04 junio 2014

NOAIN 2014, TIEMPO DE INDEPENDENCIA

En nuestro entorno más próximo hay dos procesos en marcha cuyo objetivo manifiesto es la independencia política de sendas naciones europeas: el Principado de Cataluña y Escocia. La conmemoración, un año más, de la batalla de Noain, en la que el reino de Navarra vio arrebatada la independencia de su parte territorial y demográfica más importante a manos del incipiente imperio español, es un momento oportuno para reflexionar sobre la falta de un proceso similar en Navarra; es decir, una vía orientada a la consecución de su independencia, a la recuperación de su Estado histórico.

Afirmaba Stendhal que “los pueblos no tienen nunca más que el grado de libertad que su audacia conquista sobre el miedo”.y en nuestro país, nuestra nación, parece que el miedo se impone sobre la audacia. El miedo en forma de  no querer llamar a las cosas por su nombre y disimular la radical y democrática reivindicación de independencia tras otras denominaciones más tibias, en el mejor de los casos, o detrás de ninguna en el peor.

Si no tenemos la audacia de reconocernos como sujeto y de fijarnos como principal objetivo político su consecución en forma de Estado propio, nadie nos lo va a reconocer por nuestros ancestros paleolíticos que tan maravillosamente pintaron Altxerri y Ekain, ni por la existencia durante un milenio de un reino independiente que “asombrará al mundo”, ni por la pervivencia de una lengua preindoeuropea sin parientes próximos conocidos. Nada de ello nos servirá, por sí solo, para garantizar nuestra presencia efectiva en el mundo.

La única garantía radica en nuestra voluntad política, en nuestra audacia, en nuestra capacidad de anteponer una perspectiva nacional a las miopes visiones partidistas, en el diseño de una estrategia que sea capaz de hacer frente eficaz y eficientemente a las políticas asimilacionistas y destructivas, formas ya calificadas desde mucho tiempo atrás como imperialistas. Los estados español y francés tienen como objetivo nuestra desaparición del mapa como sociedad diferenciada. No oponer a ese empeño una estrategia propia, equivale a entrar en su juego; y la preeminencia de las opciones partidarias sobre el objetivo de la independencia de la nación es una muestra palpable de ello.

La Unión Europea –Unión de estados, no lo olvidemos-, no va a solucionar ningún problema que nosotros no seamos capaces de plantear y resolver por la única vía como se resuelven los conflictos sociales y políticos: estableciendo la confrontación a nivel estratégico, en el plano de la relación de fuerzas sociales. Muchos pretenden hacerla equivaler a los resultados electorales y esto no es exacto. Los resultados electorales pueden ofrecer tendencias, pero no expresan fielmente la realidad profunda y de largo alcance de la confrontación social, ya que están muy mediados por los aparatos de propaganda de los estados, y alienados por los mecanismos de asimilación del sistema jurídico-político. Son un reflejo pálido y puntual en el tiempo y en el espacio.

Noain siempre ha sido un referente en la reivindicación de que la sociedad vasca nunca ha aceptado por su propia voluntad los procesos de conquista que la han ocupado y troceado a lo largo de siglos. Noain ha sido y sigue siendo un foco de la resistencia del pueblo vasco frente al asimilacionismo hispano-francés. Noain debe ser también una expresión del inicio de la estrategia necesaria, la vía vasca, para avanzar realmente hacia el logro de nuestro único objetivo democrático: la independencia del Estado de Navarra.