Opiniones y puntos de vista sobre Navarra como perspectiva política de Euskal Herria y de la Vasconia histórica en el mundo actual y sobre cualquier aspecto que afecte al presente y futuro del planeta Tierra, su biodiversidad, y el papel de la inteligencia humana en todo ello, "Nos guste o no, estemos o no preparados, somos la mente y los guardianes del mundo vivo". (Edward O. Wilson)
06 octubre 2021
EL JUEZ LLARENA, UN CASO DE 'ENSIMISMAMIENTO' ESPAÑOL
15 agosto 2021
LA EXTRAÑA DERROTA
Un artículo de mi amigo Jaume Renyer
Marc Bloch, el eminente historiador francés, combatiente voluntario en la Segunda Guerra Mundial, dejó escritas sus reflexiones sobre la derrota del verano de 1940 en un ensayo titulado "L'Étrange Défaite", editado póstumamente tras su ejecución a manos de los colaboracionistas que no soportaban su condición de activo resistente y de judío. Fue el primer analista en señalar la responsabilidad de las élites francesas que hacía tiempo anhelaban un régimen como la Alemania nazi o la Italia fascista y abocados a una guerra que no querían de ningún modo prefirieron la victoria del nazismo antes que un eventual triunfo del frente popular. El resultado fue que el régimen de Vichy encabezado por Petain recibió el apoyo mayoritario no sólo de la burguesía sino de un amplio abanico de la clase política que optó por la rendición y la adopción de un fascismo a la francesa colaborando incluso activamente con los ocupantes alemanes en el combate contra la resistencia y los aliados.
Salvando las distancias, las deducciones de Marc Bloch son aplicables a la búsqueda de una explicación a la repentina y mayoritaria claudicación de los dirigentes independentista en el mismo octubre de 2017 divulgando, inmediatamente, el rumor de que el referéndum de autodeterminación del Primero de Octubre había sido una derrota nacional catalana. Sin autocrítica por la falta de preparación de estructuras de estado durante los años de proceso independentista, ni reflexión honesta y abierta a partir de la realidad jurídica y política de los hechos, el discurso propagandista de la derrota ha llegado a ser hegemónico a los cuatro años con la complicidad del poder español y sus adláteres entre nosotros.
La explicación radica en que muchos de los que aparentemente tenían prisa por hacer la independencia con 68 diputados, realmente no la deseaban porque su proyecto verdadero era lograr la gestión autonómica de las élites autóctonas de las que aspiran a formar parte. La larga y minuciosa deconstrucción del proceso independentista llevada por ERC ha culminado exitosamente para ese partido con la constitución del govern presidido por Pere Aragonés y bendecido por los asistentes al acto del Liceo convocado por Pedro Sánchez. La actitud de Esquerra tiene sus antecedentes en la ruptura que existe entre la etapa en que Ángel Colom y posteriormente Josep-Lluís Carod-Rovira, tenían en común la prioridad en la causa independentista, mientras que los liderazgos de Joan Puigcercós y Oriol Junqueras la subordinan a pactos con el PSOE como hicieron durante el segundo tripartito y donde reinciden desde 2017 a esta parte. ERC ha hecho suyo el modelo de partido de los capitanes del PSC y se ofrecen gratis al PSOE para la reforma del marco institucional estatal (como hicieron con la financiación autonómica de Rodríguez Zapatero). Al mismo tiempo que no tienen proyecto alguno de transformación de la situación estructural de dependencia política y expolio económico, sí lo tienen, por el contrario, de formar parte de los gestores que la perpetúan (así hay que interpretar, por ejemplo, el apoyo preferente a UGT en detrimento del sindicalismo nacional catalán).
La actitud de ERC tiene precedentes, Josep Tarradellas fue un verdadero Petain en el momento de restablecer la Generalitat, como acertadamente señaló Josep Rahola, senador de Esquerra, en el artículo que le dedicó cuando aún era president de la Generalitat, "De un pequeño De Gaulle a un Petain". Hoy, sin embargo no hay nadie dentro del partido capaz de denunciar los nuevos 'petains' que lo dirigen. Hay que decir, sin embargo, que nuestra "extraña derrota" no es responsabilidad sólo de Junqueras y sus acólitos, el PDECat plenamente, y en menor medida la CUP y Junts per Catalunya, son cómplices de este abatimiento vergonzoso, de palabra o con hechos, como el ridículo abrazo de Jordi Cuixart a Miquel Iceta o la amonestación a quienes abuchean a Ada Colau. El progresismo abstracto y banal de las "luchas compartidas" es trasversal desde el PSC a la CUP, pasando por los Comunes y Òmnium, que señalan a la extrema derecha como enemigo, ocultan que el conflicto real es entre el independentismo y el poder español.
La cobertura mediática a esta operación de estado para liquidar (aplazar, dicen los serviles políticos catalanes) el independentismo es tan abrumadora como ficticios son los argumentos de los gregarios que divulgan imposturas a medida que no resisten la crítica razonada. Un muestra es el artículo "Paisaje vasco después de la batalla", de Antoni Batista, el pasado 10 en el Ara. Equipara, "la derrota del independentismo vasco que era armado, y la derrota del independentismo catalán, que es pacífico", para concluir que "el Estado se ha impuesto a los dos soberanismos nacionales más potentes, y ahora, uno y otro, se ven abocados a una larga travesía de autonomía aún más restringida que cuando empezaron sus respectivas luchas, y a verlas venir aún mucho peor si en España gobierna la extrema derecha".
En primer lugar, la autonomía vasca y navarra ha incrementado competencias, en buena parte a las espaldas de los catalanes que, efectivamente, somos castigados colectivamente por haber osado desafiar el orden establecido. En segundo lugar, el final de la lucha de ETA no debería supuesto necesariamente la derrota del independentismo vasco si, por ejemplo, la disolución unilateral se hubiera adoptado a raíz de los acuerdos de Lizarra/Garazi 1998, como el final unilateral de 'Terra Lliure' ('Tierra Libre') entre 1991 y 1995 no fue una derrota del independentismo catalán a pesar de las detenciones de la operación Garzón. Por el contrario, el crecimiento de ERC y del soberanismo en general, fue espectacular a partir de ese gesto y de aquel momento. El dicurso derrotista, pues, es una interpretación distorsionada que no soporta el contraste con la argumentación jurídica de la validez del referéndum del 1 de octubre -que hizo, entre otros, el Colectivo Maspons i Anglasell-, ni la validez política que reiteradamente sustenta, entre otros, Vicent Partal en los editoriales de Vilaweb. Nunca el pueblo catalán había llegado efectivamente tan lejos, ni en el 14 de abril de 1931, ni el 6 de octubre de 1934, y nunca como ahora tiene las condiciones internas e internacionales para persistir con expectativas reales de éxito a medio plazo.
Desgraciadamente, no tenemos todavía nuestro Marc Bloch que escriba "La extraña derrota", la nuestra; tenemos aspirantes a Petain que se ufanan del paso dado del (falso) conflicto al (real) colaboracionismo con el poder español, cuyo 'botiflerismo' se irá haciendo más agresivo a medida que fracase la mesa de diálogo y deje al descubierto su actitud claudicante, como hizo Pierre Laval (¿quién será?). En estos momentos, los cómplices de la dependencia son políticamente mayoritarios, mientras que los resistentes son claramente minoritarios. ¿Quién será el De Gaulle que invierta la correlación de fuerzas? Sólo puede serlo al frente de un Consejo para la República efectivo el president Carles Puigdemont, como se atrevió a decir Julia Taurinyà en Vilaweb el 28 de enero de 2020: "Hay que apostar por el govern en el exilio, Puigdemont hace pensar en De Gaulle", unas palabras que le comportaron su retirada como delegada en la Cataluña Norte de ese organismo a instancias de su partido. Por ello, ERC contribuye al acoso español a Puigdemont boicoteando el 'Consell per la República' ('Consejo para la República').
20 julio 2021
¿LOS REYES DE EUSKADI?
27 junio 2021
UNA HISTORIA DE TERROR
Del blog de mi amiga Shaudin Melgar-Foraster
El 1 de julio, cada año se celebra el Día de Canadá. Pero este jueves no será como cada año para que muchos ciudadanos lo quieren cancelar, y el gobierno dice que será un día para reflexionar. Al parecer, este año no habrá ni fuegos artificiales ni prácticamente nada, porque cada día se suman más ciudades anunciando que cancelan todas las actividades que estaban programadas para este día.
Como quizás ya sospechan, se trata del resultado del descubrimiento de los restos de casi mil menores, enterrados sin identificación en fosas comunes en el terreno que pertenecían a antiguas escuelas llamadas 'Residential Schools', internados para niños y niñas inuit y, sobre todo, de las primeras naciones (indios canadienses), niños indígenas de Canadá arrebatados a sus familias y llevados a unos internados donde se les sometía a un adoctrinamiento brutal, en unas condiciones tan terribles que causaron la muerte de un 50% de estas criaturas -tuberculosis, infecciones de todo tipo, rotura de apéndice, accidentes, malnutrición, abusos, suicidios, homicidios y asesinatos.
La idea de los internados para asimilar niños indígenas había comenzado con los misioneros franceses en Quebec, en 1620, pero no prosperó porque los padres no enviaban los niños a las escuelas. Siglos más tarde se abrieron las primeras 'Residential Schools', 1883, que copiaron el modelo de las mismas escuelas en Estados Unidos (desde 1801) y de las colonias británicas. En Canadá se abrieron 130, en Estados Unidos había casi 400 y las británicas abundaban en sus colonias. En todos los casos, se trataba, en teoría, de conseguir una buena educación y la asimilación de estos niños a la cultura de quien, de hecho, ocupaba sus tierras, para así tener mejores perspectivas de futuro. La realidad, sin embargo, era mucho más siniestra.
En gran parte tenía que ver con la 'Indian Act', una ley aún vigente hoy en día, aunque retocada, que el gobierno federal ha usado para administrar desde el estatus indígena de una persona a la gobernanza de las reservas. También determina las obligaciones del gobierno federal hacia las primeras naciones. Los otros indígenas canadienses, los inuit ("esquimales") y los mestizos (mezcla de indígena y no indígena) no entran porque no son indios. El 'Indian Act' se legisló en 1876 como herramienta imprescindible de colonización, y con la idea de eliminar la cultura de las primeras naciones y de asimilarlas a la cultura euro-canadiense. Pero hubo más: el gobierno, sobre todo por parte del departamento de asuntos indios, no quería dar a las primeras naciones todo lo que debían tener según los tratados. Por lo tanto, si enviaban a sus hijos a las 'residential schools', los asimilarían hasta que no se les pudiera considerar indios según la ley. De este modo, los tratados acabarían desapareciendo y se acabaría el llamado 'Indian problem' de una vez por todas. Y salió también del 'Indian Act' que ir a las 'residential schools' fuera absolutamente obligatorio a partir de los siete años, a pesar de que llevaban a criaturas que muchas veces no tenían más de dos años. Si no iban voluntariamente, se les iba a buscar a sus comunidades. Prácticamente, las únicas criaturas que se quedaban con sus padres eran los bebés.
Pusieron las 'residential schools' en manos de la iglesia, principalmente la iglesia católica que se ocupaba de un 60% de estas escuelas. El resto se repartía entre la iglesia metodista, la anglicana, la presbiteriana y la iglesia unida de Canadá. Muchas de las maestras eran monjas, pero también contrataban gente con poquísima preparación a la que a veces habían despedido de su trabajo previo. Algunas personas que se ocupaban de las escuelas, fueran curas, monjas o maestros laicas, eran buenas personas y, aunque no podían hacer mucho por el bienestar de aquellas criaturas, hacían lo que podían. Pero estas era una minoría, porque la mayoría eran verdaderos monstruos. Los alumnos debían levantarse a las 5:30 de la mañana para ordeñar las vacas y hacer todo tipo de trabajos pesados y, luego, una hora en la iglesia y después a comer papillas, pero a veces les forzaban a comer estiércol. Sí. El resto del día lo pasaban haciendo trabajos duros, horas de iglesia y, con suerte, una hora de clase, que consistía en una asignatura llamada 'civilización', y un par de comidas ligeras.
A todos estos niños les habían forzado a dejar sus familias y la comunidad donde vivían. Algunas escuelas los dejaban pasar el verano con los suyos, pero los padres los tenían que ir a recoger y devolver, lo que en ciertos casos no era posible por la gran distancia entre las comunidades indígenas y las escuelas. Y si había que comprar pasajes de tren, muchas veces era imposible que lo pudieran pagar. Los niños que podían ir a casa, debían ser devueltos el día y hora exactos que se les decía, porque si llegaban tarde, por poco que fuera, castigaban a la criatura a no ir a casa el siguiente verano, además de golpearle. Había escuelas, sin embargo, que decidían eliminar las vacaciones de verano porque reasimilar las criaturas de nuevo era demasiado trabajo. De todos modos, los alumnos se encontraban que no se podían comunicar con la familia porque ya no hablaban su lengua y muchos padres no sabían inglés o francés.
La aniquilación de las lenguas indígenas era una de las tareas primordiales que debían conseguir las escuelas por lo que concernía a sus alumnos. Ya cuando los pequeños llegaban por primera vez, les prohibían decir una sola palabra en su lengua desde el primer día. Separaban a los hermanos, les quitaban toda la ropa que llevaban y los objetos personales, les cortaban los largos cabellos negros y les dejaban mudos con su pena, porque si hablaban con otro alumno los castigaban con crueldad, hasta el punto de que los pequeños acababan sangrando por numerosas heridas, y a veces muertos. Ningún niño, ninguna niña, osaba decir nada que no fuera en inglés o francés, según dónde estuviera la escuela. Además de las palizas, otro castigo era dejar a la criatura varios días encerrada en un armario sin nada para comer. Todo esto está documentado, como que pegaran a criaturas de dos y tres años con una correa hasta hacerlos sangrar, y cuando estaban en el suelo les daban patadas.
Las atrocidades se amontonaban en estas escuelas. Tales como dar choques eléctricos por la lengua, arrancarles las uñas o quemarles con cigarrillos. Hasta el punto que llevó varias veces a que algún alumno quemara la escuela en venganza. En estos casos, morían los otros alumnos que estaban dentro. También utilizaban a los alumnos para experimentación médica y otras o para esterilizarlos. Y, por encima de todo, destacan los abusos sexuales continuos que muchas veces llevaban al suicidio. Y hay que añadir que las niñas que quedaban embarazadas de algún cura eran generalmente asesinadas para que no hablaran; en otros casos se mataba al bebé en cuanto nacía. También hubo monjas embarazadas por los chicos de los que abusaban. Si parían, los bebés eran asesinados inmediatamente.
En 1948, el Parlamento canadiense, asombrado por algunas historias que le llegaban, recomendó cerrar las 'residencial schools'. Pero en Quebec estas escuelas habían empezado tarde y no querían cerrar. Por lo tanto, continuaron abiertas hasta los años 70 cuando empezaron a cerrarse o a pasar a manos de las comunidades indígenas que las utilizaban de escuela normal. La última en cerrar fue en 1996.
En 2005 el gobierno federal ofreció 2 mil millones de dólares en pagos a las víctimas de las 'residential schools'. También 125 millones para un programa de tratamiento por problemas psicológicos. Como se pueden imaginar, hay mucha gente indígena que sobrevivió a las 'residential schools', pero que quedó muy marcada.
Ahora, con el descubrimiento de las fosas comunes donde había habido dos de estas escuelas, mucha gente se ha horrorizado y todo el mundo habla de 'shock'. A mí no me chocó, porque en cierto modo ya lo sabía. Me he pasado la vida leyendo sobre los indígenas de América del Norte y estoy bien enterada de cómo fue la colonización, no sólo por haberlo leído sino también gracias a las amistades que he tenido con gente de las primeras naciones, por tanto, no me podía chocar. Hace mucho que tengo información sobre las 'residential schools'. Si me choca algo es que a mucha gente canadiense le venga de nuevas. Muchas personas pueden decir que vienen de otros lugares del mundo (en Canadá hay gente de todas partes), pero me parece que alguien les habría podido informar, ¿no? ¡Pero si incluso se han hecho documentales sobre el tema! Sin embargo, de los indígenas todo el mundo se olvida, o se quiere olvidar.
25 junio 2021
NOAIN: EL IMPERIO CONTRAATACA
Parece broma,
pero no lo es. Resulta grotesco, eso sí, pero es la sensación que despierta la
intervención de Vox y de Jaime Ignacio del Burgo en el aniversario de la
batalla de Noain. El imperio contraataca. Con la llegada de la fecha y unos
tímidos actos que recuerdan la defensa de la independencia del reino frente a
la tropa imperial, han salido los ñordos de la caverna a liarla. A vociferar. Vox,
a provocar, a reventar el homenaje de Salinas de Galar. Y Jaime Ignacio del
Burgo, a cantar alabanzas al emperador Carlos V de Alemania y I de España, a injuriar
a los navarros defensores y justificar aquel imperio en el que no se ponía el
sol ni descansaba la barbarie.
Se preveía una cierta actividad con motivo del 500 aniversario de la derrota de Noain, que significó la debacle militar de aquella Navarra independiente. En efecto, fue la última bocanada del reino como tal, en la medida en que la rebelión de 1521 recuperó el dominio navarro sobre todo el territorio, liberó el país aunque fuera por un mes, y recomenzó la tarea de institucionalizarse. Con el apoyo general y la voluntad de las gentes. Así, pues, la vuelta de la tropa española fue una nueva invasión sobre un Estado europeo libre, legítimo, sostenido por una población que se había levantado en armas para defenderse. Más tarde hubo otras luchas (Amaiur, Hondarribia, etc. Hasta el presente); pero ya no tendrían ese carácter estatal de legitimidad de un Estado libre.
Como digo, se veía venir esta conmemoración. Lo que no se esperaba es esta euforia imperial, esta contraofensiva española con un discurso arrogante. Pensar la historia a partir del derecho de conquista, de pernada, del más fuerte. En efecto, una cosa es reflexionar sobre el pasado e indagar en el origen de los conflictos. Una cosa es reivindicar el valor de la memoria, en la medida en que es patrimonio simbólico que construye la sociedad y la cohesiona. Le otorga una suerte de argamasa imaginaria; una ética de la solidaridad y los orígenes que se comparten. Y otra muy distinta levantar la bandera del duque de Alba y los tercios de Flandes, aquellos que todavía se invocan para asustar a los niños flamencos que no quieren acostarse.
Anacrónico, trasnochado, improcedente… algo está fuera de lugar al referirse a aquellos tiempos con una mirada como la que bizquea del Burgo. No sólo porque miente, porque tergiversa los hechos y los adorna con un sentido que hace tiempo quedó desenmascarado. Ya nadie sostiene que el “día 30 de junio -500 aniversario de la batalla de Noáin- diremos que aquel día fueron derrotados los franceses, no el “ejército real” de Navarra como se pretende” (sic). Sabido es que a Ignacio de Loiola, cuando defendía el cuartel español, le hirieron los propios habitantes de Pamplona, que se levantaron contra la ocupación como en tantos otros lugares. No había ‘franceses’ en el levantamiento de Iruñea, como en Lizarra, Cáseda, Zangotza… Pero es que admitir que fue la propia población la que liberó el territorio navarro deja a las claras la identidad de los combatientes.
Lo más ridículo, en todo caso, más allá de estas argumentaciones, es la posición de del Burgo, y se ve que está más cerca de los fachas de Vox, fuerza inexistente en Navarra (a excepción de los cuarteles), que de cualquier posición navarrista. En sus artículos este fulano interpreta (miente, justifica…) aquellos sucesos desde una defensa cerrada del imperio español. “Luz perpetua para el emperador Carlos”. “Maya (Amaiur) es un monumento a la reconstrucción falsaria de la historia de Navarra dirigida a provocar nuestro divorcio con la gran familia española”.
Del Burgo es un sujeto retrógrado, servil con el poderoso, con un pensamiento rupestre. “El emperador Carlos que, gracias a su firmeza y magnanimidad…” Cuando defiende, en el siglo XXI, las bondades del imperio, parece un satélite que se mueve con la mentalidad del lado oscuro de Anakin Skywalker, que va por la vida pública con una espada de rayos fosforescentes, que piensa a lo duque de Alba, en términos de autoridad, fuerza, gloria, oro que rapiñar y estrella de la muerte.
No merece la pena debatir con del Burgo. Miente siempre. Si fuera más sibilino lo meteríamos en la categoría del príncipe Fernando el falsario que Maquiavelo analizó con su arte. Pero con lo cavernario que resulta, apenas da para retratarse en la épica de la ‘Guerra de las Galaxias’, con la sonrisa perruna de Chewbacca y el perfil psicológico de Darth Vader (“soy tu padre”).
Angel Rekalde / Luis Mª Martinez Garate
09 mayo 2021
BLOG DE JAUME RENYER
Traduzco del catalán del blog de mi amigo Jaume Renyer un post de 2021/04/25 que me ha parecido de gran interés para entender la situación política en el Principado de Cataluña.
Anotaciones sobre la (no) conmemoración del 90 aniversario de ERC: ni unidad, ni unilateralidad, ni independencia
Hoy hace doce años que me di de baja de ERC, después de haber militado dieciocho, con un escrito que titulé “Abrir la puerta de la izquierda de la libertad“, que encuentro -por desgracia- vigente en lo sustancial, y que quiero completar y actualizar.
He observado que ni en los actos conmemorativos del 90º aniversario de la fundación de ERC, ni tampoco en las declaraciones de los actuales dirigentes, ha aparecido ni el objetivo de la independencia del país como prioritario del partido ni referencia alguna a los liderazgos precedentes (Barrera, Carod). Todo ello responde a un proceso de involución ideológica y estratégica para retrotraerlo a la etapa anterior a 1987, cuando comienza la transformación hacia la organización que tenía que aspirar a liderar y aglutinar el conjunto del movimiento independentista. Hoy, Esquerra busca integrar votantes federalistas o simplemente autonomistas, (Nuet, por ejemplo) por lo tanto, sin otra pretensión que llegar a ser una fuerza de centro dentro del orden estatal y autonómico, lejos de todo rupturismo ni conflicto para con el expolio fiscal, (España ya no nos roba), la dominación política (el PSOE puede ser un aliado), ni la minorización del catalán (bilingüismo para siempre), ni con los poderes socio-económicos (connivencia con la patronal y los sindicatos españolistas).
Coincido con el diagnóstico que hacer Francesc Abad en su blog ‘Días de furia’ el pasado 21 de marzo:
“La primera cosa que me ha llamado la atención es que ni una sola vez, en ninguno de los tuits, ni del partido, ni de los diferentes líderes, ni de militantes, han utilizado la palabra “independencia”. Nunca. Nadie. Raro, pensé. Pero lo segundo me resultaba más misterioso e inquietante: los mensajes de felicitación sólo hacían referencia al partido, como si no hubiera nada más. Como si estos 90 años pasados fueran el fundamento de su legitimidad y la garantía de que cualquier cosa que hagan estará siempre bien hecha. Y, lo más importante, que no necesitan absolutamente a nadie más.
El tono tan ahistórico, en el sentido de presentar un partido que nace y llega a hoy habiendo sido siempre el partido de referencia y único me ha hecho pensar en lo extraño que sería que en una señalada celebración de cumpleaños de cualquiera de nosotros, con nuestros familiares y amigos, que quien cumple los años tome la palabra y no deje de felicitarse a sí mismo, que no hay nadie como él, que es el mejor, que está llamado a llegar muy lejos, etc. Y que no haga ni la más mínima referencia a sus padres, a sus hermanos, a su familia. Que se sitúe a sí mismo como lo único importante en su vida, y no haga referencia alguna ni a los amigos, ni a personas que le han podido ayudar, ni a personas con las que ha hecho cosas y/o espera seguirlas haciendo.
Un tono tan ahistórico también desde el punto de vista de presentarse como si siempre hubiera sido el mismo partido, el día de la fundación ahora, 90 años después, como si siempre hubiera sido igual a como es ahora. Y entonces he visto que la omisión de la palabra independencia, que no haya salido nunca, que nadie la haya citada, no era nada casual, y tenía muchas implicaciones”.
ERC se sitúa voluntariamente, pero sin atreverse a explicitarlo aún, fuera (y en contra) del independentismo: ni unidad, ni unilateralidad, ni independencia. Sólo un “trabajar duro” permanente sin norte ni cordura, como predican Puigcercós, Huguet y Codina. El partido (la herramienta) sustituye al objetivo (la independencia), adoptando un izquierdismo sectario como identidad sustitutoria de la catalanidad, la impostura intelectual contraponiendo “la Cataluña pura a la Cataluña libre” se ha convertido en la palabra de orden del nuevo discurso. El hecho de que consideren a los Comunes como sus aliados preferentes (a pesar de la nefasta gestión de Colau y el creciente españolismo que gastan) ya lo dice todo
Mi amigo, compañero y maestro, Josep Lluís Carod-Rovira también acabó marchando unos años después del partido que había contribuido de manera determinante a relanzar ideológica y políticamente. Hoy, los que lo forzaron a partir campan en Esquerra reclamándose sus herederos pero tergiversando su mensaje hasta el punto de dar la vuelta al patriotismo catalán republicano fundacional hacia un progresismo abstracto, banal y contra identitario, que hace imposible reunir el independentismo catalán y liderarlo.
El triplete Puigcercós-Vendrell-Vall ha acabado imponiendo su modelo organizativo copiado del PSC (endogamia, cooptación, nepotismo) y una dialéctica interna sectaria que terminó desbancando a Carod-Rovira, y que ahora asume Junqueras extrapolándola al conjunto de la política catalana (liquidar a Puigdemont como objetivo). Hoy, esta Esquerra expresa una cultura política (si es que lo puede llegar a calificar así) partitocrática, desconectada de su pasado histórico y desvinculada del movimiento independentista, empeñada en deconstruir el proceso iniciado en 2010 para sustituirlo por un ‘pájaro en mano’ estéril en Madrid y en el Govern de la Generalitat. Para definir el momento presente, vuelvo a citar el apunte de Francesc Abad de hace diez días: “Nos lo estamos jugando absolutamente todo”, (refiriéndose a la independencia), el problema es que los actuales dirigentes de ERC tanto les da.
Post Scriptum, 1 de mayo de 2021.
El análisis de Odei A.-Etxearte, hoy en Vilaweb, desmenuza, el obstruccionismo de Esquerra y las ambigüidades de CUP y Òmnium a la hora de asumir que el CXR sea la dirección estratégica colegiada del independentismo: “¿’Quién para la reformulación del Consejo por la República’? El CXR emplaza a ERC a responder a la estrategia del “Preparémonos” para acoger el estado mayor y reconsiderar la estructura. La ANC y Òmnium abogan por un solo órgano de dirección colegiada del movimiento, que podría ser el Consejo si se modificara”.
Post Scriptum, 9 de mayo de 2021.
El artículo de Oriol Junqueras, de anteayer en El Periódico, “Reconstrucción republicana” (contraponiendo republicanismo en independentismo, como hacen también con el nacionalismo), es el punto culminante de la impostura, el sectarismo y la mediocridad que ha practicado ERC en los últimos años con unos efectos demoledores para el proceso independentista del que Esquerra se desdice tras tener “prisa” para hacer la independencia. Oriol Junqueras y su partido pasan a engrosar las filas del contra-independentismo, haciendo por muchos años, inviable la consecución de este objetivo. Todo dependerá, sin embargo, de la capacidad de resistencia y respuesta de Carles Puigdemont y los sectores que se reúnan a su alrededor para persistir, en tiempos de una represión más selectiva y punzante, en un conflicto que el poder español no detendrá hasta el exterminio de la nación catalana, como señala hoy Vicent Partal en Vilaweb “Cuando Junqueras pide que aguantemos esto veinte años más“.
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07 mayo 2021
EUROPA: AGINTZEN DUENAK AGINTZEN DU
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21 abril 2021
EUROPA: QUIEN MANDA, MANDA
“La Unión Europea es una inmensa fantasmada”
Joan Ramon Resina
La emergencia de la pandemia
se ha clavado como una piedra en el engranaje del modo de vida en que pululábamos.
Ha hecho saltar el sistema, y en ello ha puesto en evidencia algunos de sus
mecanismos ocultos. Vemos, al hilo de las angustias y los sobresaltos, cómo
actúan gobiernos, multinacionales, medios de comunicación, grandes
corporaciones, instituciones continentales… A la luz de sus efectos,
descubrimos que muchos de los argumentos que constituyen la agenda diaria de
nuestra burbuja cotidiana son falsos. Tramposos. Mercancía averiada. Y que nos
la han vendido para que nos alejáramos de lo que deberían ser nuestros
objetivos.
Así, nos dijeron que el
Estado nación era una especie en extinción, sobre todo ante los procesos de
globalización, fluidos, masivos y universales. El Estado nación ya no era el
modelo operativo; quedaba desfasado.
Por ello, nos contaron que
los problemas que se plantean a las “naciones sin Estado” (en realidad
“naciones con estados en contra”) se solucionarían con su integración en la
Unión Europea. Una premisa de esta argumentación afirmaba que,
consecuentemente, “a más Europa, menos España” (y Francia, se supone).
Pero no sólo por arriba.
También nos dijeron que, por abajo, el poder emergente de los “entes
subestatales” (autonomías, naciones “sin Estado”, regiones, conurbaciones
importantes, etc.) reducía y debilitaba las atribuciones y competencias de los
estados nacionales.
Nos han intentado convencer de
que, en suma, con todos estos procesos, eso de la soberanía era como un terrón
de azúcar en un vaso de agua, que se iba disolviendo con rapidez. Los Estados
ya no eran los depositarios principales.
En resumen, durante años nos
han vendido la idea de que en un futuro próximo el Estado, tal y como funcionaba
en Europa desde Westfalia (1648), estaba en vías de extinción. El objetivo de
este argumentario, como bien sabemos, se orientaba a neutralizar la
reivindicación de nuestra “libre disposición”. Dicho de otro modo, en estas
condiciones, ¿para qué queréis un Estado independiente?
Por el contrario, si algo
pone en evidencia la crisis de la pandemia es esa falacia; es que lo que nos
decían, convencían o trataban de vendernos, era mentira.
Hemos visto a la Unión Europea
titubeante, incompetente, sin credibilidad, ni operatividad, ni objetivos
claros. De hecho, en medio de las urgencias y calamidades, la hemos visto
inclinarse servil ante las grandes empresas, las corporaciones y lobbys
implicados.
Hemos observado la
marrullería de Estados miembros que se saltan a la torera las reglas de juego.
Que miran por sus intereses particulares. Que, como advierte Joan Ramon Resina,
“traspasan las líneas maestras de la legalidad comunitaria”. Los casos de
Polonia, Hungría y España son muy claros. Y la Unión no tiene instrumentos para
llamarles al orden o imponer una conducta compartida (la respuesta europea ante
la actuación española contra el procés catalán, en otro caso
significativo, ha sido paradigmática al respecto). Quien manda, manda.
Ha sido de escándalo
contemplar a la presidenta de Comisión europea Ursula von der Leyen tratada con
machismo y desprecio por Erdogan, el líder turco, porque sabe que no habrá
represalias. Que Europa no tiene capacidad de respuesta; no es un Estado; no
tiene una política internacional, ni una cohesión interna, ni un verdadero eje
de autoridad. Ni siquiera es capaz de legitimarse o movilizar a sus
poblaciones. “No dispone de las tradicionales fuerzas legitimadoras de los
estados: el nacionalismo o, en algunos casos, la religión” (Joan Ramon Resina,
“La deslegitimación de la Unión Europea”).
Europa no cuenta como una
estructura de poder, sino como un club de intereses y negocios. Se reúnen,
negocian, compadrean… Pero el verdadero protagonista, el sujeto de soberanía,
con capacidad para hacer y deshacer, construir y defender un futuro colectivo,
sigue siendo el Estado.
Por lo que respecta a los
entes subestatales, ha sido vergonzoso descubrir cómo desaparecían de los centros
de decisión y los Estados recuperaban su protagonismo sin el menor atisbo de disimulo,
protesta o duda. El Estado español, por ejemplo, ha puesto firmes a todos
porque tenía la autoridad y las competencias para ello. El Estado de las
Autonomías es una auténtica tomadura de pelo.
En resumen, Europa no nos
salva. No nos sirve como referencia, porque apenas es más que un club de trileros
donde cada cual juega sus dados, y donde para asistir y disponer de asiento hay
que tener categoría; es decir, el Estado nación de toda la vida. Alemania,
Irlanda, Malta…
Como pueblo vasco, navarro,
debemos recuperar la iniciativa política con un horizonte claro; la consecución
de un Estado propio; y luego ya nos apuntaremos a juegos de socios y clubes de
negocios. Si nos conviene.
Angel Rekalde / Luis Mª Martinez Garate