15 noviembre 2006

LA PARTE POR EL TODO

Una consideración sobre la actualidad.

El día 23 de octubre pasado en su habitual columna de los lunes en Noticias de Gipuzkoa, mi apreciado Ramón Labaien escribía un comentario sobre la imputación, por parte de la judicatura hispana, al lehendakari Ibarretxe por sus contactos con la por ellos mismos ilegalizada Batasuna. Es evidente que, ante tamaña arbitrariedad, me solidarizo con Ibarretxe y con todos aquellos que lo que pretenden es hablar y debatir sobre nuestra realidad y futuro.

Hasta aquí todo en orden. Pero... ¡Sí!, hay un pero: Ramón Labaien afirma que “...el lehendakari estará representando, ni más ni menos, a una Nación vasca imputada en bloque por la Justicia española”. Dentro de las amplias limitaciones del actual sistema político que rige en el Estado español se puede aceptar en principio que Ibarretxe represente a la parte de la población vasca que vive en las tres “Provincias Vascongadas”, hoy conocida como “Comunidad Autónoma del País Vasco” (CAV) o, en una escandalosa reducción del neologismo sabiniano, Euskadi.

Hay, no obstante, muchos otros vascos que, debido a los violentos avatares históricos sufridos y, en concreto más recientemente, al sistema político impuesto en el estado español tras la muerte del General Franco, no han votado a Ibarretxe. Son tan vascos como los que hoy reciben dicho nombre desde las instancias políticas españolas. Y a esos, se quiera o no, guste o no, no les puede representar Ibarretxe de ninguna forma. Se pueden sentir solidarios con él y apoyarle, pero viven en contextos políticos distintos. Por cierto, que ninguno de los “contextos” ni sus respectivas “organizaciones políticas” en los que (mal)vivimos los vascos ha sido libremente determinado, ni tan siquiera refrendado, por el conjunto de nuestra sociedad.

Otra sobre historia y patrimonio.

Recientemente se ha publicado un hermosísimo y muy interesante libro (Pamplona, 2006. Ed. Pamiela) de Iñaki Sagredo cuyo título “Navarra, castillos que defendieron el Reino” ya constituye toda una declaración de principios. Es de enorme importancia didáctica el mapa de la cubierta posterior en la que la ubicación de los castillos expresa un territorio que, evidentemente, coincide con la extensión territorial de Navarra, pero que coincide también con gran aproximación a los territorios en que hoy todavía se conserva abundante toponimia vasca. Parece que próximamente aparecerán otros dos volúmenes que culminarán tan importante obra.

El libro de Sagredo contextualiza, con datos documentales, cada una de las fortificaciones que relata aunque de las mismas sólo queden vestigios. Por eso está llamada a ser una obra de referencia. Une la rigurosidad histórica a la belleza y la didáctica.

Por el contrario, hay que decir que la publicación realizada por el Departamento de Cultura de Eusko Jaurlaritza-Gobierno Vasco, escrita por Armando Llanos con el título “Defentsarako Arkitektura. Euskal Herriko Gazteluak eta Dorre Gotorrak – Una Arquitectura defensiva. Castillos y Torres Fuertes del País Vasco”, resulta triste y penosa.

El libro, con formato folleto y un CD incluido, ambos de muy bella factura, resulta decepcionante. Para su autor (espero y deseo que no sea así para los responsables de Cultura del Gobierno de Vitoria-Gasteiz), los límites de lo que él considera Euskal Herria coinciden con los de la ya citada CAV. En su obra la palabra Navarra prácticamente no aparece (cita, eso sí, la obra clásica de Julio Altadill sobre “Castillos medievales de Navarra”, sin ninguna referencia concreta a la misma) y las pocas veces que lo hace resulta, cuando menos, inadecuada.

Así, por ejemplo, en su página 20 en referencia a las fortificaciones guipuzcoanas afirma: “La construcción de buena parte de ellas, en momentos antiguos, parece corresponder a una ordenación estratégica estando relacionada con el Reino de Navarra y con la frontera natural (¡sic!) con Francia. El resto de las torres fortificadas son elementos tardíos, elevadas con motivo de las luchas de bandos entre Oñacinos y Ganboinos.”

El texto, aparte de su extraña redacción, contiene realidades parciales y descontextualizadas: 1) Afirmar que “parece responder a una ordenación estratégica estando relacionada con el Reino de Navarra” y no decir que en 1200 Castilla conquista el Duranguesado, Araba y el territorio de la actual Gipuzkoa y establece allí su frontera defensiva, si no es ignorancia es una broma. 2) Hablar de la “frontera natural con Francia”, sin ninguna reflexión sobre la realidad aquitana en su conjunto, a través de la ocupación británica que dura desde el siglo XIII hasta mediados del XV, con el final de la Guerra de los Cien Años. Ni “natural”, ni “francesa”, ni nada de nada, hasta prácticamente el siglo XVI y la consolidación de las monarquías española y francesa; de nuevo, ¿ignorancia? ¿olvido?. Y 3) Los elementos más tardíos hacen referencia, en eso estoy de acuerdo con el autor, a los conflictos banderizos; pero, ¿hasta qué punto se puede mantener que dichos conflictos nada tienen que ver con la anterior adscripción a Navarra de los territorios en que se desarrollan?

A este respecto resulta esclarecedor el texto (sin firma) de la Presentación del libro de varios autores “Los señores de la guerra y de la tierra: nuevos textos para el estudio de los Parientes Mayores guipuzcoanos (1265-1548)”, editado en Donostia-San Sebastián por Gipuzkoako Foru Aldundia – Diputación Foral de Gipuzkoa, en el que se dice “...resulta evidente la importancia del Archivo general de Navarra para profundizar en el conocimiento sobre los Parientes Mayores guipuzcoanos durante una etapa en la que la documentación castellana apenas los menciona.” Por algo será.

Y una conclusión.

Considero muy peligrosa la tendencia cada vez más extendida, por desgracia, en algunos sectores que se consideran abertzales de la CAV a considerarse a sí mismos como los “vascos” y relegar al resto al “limbo de los justos” (¡Pobres “navarricos” y “gabachos”!). Lo cual ya resulta extemporáneo en la época en que hasta la ortodoxia romana parece renunciar a defender su existencia.

Evidentemente que si a esas personas se les pone en el disparadero, rectifican automáticamente y vuelven en su discurso a la “ortodoxia” nacional. No obstante su subconsciente les traiciona con frecuencia y toman “la parte por el todo”, porque inconscientemente piensan que la “parte” es el “todo”.

¡Triste y pequeño País, al que quieren empequeñecer aún más, si cabe!

4 comentarios:

gaizka dijo...

Esteban de Garibay si no estoy muy confundido atribuye el castillo de Arrasate a Antso Abarka rey de Navarra y Aragón (970-994. Aunque los pocos vestigios que nos han quedado daten de la época de Antso VI Jakituna (1150-1194) o Antso VII Azkarra (1194-1234) ambos reyes de Navarra. Más tarde este castillo fue derribado en dos ocasiones a petición del pueblo por los reyes ya castellanos Juan II en 1426 y Enrique IV en 1457 por ser morada de malhechores.
Parte de nuestra historia nos vincula al Reyno de Navarra, tal vez al único estado que nos aglutinó a todos los vascos.
P.D.:He leido por ahí que perdimos una buena oportunidad para que el euskara floreciese por entonces, entre otras causas por no haber sido adoptada por los reyes y por la corte.

Garate dijo...

Me interesaría saber dónde lo ha leido Gaizka. "Por ahí" no vale.
En cualquier caso, me gustaría saber también en qué Estado europeo tanto sus reyes como sus cortes adoptaron los idiomas "vulgares" en los siglos XII y XIII, abandonando el latín.
Nosotros, en el XVI, ya tuvimos nuestro acceso a la cultura europea normal con el esukera como lengua culta. Con un Estado conquistado y ocupado en su mayor parte y con un residuo independiente con poca capacidad de acción poco más se podía hacer.
La definición lingüística del reino navarro en su totalidad es muy compleja. Su lengua privativa no cabe duda que es el euskera, pero el romance navarro es también un idioma "propio".
Entregarse a ejercicios de "autoodio histórico", como lo que se puede reflejar en las ideas de que "nuestros reyes eran tiranos" y las clases populares "sometidas y explotadas" y además no "optaron por el euskara" en una muestra de descontextualización y "presentismo" dignas de mejores causas, no hace sino favorecer los intereses de quienes nos conquistaron y siguen dominándonos.
Es signo de minoración, de baja autoestima colectiva y de una especie de "síndrome de Estocolmo".

Por cierto que la parte que vincula (¿a quién?) con el reino (sin la "y") de Navarra es la que expresa una Vasconia independiente y, por lo mismo, sujeto histórico.

Anónimo dijo...

El por qué de acudir a los archivos de Navarra a por documentación y el comentario "por algo será" me hacen bastante gracia... no porque esté en contra de la opinión del que lo suscribe, sino porque si echáis un vistazo al contenido del libro "Los señores de la guerra y de la tierra..." o daréis cuenta de que se trata de los saqueos guipuzcoanos en tierras Navarras y la organización de mesnadas para hacer frente a los "ladrones" guipuzcoanos. Por detrás de todo hay tela marinera, pero la cuestión es que en el siglo XIV los señores fronterizos guipuzcoanos dieron bastante tabarra a los merinos navarros. Que las provincias vascas no vivieron una koiné en época medieval lo sabe cualquier historiador, pero eso no quita para ser nacionalista. Yo al menos no vivo en la Edad Media, sino en el siglo XXI y se trata de voluntad no de derechos que nadie sabe de donde vienen...

Yoshi.

Garate dijo...

Es evidente que "algunos" señores fronterizos guipuzcoanos dieron bastante tabarra a los merinos navarros, apoyados y azuzados por su nuevo señor, el rey de Castilla. El asunto es muy complejo y más si cabe si se pretende entender desde coordenadas del presente.

Lo que está claro es que Gipuzkoa fue territorio navarro hasta su conquista por Castilla en 1200 y que en fases posteriores tuvo problemas internos entre bandos pronavarros (gamboinos) y procastellanos (oñacinos).

También es cierto que el conquistador castellano "utilizó" guipuzcoanos en sus conflictos con Navarra (vease la conquista de 1512) como tantos paises conquistadores han utilizado a los grupos más próximos étnica, social y lingüísticamente a los que querían ocupar y dominar.

"Nihil novo sub sole", nada nuevo bajo el sol.

Me extraña que a Yoshi le extrañe que a mi me extrañe que en la presentación del libro citado ("Los señores de la guerra...") les extrañe que la documentación más importante sobre los Parientes Mayores no esté en Castilla, sino en el Archivo General de Navarra. Ahí radica precisamente el origen de los conflictos banderizos: en la ocupación castellana de esos territorios navarros.

El último párrafo de Yoshi no tiene desperdicio y merece un comentario aparte. Dice Yoshi:
"se trata de voluntad no de derechos que nadie sabe de donde vienen..."

Creo que yo también vivo en el siglo XXI, pero creo fundamental conocer un relato y una interpretación del proceso que nos ha conducido hasta la actualidad.

Los derechos es evidente que se basan en la voluntad de una sociedad concreta y es su única fuente real. Pero, ¡amigo!, para saber por qué esa sociedad funciona como funciona es imprescindible conocer su identidad (cultura sociopolítica, idioma y patrimonio en general) y los procesos (historia) que nos han traido a donde estamos.

El conocimiento de la historia es el único elemento que nos permite dar cuenta y explicar los conflictos actuales. Podemos, como por desgracia hacen muchos entre nosotros, despreciar nuestra propia historia, pero eso no hace que nos quedemos sin la misma. Lo que sucede entonces es que los relatos e interpretaciones son los de nuestros tradicionales enemigos: España y Francia y nuestro imaginario, nuestra cultura sociopolítica y nuestra lengua se verán rápidamente sustituidos, suplantados. Y entonces, querido Yoshi, ya no habrá voluntad que reivindique nuestro derecho a ser sujeto político en el mundo. A ser un Estado libre e independiente. Yo le llamo la República de Navarra, pero ...¡"de nominibus non est disputandi"! No disputamos por nombres,a pesar del simbolismo que puedan encerrar, (¿a quién le gustaría que a nuestro país independiente se le conociera en el mundo como la República e Cacania?), sino, sobre todo por contenidos.

Perdón por los latinajos, pero dan una sensación como de erudición (kar!, kar!...)

Ongi izan,