22 octubre 2015

CATALUÑA, AUTODETERMINACIÓN Y DERECHO A DECIDIR

Versión en español de la entrevista para Azpeitiko Kultur Mahaia
Poner el "derecho a decidir" como objetivo político es rebajar nuestra reivindicación democrática de forma insensata o, por lo menos, irreflexiva
“Cataluña, la revolución de las sonrisas”. ¿De dónde viene el título de la conferencia?
Este título lo usamos ya Angel Rekalde y yo mismo en un artículo conjunto para referirnos al "proceso" hacia la independencia que sigue el Principado de Cataluña. Procede de unas declaraciones de Carme Forcadell (expresidenta de la Assemblea Nacional Catalana -ANC-) y de Muriel Casals (expresidenta de Omnium Cultural). Se trata de una revolución pacífica en la que por parte catalana no se manifiesta crispación sino que se exhiben ilusión, sonrisas y alegría.
¿Cómo está la situación de Cataluña después de las elecciones?
Está en una fase muy complicada. Es muy complejo construir un proceso que permita pasar sin demasiados traumas de una "legalidad" autonomista, dentro del Estado español, a lo que los catalanes consideran la legitimidad democrática, es decir la independencia. Las enormes manifestaciones de las últimas "diadas" y la votación ilegal del pasado 9-N en la que participaron 2.300.000 personas con 1.800.000 favorables a la independencia forman un conjunto de "datos adquiridos" sobre la voluntad popular de Cataluña. Como el Estado español no permite una consulta "legal", se inventaron la idea de aprovechar unas elecciones al Parlamento autonómico ("legales" en la legalidad española) y convertirlas en plebiscitarias en pro de la independencia. Su resultado ha sido muy claro, pero el hecho de que las dos fuerzas que apuestan con firmeza por la misma no hayan obtenido por separado un resultado suficiente como para formar el gobierno autonómico que dé el salto, les obliga a negociar y esta negociación es muy dura y compleja. En la charla del jueves trataré de explicarlo con algún detalle.
¿Qué consecuencias ha tenido en el País Vasco?
En mi opinión muy pocas. Una repercusión escasa en exceso. Al margen de la solidaridad internacionalista que se debería haber expresado con contundencia desde el comienzo del proceso, creo que en el mismo se está jugando el propio futuro del Estado español. Un Estado español sin el Principado de Cataluña no es viable desde el punto de vista económico. Colapsaría. Este colapso nos pilla a nosotros con la fuerza de un huracán. Y mientras tanto, mientras los ataques al sistema de Convenio y Concierto económicos son cada vez más agudos -de alguna forma tienen que compensar los 16.000 millones de euros que expolian anualmente a Cataluña- nosotros lo miramos cómo si fuera un proceso en otra galaxia. Hay una cierta expectación por ver "hasta dónde llegan" o "qué son capaces de hacer", pero no se percibe una implicación en algo que nos puede arrasar.
¿Cuál ha sido la clave en Cataluña para que los políticos se hayan posicionado a favor del derecho a decidir o la independencia?
Hay unas cuantas claves que son importantes. Una sola no sería capaz de explicar todo el proceso. Es evidente que el descarado expolio económico que he citado en la pregunta anterior, junto con los tremendos déficits en infraestructuras han sido el detonante último. Los reiterados ataques a la lengua catalana y al sistema de inmersión lingüística han puesto otra parte en la rebelión. La sociedad catalana llevaba bastantes años tomando conciencia de estas situaciones y al ser una sociedad muy cohesionada y participativa (es una nación con muchos siglos de historia) había constituido entes civiles (al margen de los partidos políticos) como los citados ANC y Omnium que han canalizado la protesta y rebelión desde la base. Los partidos del "establishment" se habrían conformado con el nuevo estatuto (luego "cepillado" por el Constitucional español, según expresión de Alfonso Guerra) y con una especie de "Concierto económico". Pero llegaron tarde y tuvieron que sumarse al carro de la reivindicación popular. La "conversión" de Mas al independentismo es reciente y constituye una muestra de la imparable fuerza de la sociedad catalana en pro de la independencia.
¿Cuál es la situación de la lucha por el derecho a decidir en el País Vasco?
No creo que éste sea un planteamiento correcto. Pienso que el "derecho a decidir" es un derecho democrático más y que no se puede confundir con el principio de autodeterminación que implica el derecho a la libertad plena (independencia) de cualquier nación sometida a otra. Opino que el conflicto en nuestro País sólo tiene una salida democrática y ésta es la independencia. La lucha debe centrarse en este objetivo. Hay que construir un relato nacional en el que todos nos sintamos partícipes y entorno al que podamos definir una estrategia para organizarnos de cara a lograr la independencia. Pienso que el "derecho a decidir" puede formar parte del conjunto de instrumentos para forjar esa estrategia. Lo mismo que el derecho de manifestación, el derecho de huelga o el derecho de voto. Creo que poner el "derecho a decidir" como objetivo político es rebajar nuestra reivindicación democrática de forma insensata o, por lo menos, irreflexiva.
¿Crees que los vascos estamos mirando demasiado hacia Cataluña en vez de centrarnos en nuestro propio proceso?
Creo que es algo ambivalente. Hemos pasado muchos años menospreciando la capacidad catalana para organizarse y luchar. Nos creíamos la "punta de lanza" en la reivindicación independentista. Ahora, con la rebelión catalana en marcha, hemos comprobado que estábamos, como el emperador del cuento, desnudos. Creo que hay una cierta mala conciencia por ese motivo. También creo que de esta situación no podemos salir copiando miméticamente lo que han hecho los catalanes. Tenemos que poner valor, decisión, inteligencia y, sobre todo, ilusión para construir nuestra propia "vía" hacia la emancipación, hacia la independencia.