko beharrezkoa dela nazio baten borondate irmoa, Espainiarekin gogaituta subjektu politikoa berehala izan nahi duenarena. Zentzu praktikoaz erantzun ziguten: 30.000 boluntario eduki ditugu. "Independentistak" sareko batek hasperen egin zuen: "Nahiko genuke guk kopuru hori manifestazio batean biltzea!"

Harri eta zur geratu ginen. Pentsaezina izango litzateke, hortaz, independentziaren aldeko manifestazio batean 30.000 pertsona biltzea? Areago, ezin izango genuke boluntario-kopuru hori aurkitu, ongi bideratutako prozesu garbi bat planteatuz gero? Baiezkoan gaude; gure ustez, gure artean badago potentzial hori (Kataluniarekin dauden distantzia proportzionalak alde batera utzita), edo handiagoa ere. Baina, jakina, aldez aurretik baldintza jakin batzuk betetzen badira.

Horregatik beharbada, interes handiarekin ikusi  dugu Ezker Abertzaleak aurkeztutako ekimena, "Eraiki dezagun elkarrekin Euskal Etxea", edo laburrago esanda, "Euskal Bidea", joan den irailaren 11n Kataluniaren independentziaren aldeko Diada, 400 kilometrotik gorako giza katea, antolatu zuen "Vía Catalana" delakoaren paraleloa.

Hasteko, proposamen horrek zuhurtasunez dio ez duela katalanen mimetismo hutsa izan nahi. Kopiak ez dira inoiz jatorrizkoa bezalakoak izaten. Abiapuntuak ere ez dira berberak. Bazen garaia norbaitek independentziaren aldeko "bide" propioa planteatzeko; izan ere, denbora luzeegia daramagu ika-mika eta gatazka antzuetan kateatuta; beti dira premiazkoak eta beti daude puri-purian, baina azken hamarkadaotan ez digute utzi pauso bakar bat aurrera egiten: presoak, fiskalitatea, erakundeen kudeaketa, zaborrak, banderak jartzea eta kentzea... Oso serioa dena, baina gauden tokitik mugitu gabe. Eta aski da; helburu garbi bat behar dugu: independentzia.

Beste puntu batean ere asmatzen du: gizarte zibilari egiten dion deian, berak posizio zentrala har dezan, erakunde burokratikoek (alderdiek eta sindikatuek) berari dagokion lekuan jarri eta mendean hartu ez dezaten. Hori posible balitz, saihestu egingo genituzke hainbeste baldintzatzen gaituzten hauteskundeekiko menpekotasuna, hegemoniagatik liskarrean dabiltzanen bandoen ika-mikak, interes sektarioak, beharrik gabeko protagonismoak, etab., etab., etab. Hori hala izanez gero, uste dugu posible dela Diada horren antzeko erronkei heltzeko ekimena berreskuratzea.

Besterik da, eta hor ez gaude hain konbentzituta, "bide" horrek herritar guztiak bildu ahal izatea, bai independentziaren alde daudenak, bai kontra daudenak. Batasuna bilatze hori laudagarria da behintzat. Jakina, denok nahiko genuke ideologia askotako sektoreak batera aktibatu ahal izatea, baina gauzek ez dute abstraktuki funtzionatzen eta batasuna, bidea bezalaxe, urratsez urrats eraikitzen da. Ez du zentzu handirik jarrerak hurbiltzeaz hitz egiteak baldin eta etxea teilatutik eraikitzen hasten bagara, gure etsaiari, gure herriaren subiranotasunaren aurkako sutsuari deitzen badiogu eta hurbilekoari argudiorik emateko edo lekurik uzteko gauza ez bagara. Subiranotasunaren aldekoak eta aurkakoak biltzen dituen bidea da apustua, baina beharbada naturalagoa izango litzateke lehenbizi sentimenduak eta pentsamenduak partekatzen ditugunok biltzea, hau da, independentziaren alde argi eta garbi gaudenok. Gure herria badela (eta baduela izateko eta erabakitzeko eskubidea) uste dugunok, euskaldun, nafar, menperatu sentitzen garenok, munduan leku propioa edukitzeko premia ikusten dugunok... Eta gero, gerokoak.

Kezkatzen gaituen beste gauza bat da, Diadaren arrakastarekin alderatuta batere zaintzen ez dena, hau da: gaiari buruz hitz egiteko beharra. Gure herriak denbora luzeegia darama ez atzera eta ez aurrera, agortutako prozesuetan murgilduta, hortik atera ezinik, eta ez dugu inor ikusten lan horri ekiteko prest. Independentzia nahi badugu, "Euskal Bidea" nahi badugu, pentsatu egin behar da, eta ehundu, eztabaidatu, arrazoiak eman, eta landu ideiak, helburuak, ekimenak, proposamenak... Motibatu egin behar da jendea. Eta gure artean ez dugu halakorik ikusten. Hitz egiten dugu bake-prozesuaz, estatutu berriaz... baina horrek ez gaitu behar dugunerantz eramaten. Independentziaren abantailez eztabaidatu behar dugu, Espainia ustela eta Frantzia jakobinoa estatu arrotzen despotismoa jasan beharraren zama astunaz, estatu propio bat eraikitzearen erronkez.

Horregatik, pozik hartu dugu independentziaren alde Ezker Abertzaleak egin duen Euskal Bidearen adierazpena, eta espero dugu zalantza horiek argitzea, urratsak egiten hastea edo behintzat horretara bultzatzea, ateak zabaltzea eta independentziara hurbilduko gaituen prozesuari hasiera ematea. Machadok zioenez, ibiltariaren pausuak dira bidea. Eta kito. Pausurik gabe ez dago biderik.






21 agosto 2013

ORREAGA, HERRIA ETA IZENA

Denbora galduaren bila-ren lehen bi liburukietan, Marcel Proustek bi hausnarketa egiten ditu Herria-ren inguruan. Swann-enetik liburukiko kapitulu batean, Herrien izenak: izena-ri buruz hitz egiten du, eta Loretan diren neskatxen gerizpean liburukian, Herrien izenak: herria-ri buruz. Guri antzeko zerbait gertatzen zaigu; gure herriari buruz bi erregistrotan hitz egiten dugu: batetik, izena, eta, bestetik, herria. Itxuraz, bi eztabaida dira, garai ezberdinetan agertzen direnak, eta eduki ezberdinekin. Hala ere, eztabaida bera da.

Abuztuaren 15ean, herria omendu zen, nazioaren jaiotza. Orreaga da euskal nazioa eratu zuen gertaera. Karlomagnoren tropek eta horien ondorengoek 778an eta 824an jasandako porrot garbiaren ondorioz gauzatu zen euskaldunek historian osatu duten antolakuntza politikorik garrantzitsuena: Iruñeko Erresuma.

Finkatze hori, hain zuzen, aurretik denboran ondoz ondo egindako zenbait ekarpen pilatzearen ondorioz sortu zen. Bata, autoktonoa, historiaurrea izan zen. Orduan, kultura bat sortu zen, hitzaren zentzu osoa hartuta, hizkuntza batean eta mendeetan Pirinioetako inguruetara egokitutako bizimodu batean oinarritutakoa. Jarraian, herria erromatar zibilizazioarekin uztartu zen, hizkuntza eta kultura galdu gabe, baina egokitzapen askorekin. Erromatar Inperioa erori eta gero, mendeetan borrokatu zen bisigodoekin, hegoaldean, eta frankoekin, iparraldean, eta, ondoren, erakunde politiko nabarmen bat finkatu zen: Baskoniako Dukerria.

Fase horiek gorenera iritsi ziren Goi Erdi Aroan; erresuma independente bat eratu zen, zeinak mila urte baino gehiago iraun zuen eta modernotasunera iritsi zen, nahiko urraturik eta urriturik. Estatu horrek euskaldunak nazionalizatzea ekarri zuen, eta kultura sozial eta politiko bat garatzea bertako sistema juridiko-politikoan, Foruan; besteak beste, lurralde eta administrazio antolaerak, batzarrak eta auzolanetako lankidetza. Koldo Zuazoren tesi berritzailearen arabera, historiako lehen euskara batua, zehazki, Nafarroako estatuaren batasun politikotik sortu zen, hiriburua Iruñea izanik.

Horrekin, argi gelditu da euskaldunok gaitasun historiko bat izan dugula erakunde politiko independente bat eratzeko, estatu bat. Eta estatu horrek izen gisa Nafarroa izan duela, mendeetan nazioartean ezaguna. Orain dela egun gutxi, berriro agertu zen, Gabriel M. Otaloraren artikulu batean, Herriaren izena-ri buruzko aspaldiko polemika. Eta egilea Euskadi eta Euskal Herriaren arteko eztabaida jada zaharrean sartu zen.

Euzkadiren aldeko arrazoiak, horrela deitu baitzion sortzaileak, Arana Goirik, eta ez Euskadi, benetako gertaera batean oinarrituta daude. Euskal Herria ez da izendapen politiko bat, eta errealitate linguistiko eta kultural bati dagokio. Arana Goiri anaiek, irizpide onekin, pentsatu zuten independentzia helburu zuen herri batek izen politiko bat behar zuela, eta neologismo bat asmatu zuten. Horrela sortu zen Euzkadi. Zergatik bihurtu zen Euskadi Franco hil ondorengo trantsizioan, hori ez dakit. Agian Aranak esan zuelako euz erroa eguzki-tik zetorrela, euskaldunek jatorri kosmikoren bat edukitzeko.

Errealitatea lurraren pixka bat arraserago dago, gure planetan bertan, eta, dirudienez, gure hizkuntza eta kultura garatu ziren lur berean. Hizkuntza eta kultura mitiko, sozial eta politiko hori, historiako momentu batean, Orreagan, estatu independente bihurtu zen. Herritar izena duten munduko nazio guztiek —magiarrak, lusitaniarrak, galiarrak, germaniarrak, adibidez— eta estatu gisa eratzea lortu dutenek estatuaren izenak hartu dituzte. Horregatik ezagutzen ditugu gaur egun portugaldarrak, hungariarrak, alemaniarrak eta frantziarrak.

Prousten obraren azken atala Denbora berreskuratua da. Iruditzen zait badela garaia gure nazioak ere galdutako denbora berreskuratzeko; hau da, independentzia, bere estatua berreskuratzeko. Aurreko guztiari dagokionez, uste dut euskaldunen festa nazionalak gure gertaera eratzailea, Orreaga gogoratzeko izan behar duela, abuztuaren 15ean, eta gure nazioaren izenak bere estatu historikoarekin bat egin behar duela: Nafarroa.

01 agosto 2013

ORREAGA, PAÍS Y NOMBRE

En los dos primeros volúmenes de “En busca del tiempo perdido”, Marcel Proust nos ofrece sendas reflexiones sobre el “País”. En “Por la parte de Swan” nos habla, en un capítulo, de “Nombres de país: el nombre” y en “A la sombra de las muchachas en flor” trata, en otro, de “Nombres de país: el país”. A nosotros nos sucede algo parecido, tratamos de nuestro País en dos registros distintos, por un lado el nombre y por otro el país. Son aparentemente dos debates que aparecen en momentos distintos y con contenidos diversos. Sin embargo, es el mismo debate.

El próximo día 15 de agosto se conmemora “el país”, el nacimiento de la nación. Orreaga es el acto constituyente de la nación vasca. La derrota sin paliativos de las tropas de Carlomagno y sus sucesores en 778 y 824 provocaron la cristalización de la organización política más importante que los vascos han constituido a lo largo de su historia: el reino de Pamplona.

Esta consolidación se logró mediante la acumulación de varias aportaciones previas, consecutivas en el tiempo. Una, autóctona, fue la etapa prehistórica. En ella se formó una cultura en el pleno sentido de la palabra, soportada sobre una lengua y unos modos de vida adaptados desde siglos al entorno pirenaico. A continuación advino su entronque con la civilización romana, sin perder lengua ni cultura, pero con muchas adaptaciones. Tras la caída del Imperio Romano, su pelea secular con visigodos por el sur y francos por el norte, se consolidó en una entidad política de relieve como fue el Ducado de Vasconia.

Estas fases culminaron en la Alta Edad Media con la constitución de un reino independiente que duró más de mil años y que llegó a la modernidad con jirones, desgarros y minoraciones. Este Estado propició la nacionalización de los vascos y el desarrollo de su cultura social y política, en instituciones tan importantes como su sistema jurídico-político, el Fuero; los modos de organización territorial y administrativa, los batzarres o la cooperación en los trabajos comunitarios en el auzolan, entre otros. Según la innovadora tesis de Koldo Zuazo, el primer euskera unificado conocido en la historia surge precisamente de la unidad política del Estado navarro, centrada en su capital Iruñea.

Con esto queda claro que los vascos hemos tenido la capacidad histórica de constituirnos en una entidad política independiente, en un Estado. Y que ese Estado ha tenido como nombre, reconocido internacionalmente durante siglos, el de Navarra. Hace pocos días resurgía, a través de un artículo de Gabriel MªOtalora, la vieja polémica sobre el “nombre” del País. Y el autor se enzarzaba en el debate, ya antiguo, entre Euskadi y Euskal Herria.

Las razones a favor de Euzkadi, que así fue como lo denominó su creador, Arana Goiri, y no Euskadi, están basadas en un hecho cierto. Euskal Herria es una denominación no política y corresponde a una realidad lingüística y cultural. Los hermanos Arana Goiri, con buen criterio, pensaron en que una nación que aspiraba a su independencia debería de tener un nombre político y se inventaron un neologismo. Así nació Euzkadi. El por qué, en la llamada transición tras la muerte de Franco, se mudó a Euskadi lo desconozco. Tal vez porque Arana llegó a afirmar que la raíz “euz” procedía de “eguzki”, para tener así los vascos unos orígenes cósmicos.

La realidad queda un poco más a ras de tierra, en nuestro propio planeta y en el mismo suelo en que evolucionó según parece, nuestra lengua y cultura. Esa lengua y cultura, mítica, social y política, cuajó en un momento de la historia, Orreaga, en un Estado independiente. Todas las naciones del mundo que tienen un nombre gentilicio -magiares, lusos, galos, germanos, por ejemplo- y que han alcanzado a constituirse en Estado, han adoptado como denominación la de este último. Por eso hoy conocemos a portugueses, húngaros, alemanes y franceses.

La obra de Proust culmina con “El tiempo recobrado”. Creo que también es hora de que nuestra nación recobre su tiempo perdido, es decir su independencia, su Estado propio. Por todo lo anterior, opino que la fiesta nacional de los vascos tiene que ser la conmemoración de nuestro acto constituyente, Orreaga, con fecha el 15 de agosto y que el nombre de nuestra nación, el país, debe coincidir con el de su Estado histórico: Navarra.

NOTICIAS DE GIPUZKOA 2013/08/06

NOTICIAS DE NAVARRA 2013/08/06

DEIA 2013/08/14

BLOG DE IÑAKI ANASAGASTI 2013/09/10

08 julio 2013

ELOGIO DE MAQUIAVELO

La Toscana ofrece, en una determinada época, una concentración de personalidades en los ámbitos artísticos (literarios, pictóricos, escultóricos, arquitectónicos) e intelectuales sin parangón en la historia de la humanidad, tal vez sólo comparable con la Grecia clásica

Citar a Maquiavelo equivale a hablar de política. No de la política entendida como el latiguillo sinsorgo del “arte de lo posible”, ni de posturas que, afirmando defender la “ética”, se manifiestan implícitamente a favor de un estatus político construido y afirmado sobre la violencia histórica y la injusticia. Acudir a Maquiavelo supone devolver a la política su sentido prístino de confrontación social, de un modo de plantear los conflictos sociales en su realidad más cruda, violenta, pero sin llegar al siguiente escalón que otro político realista –Von Clausewitz- afirmó era la guerra.

Cuando la realidad social manifiesta ausencia de un consenso básico sobre el marco en el que se desarrollan los conflictos y sus reglas de juego, como es el caso de Navarra en la actualidad, la confrontación se expresa en el campo de la política real, en el campo de la relación de fuerzas sociales en presencia, Lenin, dixit. Es en este terreno en el que formulan su capacidad de explicar y comprender la realidad social los Maquiavelo, Hobbes, Clausewitz, Lenin o Brzezinski.

Hilando con el comienzo, hay que decir que Maquiavelo es uno de los principales representante de ese apogeo toscano del siglo XVI. Maquiavelo fue un maestro a la hora de sistematizar la forma de pensar y actuar, real y profunda, de los “príncipes” de su época. Los médici florentinos sí, pero sobre todo el gran falsario que conquistó y ocupó Navarra en 1512, Fernando II de Aragón.

La selección de artículos de Angel Rekalde que ha publicado Nabarralde con el título “Elogio de la Toscana” bien podía llevar por título “Elogio de Maquiavelo”. Rekalde nos presenta un recorrido cronológico de artículos publicados, desde 2004 hasta hoy, en diversos medios de comunicación impresos en nuestro país. El libro, que incluye un buen prólogo del periodista catalán Toni Batista, es una antología en la que sobresale la vena de política real que caracteriza a su autor. Analiza aspectos relacionados con el mundo institucional (fronteras, legitimidades...), simbólico (banderas …) o con la visión histórica y memorial de nuestro país que influye de manera determinante en el modo de plantear los conflictos abiertos en el presente y tan menospreciados están por quienes controlan los medios propios. No olvida aspectos políticos del mundo en el que estamos inmersos y que tanto condicionan nuestra perspectiva de futuro. Incluye análisis de la más rabiosa actualidad que prefiero no concretar más, de modo que quien lea este comentario tenga un aliciente para su pronta lectura.

Como corresponde a un escritor de profesión, está muy bien escrito. Rekalde es un todo terreno literario: novela, reportaje, artículos de prensa, trabajos como sociólogo, o como historiador (a la fuerza) y, no hay que decirlo, su libro se lee de manera muy agradable y didáctica. Es una recopilación altamente recomendable para los que pretendan una aproximación a los debates políticos que han marcado a Vasconia en esta última década; pero, sobre todo, a quien aspire a alcanzar una visión amplia de lo que se cuece en el fondo de la política de Navarra de los comienzos del siglo XXI.

Referencia bibliogáfica

Rekalde, Angel. “Elogio de la Toscana. Papeles para un país indocumentado”. Pamplona-Iruñea 2013. Nabarralde


05 julio 2013

DECIDIR INDEPENDENCIA

Decidir independencia es la única opción democrática que se ofrece en el momento actual a nuestra sociedad. Todas las demás implican continuar en la subordinación. Tanto da seguir en el actual sistema “autonomista” que dicen que rige en el Estado español, como afanarse en una vía federal que no encuentra en el otro lado a nadie dispuesto a federarse. Defender cualquier otra opción que no sea el logro del Estado propio es una vía contraria a la democracia, ya que implica aceptar la imposición de un régimen creado precisamente para destruir y asimilar a las naciones violentamente incorporadas a su Estado. Un Estado nacido del absolutismo monárquico y que, en su deriva imperialista, recaló en el fascismo y el totalitarismo.


Navarra fue conquistada, dividida y ocupada en diversas fases por Castilla-España y por Francia. Nuestro caso es un modelo de dominio y subordinación. La rebeldía, protesta y lucha contra esta situación es una característica permanente que define nuestra sociedad a lo largo de siglos, hasta hoy en día. El acceso a la normalidad nacional en nuestro caso, la constitución de una sociedad democrática en Vasconia, exige definir claramente este horizonte en un planteamiento de futuro. Cualquier otra posición que deje este hecho en la nebulosa de la indefinición sólo conducirá, a la larga, a la desilusión y al fracaso. No será la primera vez que sucede.

Es lo que percibimos en nuestro entorno próximo, sobre todo en el caso catalán. La situación de dependencia y sumisión de Cataluña era grave antes de la actual eclosión independentista. En los últimos tiempos, objetivamente, no ha cambiado su situación de subordinación a España. Lo que se ha modificado ha sido la toma de conciencia de su sociedad civil y el resultado de esa reflexión. Si no se lucha directamente por la independencia, no hay nada que hacer. Todos los esfuerzos de muchos años, prácticamente desde que la oposición catalana comenzó a manifestarse contra el régimen de Franco en los años cincuenta del siglo XX, han cobrado sentido ahora. La fuerza de su sociedad ha cuajado en un movimiento poderoso cuando todos los esfuerzos parciales –por la lengua, la cultura, la discriminación económica en infraestructuras y fiscal que sufre Cataluña- han tomado como referencia el logro de un Estado propio. En Escocia el proceso puede tener menos empuje que en el Principado de Cataluña, pero no es por ello más directo desde que han concretado su objetivo final.

Formamos parte de un grupo en el que el activismo social se ha erigido en un fin por sí mismo. En la etapa que se inició en los años sesenta del siglo pasado, la movilización ha sido algo que se expresaba como el logro político por excelencia. Pero un activismo, una movilización, sin objetivos definidos, conduce a la división, al hastío y al fracaso. Hoy en día Euskal Herria no puede permitirse el lujo de incurrir de nuevo en los errores del pasado. La historia reciente debe servirnos de escarmiento y obligarnos a aprender. Puede parecer tarde, pero como se suele decir más vale tarde que nunca.

Por eso plantear como un objetivo en sí mismo el “derecho a decidir” es recaer en errores anteriores. El “derecho a decidir” puede llegar a movilizar a mucha gente, pero si no se plantea con la finalidad clara de la independencia, conducirá de nuevo a la frustración y al fracaso. Pretender movilizar a sectores que viven en nuestra sociedad pero que se sienten nacionalmente españoles o franceses en pro de ese derecho es dar directamente con la cabeza contra el muro. Estos grupos viven muy cómodos en la situación actual y no sienten necesidad alguna de cambiarla. Nosotros, los que nos sentimos nacionalmente vascos, la percibimos con urgencia porque vemos cómo se nos escapa (nos la quitan) nuestra nación. La historia, la memoria, la lengua nos son arrebatadas en una ofensiva continua, a la que sólo sabemos enfrentar unas movilizaciones de reacción, sin el objetivo democrático final: la independencia.

Hay quien piensa que esos sectores nacionalmente españoles han aceptado muchas cuestiones que han hecho avanzar a nuestra sociedad hacia una cierta “normalidad”, como es el caso de las ikastolas. Muchas personas de estos sectores envían a sus retoños a las ikastolas y las razones son muy variadas, pero de lo que no cabe ninguna duda es que este movimiento surgió, fue impulsado y llegó a unos niveles de gran competencia precisamente por ese grupo humano que constituye el núcleo de la nación vasca. Por ellos, por los nacionalmente españoles o franceses, no se habría dado absolutamente ningún paso y seguiríamos en el monolingüismo hispano-francés.

Pensar que en la actual situación de emergencia nacional ese colectivo vaya a ser algo diferente de un obstáculo es angelismo en su estado más puro. Quien vaya a hacer progresar democráticamente la sociedad vasca serán el sector constituido por quienes tienen esa conciencia clara. Los otros, como ocurrió en el caso de las ikastolas, cuando se logre el objetivo político, se adaptarán e incluso se sentirán cómodos. Pero mientras tanto no moverán un dedo por ello.

Opino que lo que hay que plantear directamente es la independencia como primer objetivo político democrático. Es lo que da sentido a todas los esfuerzos, movilizaciones, activismos y sacrificios y, además de cualificarlos, va a hacer crecer exponencialmente su eficacia. Y eso es precisamente el ejercicio de la autodeterminación.


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