24 mayo 2007

LOS INFANZONES NAVARROS

Pello Esarte se encuentra en fase prolífica. Con motivo de la Feria de Durango del año pasado de 2006, presentábamos su libro sobre la sociedad baztandarra de los siglos XVI y XVII. En poco tiempo aparecerá también un breve folleto sobre el “Derecho a Rebelión” en el que narra episodios de nuestra historia en los que la acción protagonista es la rebelión contra los poderes ocupantes.

Hoy presentamos otro trabajo de Pello Esarte sobre “Los Infanzones navarros. Siglos XIII y XIV”. Es una obra de divulgación escrita en un buen estilo y de fácil difusión y lectura. Además, y esto es muy importante, revela una de las claves más importantes del Patrimonio navarro: su Cultura Política.

Se está haciendo común la idea de que el actual planteamiento de Navarra como el máximo referente político de Euskal Herria, del pueblo vasco, y como su único Estado independiente en Europa y el mundo, no se hubiera podido llevar a cabo sin la aportación de Arana Goiri en el tránsito de los siglo XIX y XX. De que Arana Goiri no hubiera podido imaginar su aportación fundamental de que “los vascos no somos españoles ni franceses, sino simplemente vascos” y que constituimos una nación diferenciada, sin la existencia durante largos siglos de Navarra como Estado independiente. Y, por último, de que sin la preexistencia de una sociedad pirenaica, de estirpe vascona, con unos modos de vida y organización muy bien adaptados ecológicamente en la organización de su sociedad a su contexto natural, no se hubiera constituido el reino de Navarra.

Todo este proceso evolutivo continuo tiene uno de sus momentos clave tras la sustitución de las dinastías autóctonas en la cabeza del reino, por reyes vinculados a las estructura políticas del norte, champañas y franceses para ser más concretos.

La organización social y políticas propia de los vascones permitió la construcción de un sistema político muy peculiar y de unas muy avanzadas características “democráticas” mediante las cuales la realeza no era absoluta, sino que debía rendir cuentas a sus gobernados. La autoridad se sometía a la colectividad. Este planteamiento, que estaba asumido por las dinastías autóctonas, era ignorado perfectamente por las de Champaña y posteriores, que llegaron al control del reino tras la muerte de Sancho VII el Fuerte.

En ese contexto se encuadra la redacción del “Fuero Viejo” frente a Teobaldo I de Champaña a partir de 1238, para convertirse en poco tiempo, en el “Fuero General”, como sistema en el que las “fuerzas vivas” del reino hacen valer, frente a los monarcas extraños, su modo de ver la “res publica”. El sentido “democrático” o, cuando menos “predemocrático”, se expresa con nitidez frente a la impronta “caudillista” y “preabsolutista” de los reyes francos.

Los modos de instituir la sociedad navarra frente a los nuevos reyes tuvieron su expresión más alta en las organizaciones de los “Infanzones navarros”. Esta es la trama del nuevo libro que nos propone Esarte: cómo la insumisa sociedad vascona busca, y encuentra, los modos de hacer valer lo que consideran “su derecho” frente a las imposiciones de monarcas desconocedores del mismo.

Tenemos en este nuevo trabajo de Pello Esarte un buen material para reflexionar sobre la triste y dividida sociedad de Vasconia en los comienzos del siglo XXI.